Avanza como plaga el mal de Alzheimer en el Uruguay
Aunque el mal de Alzheimer no es contagioso, cada vez hay más casos en Uruguay y en el mundo, algo tan preocupante que nos motiva a intensificar el apoyo a pacientes y familias», afirmó el presidente de la Asociación Uruguaya de Alzheimer y Similares (Audas). Enrique Silver, dijo a LA REPUBLICA que existen alrededor de 40.000 pacientes con Alzheimer en nuestro país, «pero la organización alcanza apenas a unas 400 familias, por lo cual estamos desarrollando una planificación a futuro inmediato que nos permita multiplicar este apoyo». A una media de 3.000 nuevos pacientes cada año, Uruguay se encuentra entre los países con más alta incidencia de la enfermedad en el continente. La cantidad de enfermos está aumentando además, en tanto afecta a estratos más jóvenes de la población, algo que se estudia en el mundo y a lo cual los científicos no hallan respuesta. Con detección de síntomas a partir de los 48 e incluso 46 años, la enfermedad está dejando atrás su calificación popular de «enfermedad de viejos», convirtiéndose en una pandemia generalizada. «Este es uno de los puntos clave, es decir la detección precoz, el diagnóstico temprano, algo que se podría realizar en Uruguay y que priorizamos en este año», señaló Silver. Precisamente, 2004 ha recibido el lema distintivo de «¿Olvidadizo o confuso? Consulte a su médico», con el cual las entidades mundiales en el tema buscan aumentar las consultas a especialistas ante los primeros síntomas.
Síntomas primarios
En estos tiempos de crisis, olvidarse de las cosas es algo a lo que nadie está ajeno. Ello es absolutamente normal. No lo es tanto, olvidarse un día tras otro de las mismas cosas. Olvidarse dónde uno dejó alguna llave es normal, encontrarla y no saber para qué sirve la llave, eso, puede ser un síntoma.
En ese sentido, y para evitar que algún lector hipocondríaco comience a sentirse mal, los especialistas aconsejan atender si la persona está sufriendo de problemas de memoria, o de crisis espacio-temporales.
Si bien lo mejor es, en absolutamente todos los casos, consultar al médico, existen otras pautas primarias a tener en cuenta. Olvidar una fecha es algo normal, olvidarse del mes y el año en que vivimos, algo no tan habitual; desconocer el orden de los días de la semana, o de los meses en el año, desconocer la estación en la que uno vive, parece más un síntoma, que un olvido.
En ese marco la denominada «memoria diferencial» da algunas claves. Bien puede uno olvidar adónde va, o qué iba a hacer al lugar que ha ido; otra cosa es perder las referencias geográficas de ciudad, país o continente en el que uno se encuentra. Podemos encontrarnos con un vecino y no recordar cómo se llama, ahora bien, si asumimos que es un vecino, pero no recordamos el barrio en que estamos viviendo, algo más puede haber detrás. El problema aparece no tanto por la pérdida de memoria puntual, sino por la pérdida del contexto que rodea a los elementos habituales a cada uno de nosotros.
Los especialistas encuentran también pistas importantes en el uso del lenguaje. Equivocarnos en una palabra, frase o más, es habitual. Cuando la persona comienza a olvidar la denominación de elementos básicos (calor, sol, pie, etc.) sustituyéndolos por otros sin sentido en forma reiterada, el punto no debería ser pasado por alto. Los cambios de personalidad, en grados extremos, son también elementos a atender cuando se busca ésta y otras patologías similares.
Además de Alzheimer
Los técnicos de Audas, apuntan que no solamente el Alzheimer genera estos cuadros. Enfermedades como: demencia vascular, demencia por cuerpos de Lewy, enfermedad de Pick, demencia fronto-temporal, son afecciones menos conocidas, pero con síntomas y derivaciones similares a la citada. Los técnicos apuntan que toda esta serie de alteraciones mentales en absoluto son consecuencia inevitable del envejecimiento. En países desarrollados donde se efectuaron estudios epidemiológicos en octogenarios, se concluyó que solamente el 20% había desarrollado alguna de estas afecciones, un 30% presentaba alguno de los síntomas y casi la mitad del total, no tenía sintomatología alguna.
Así las cosas, el mayor problema que enfrentan los técnicos es la detección precoz, así como el apoyo a las familias. En Uruguay, los fármacos empleados en el primer mundo para estos tratamientos, se encuentran disponibles, punto en absoluto menor a tener en cuenta.
Audas está asociada al Alzheimer’s Disease International, ámbito mundial de la enfermedad lo que garantiza de algún modo permanentes actualizaciones en la materia. El mundo está realmente preocupado: para el año 2050 se calcula que habrá en el mundo 26 millones de personas enfermas de alguna de estas formas de demencia. «Lo importante ahora en nuestro país, sería concretar antes de fin de año un congreso científico, un congreso nacional, que nos permitiera insertar el tema en la agenda permanente de la ciudadanía», dijo el presidente de Audas. En ese contexto se adelanta también el comienzo ya concretado de charlas mensuales a cargo del comité asesor científico de la institución, las que, con entrada libre, procuran alcanzar a la mayor cantidad de interesados. La próxima está marcada para hoy 25 de junio a las 19.30, en la sala de actos de Impasa (5º piso de Luis A. de Herrera 2275). Disertará el médico geriatra Delmar Rodríguez, sobre «Demencia desde la geriatría y los temores acerca de la misma».
Ayudando a todos
Es en este contexto que Audas, atiende consultas en forma gratuita en su sede de Magallanes 1320, casi Guayabos. Los días lunes, miércoles y viernes de 14 a 16.30 horas, brindan todo tipo de orientaciones, tanto a quienes creen experimentar síntomas, como a familiares de estas personas. Con las limitaciones propias de la época (además del recorte que el gobierno impuso también al aporte para esta institución), existe una campaña de apoyo financiero a disposición del público. La colaboración puede hacerse a través de tres líneas telefónicas: donaciones de 30 pesos (0900-9273); de 50 pesos (0900-9280), y de 100 pesos (0900-9281). *
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