SE DIAGNOSTICARON POSITIVAMENTE 30 CASOS EN TRES MESES

Epidemia de hepatitis en barrio marginal de Libertad

Médicos de Salud Pública que asisten la zona, la división de higiene de la comuna y la dirección de la OSE local, analizan qué medidas urgentes tomar para «parar» el contagio del brote y curar a los ya afectados.

La miseria en que viven los habitantes del conocido barrio «María Julia» de la población libertense es un «caldo de cultivo» para este tipo de enfermedades, reconocieron los propios profesionales a la prensa local. Y uno de los aspectos más graves de la situación, que conspira a favor de las enfermedades de fácil contagio como la hepatitis, es la falta de conexión a la red de saneamiento que en la práctica en esta zona es casi nula. «Un olor nauseabundo en las calles del María Julia denuncia la presencia de abundantes aguas servidas», testimonia una nota aparecida en la portada de la publicación maragata «Visión Ciudadana» (31 de agosto de 2004). En esta misma edición se asegura que son 30 los casos de hepatitis positivamente diagnosticados en el lugar, en un período no superior a los 90 días. Este extremo fue confirmado por la doctora Marta Rodríguez –médica de las familias que se atienden en la policlínica del barrio–, en tanto que el director del departamento de higiene comunal de San José, el ingeniero responsable técnico del ente Alvaro Roland, e integrantes de las distintas fuerzas políticas departamentales, se reunieron en el lugar para intercambiar opiniones y aunar esfuerzos a fin de tomar medidas concretas.

Fue la propia doctora Rodríguez la que hizo hincapié en que la no conexión a la red sanitaria –porque el servicio pasa por delante de cada puerta allí–, es causa fundamental del problema. El costo de la conexión no supera los 400 pesos y se puede pagar hasta en 36 cuotas. No obstante, «buena parte de las familias del barrio no pueden pagar esta cifra», dice la publicación.

En la reunión las partes acordaron efectuar primero un relevamiento para analizar cuántas y cuáles son las familias que no pueden realmente abonar la ínfima tasa; y a éstas, por medio de un sistema de ayuda mutua, se les facilitará el acceso al saneamiento. Sanitarios y albañiles trabajarían a cargo de OSE y la comuna donaría materiales. De todas maneras, este es un pequeño aporte para enfrentar el gigantesco problema de la miseria en que está sumergido el «María Julia», donde viven unas 5.000 personas, entre ellas, muchos niños. *

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