La OMTC reclamó a Batlle que garantice "integridad" a menores de Colonia Berro
El Secretariado Internacional de la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) aprobó ayer en Ginebra el inicio de una campaña mundial para reclamar al presidente Jorge Batlle que garantice la integridad física y psicológica de todos los niños y niñas privados de la libertad en Uruguay.
La campaña pide expresamente que se suspenda «de manera inmediata» al funcionario Herbert Bentancour (señalado como «principal perpetrador de malos tratos» a los internos) y se concluya «rápidamente» una «investigación completa e imparcial» sobre las denuncias de torturas en la Colonia Berro.
También se exigen garantías para que «se otorgue una adecuada reparación a los niños víctimas de los abusos» y se respeten «los derechos humanos y las libertades fundamentales en todo el país, de conformidad con las leyes nacionales y con las normas internacionales».
La «Intervención Urgente» solicitada por la OMCT propone a organizaciones humanitarias y personalidades de todo el mundo que envíen notas con el reclamo a la Presidencia de la República, la Cancillería, el Instituto Nacional del Menor (Iname), el Instituto Técnico de Rehabilitación Juvenil (Interj), la Suprema Corte de Justicia, las fiscalías de menores y las comisiones de derechos humanos, asuntos internacionales y educación del Parlamento.
La medida adoptada por la OMCT surge de un informe del Comité de los Derechos del Niño, el cual reveló que «a pesar de las repetidas denuncias presentadas a través de varios medios desde el año 2001 y de los cargos penales dictados recientemente» en su contra, Bentancour permanece en el Centro de Detención de alta seguridad conocido como «Ser Berro».
Las denuncias de la OMTC
En setiembre de 2003, la Organización Mundial Contra la Tortura visitó varios centros de detención de menores en Uruguay, en forma paralela a su participación en el Seminario nacional «Niños, Niñas y Adolescentes Privados de la Libertad», organizado por el Comité de los Derechos del Niño, con apoyo de la Unicef y Save the Children de Suecia.
En esas visitas, la OMCT «tomó nota de la existencia de numerosas tendencias preocupantes», entre las que incluyó la «ausencia de información sobre la violencia existente entre los menores que se encuentran en detención y de la debida diligencia por parte de los agentes del Estado en estos casos».
También señaló que faltan «mecanismos de denuncia adecuados y sensibles al niño y preocupación por el trato inhumano y degradante, el cual puede aumentar en algunas condiciones de detención» y que no hay «calificación especial de algunos miembros del personal policial y penitenciario que está en contacto directo con los niños en conflicto con la ley».
El informe de la OMCT concluyó que había «serias limitaciones del derecho de defensa y del debido proceso en la aplicación de las medidas disciplinarias para niños en detención» y que tampoco había «determinación e información acerca de la duración prevista de la sentencia».
«El hecho de que la privación de la libertad no sea utilizada como una medida de último recurso debido a la ausencia de alternativas al encarcelamiento disponibles en el país», fue subrayado por la OMTC que destacó la «ausencia de una demostración de reacción rápida por parte del Poder Judicial respecto a las denuncias de hechos de malos tratos cometidos contra los niños en detención, casos que fueron presentados durante los meses pasados».
Impunidad de Bentancour
«Entre 1996 y 2001 se informó de casos de malos tratos que fueron investigados por la administración. Eran casos de muchachos que habían sido golpeados o que habían sufrido tratos inhumanos o degradantes a manos de los miembros del personal penitenciario en el Complejo Berro», dice la OMTC.
Agrega que «como se señala en las reiteradas quejas presentadas y finalmente llevadas ante la Corte Penal por representantes de las ONG, los nombres de un importante grupo de presuntos perpetradores y supervisores continúan reapareciendo en varias de las denuncias, así como en los informes presentados por varios niños en casos separados».
«En algunos casos –agrega la declaración emitida ayer en Ginebra– la administración suspendió temporalmente o transfirió a los presuntos agresores hacia otros de los Centros dentro del Complejo Berro. Sin embargo, no se han tomado mayores medidas y los miembros del personal penitenciario que han sido incriminados continúan trabajando, constituyendo de esta forma una amenaza potencial para los niños detenidos». «El 1º de marzo de 2004 se llevó a cabo una violenta revuelta (rebelión) en el Centro de Detención de Alta Seguridad de SER-Berro, hecho descrito en el informe de la OMCT como el lugar en donde se pueden señalar mayores tendencias preocupantes. Durante el curso de estos hechos, de la revuelta, el señor Herbert Bentancour y un miembro de la policía maltrataron severamente a un menor fugitivo», destaca la declaración. El documento agrega que los reclamos de las ONG nacionales y algunas de las recomendaciones de la OMCT fueron finalmente tenidos en cuenta por las autoridades, «sin embargo, se ha informado que el señor Herbert Bentancour no ha sido suspendido de sus funciones a pesar de que está en curso una investigación acerca de los cargos existentes contra él».
«El Secretariado Internacional de la OMCT se encuentra seriamente preocupado por el riesgo de mayores abusos debido al hecho de que las autoridades mantienen al señor Herbert Bentancour en su puesto y debido también a la impunidad de que gozan los demás agentes envueltos en las irregularidades ocurridas en el Complejo de Berro», sentencia.
No pueden «planear su futuro»
El informe de la OMTC, que por momentos hace recordar los documentos que elaboraban las organizaciones internacionales de derechos humanos en tiempos de la dictadura, describe también el sistema de privación de libertad que hay en Uruguay, «presentado como un medio de rehabilitación progresiva».
Aunque se destacan algunos cambios positivos en el régimen de reclusión, el informe subraya que «las mismas autoridades reconocen que existe un problema de hacinamiento, el cual obstaculiza seriamente el estado sanitario (higiénico), la intimidad y la seguridad de los niños en detención».
«Los chequeos y exámenes médicos se llevan a cabo durante el primer mes de detención, pero después no se realizan de manera sistemática.
Las duchas y los sanitarios se encuentran en muy mal estado y no ofrecen intimidad. Las actividades son escasas y el acceso a los lugares de entrenamiento se ganan de acuerdo con los méritos», describe.
La OMCT recuerda que «los niños pueden ser detenidos por delitos menores, así como por crímenes graves. Ahora se sabe que la mayoría de los niños detenidos son víctimas de la crisis económica y de la ausencia de un firme entorno y control familiar».
«Pero más allá de esta circunstancia, la OMCT se encuentra preocupada de las condiciones y de la duración de la detención», destaca.
«Debido al sistema interno de medidas disciplinarias, un niño convicto puede ser ubicado o ‘desubicado’ (cambiado de lugar) desde un lugar ‘suave’ (o pasable) a un lugar de detención más duro (menos ‘habitable’).
Por lo tanto, las condiciones de detención dependen de la conducta o comportamiento en detención, además de que la ofensa cometida y el juicio pasan por la magistratura», deduce la OMCT.
La Organización Mundial Contra la Tortura concluye que en Uruguay, «un niño que haya cometido un delito menor puede permanecer detenido junto con un criminal peligroso», que «la duración de la detención también depende de la conducta, lo cual no permite que los ni
ños puedan planear su futuro». *
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