NONAGENARIA INDIGENTE SE NIEGA A RECIBIR AYUDA

Preocupación en Piedras Blancas; otra historia de vida…

No hay quien no conozca a Ramona Silvera, una anciana de 92 años, aunque ella dice tener «68». Vive en los fondos de un solar  el cual está habitado al frente por una familia  sola, o no tan sola, porque convive con dos perros y un gran número de ratas.

Cuando llegamos al lugar, Ramona no estaba en su casa. Gabriela  la señora que vive en el frente  fue quien nos recibió:

«Hace tres años que vivo acá, cuando llegamos ella ya estaba y en las mismas condiciones que ahora. Nosotros le ofrecemos ayuda y ella no acepta. Duerme en el piso, en el barro, no tiene luz, ni agua, los perritos son tan viejitos como ella, porque están ciegos».

Según los vecinos, hace 20 años que vive en esas condiciones. No siempre vivió sola, ya que su compañero falleció. Hace poco los vecinos llamaron a la Policía, pidieron a la Intendencia de Montevideo que viniera a fumigar, «pero ella no se quiere ir», dice otra vecina. La Policía especializada, un asistente social, médicos, también llegaron con una orden del Poder Judicial, pero todo quedó en la nada. Como ella se negaba a irse, el juez dio la orden de dejarla y que se fumigara alrededor, dijeron fuentes consultadas.

Ramona no quiere hablar mucho, su tono de voz da cuenta de que está enojada, porque según ella «todos me quieren sacar de acá y se meten en mi vida, pero yo quiero vivir así. Hace mucho tiempo que estoy acá, vine de muy lejos, no tengo hijos, tengo hijastros, pero es lo mismo, ¿por qué todos quieren sacarme de mi casa? Yo elegí vivir así».

Ramona no quiere que nadie la ayude, pero hace poco Gabriela se dio cuenta de que no estaba pasando a hacer los mandados. Al tercer día fue a llamarla y la encontró en el piso, sin poder moverse. Entonces llamó al médico, quien la revisó y comprobó que tiene artritis. La inyectaron y se fueron. «Cuando Ramona se levantó al otro día, tenía la cara llena de sangre, y le pregunte qué le había sucedido», cuenta Gabriela. «Las ratas me mordieron, porque me quedé dormida», le dijo la anciana.

Los vecinos se preguntan si esta señora, en una casa de salud, no estaría mejor, y saben que sería lo correcto, pero ya no saben qué más hacer por ella. Sobrevive cobrando una pensión a la vejez todos los meses, con eso se mantiene. ¿A quién le corresponde actuar? No es el caso común de un indigente marginado por la sociedad. Es tal vez lo opuesto, es elegir vivir así, pero, ¿por qué en este caso una anciana opta por terminar sobreviviendo de esta manera y negándose toda ayuda? Es muy posible que esta señora tenga una patología muy fuerte, ya que no se puede desprender del lugar, de la mugre, de las ratas. Y que por ende necesite ser atendida. *

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