AL GRUPO DE DESOCUPADOS LA ESPERANZA LES FAENARON EL CABALLO

"Guerra de pobres contra pobres"

Este grupo de desocupados viene trabajando en una chacra, abocados a la cría de cerdos y el cultivo de verduras, en una tarea que si bien ha contado con algún apoyo a nivel oficial, se viene realizando en base al esfuerzo y la colaboración de los vecinos. Como único elemento de transporte y de trabajo, contaban con un caballo, el cual prendían de un carro para recolectar comida para los cerdos, o para tirar del arado en el laboreo de la tierra. Para su sorpresa y desazón al emprender la jornada el pasado lunes notaron que el caballo les había sido hurtado, desde el modesto galpón que construyeron, encontrándolo horas más tarde carneado junto a las vías de AFE, en la zona sur de la ciudad. El Movimiento La Esperanza surgió tras las movilizaciones de desocupados ocurridas en el año 2000. En esa oportunidad, se reclamó por fuentes de trabajo, instalando ollas populares en distintos barrios, luego un campamento y cortando la ruta 2, donde incluso algunos trabajadores realizaron una huelga de hambre. Surgió de las negociaciones con las autoridades departamentales la obtención en comodato de un predio de dos hectáreas en la zona sur de la ciudad donde los trabajadores pudieran tener acceso a la tierra para poder trabajar. «Nosotros hasta ahora hemos demostrado que queremos trabajar, con los medios que tenemos, herramientas de mano; nos costó mucho hacernos del carro y del caballo, que no sólo era útil para nosotros, era útil para los vecinos, porque a veces hay que acarrear leña, hacer una mudanza, o surge algún flete. Era una estrategia de supervivencia, ahora es complicada la cosa», relató a LA REPUBLICA Cacho Gurruchaga, integrante del grupo.

El grupo comenzó a trabajar en el laboreo de la tierra, cultivando zapallos y boniatos, o emprendiendo la cría de pollos parrilleros, cerdos, o conejos para el consumo interno. Pero lentamente, ante los continuos robos, y la falta de apoyo oficial, el grupo comenzó a reducirse. En la actualidad está conformado por siete trabajadores «una pareja con varios hijos, algunos hombres solos que también tienen hijos, y una jefa de hogar que está sola a cargo de sus hijas», expresó Leonel Díaz, otro integrante de La Esperanza. Trabajan en forma cooperativa y lo que producen en esta chacra no les alcanza para sobrevivir, «pero nos sirve como complemento en las otras estrategias de sobrevivencia. Hay gente que elabora pan y vende en la calle, hay un compañero que es herrero y que de vez en cuando agarra una changa, otro que es carpintero. Nos sirve como complemento porque trabajo no hay», acotó Gurruchaga. «Nosotros sabemos que venga el gobierno que venga perspectivas de trabajo para gente mayor como nosotros es muy difícil, por lo tanto tratamos de sacar esto adelante».

 

La plata nunca vino

Gurruchaga relató que en este tiempo de trabajo en la chacra «hemos plantado maíz, zapallo y boniato», logrando colocar la producción en los comercios de la ciudad, o vendiéndolos directamente en la Plaza Artigas.

«Estamos intentando criar unas gallinas para huevo, conejos para carne, para tener para autoconsumo y los lechones. Estábamos intentando agrandar el plantel, pero nos robaron una cachorra y ahora nos dieron el golpe más grave, porque una chancha vos la repones en la próxima parición, pero el caballo te corta la posibilidad de traer comida para los chanchos, porque lo usábamos para el trabajo en el campo y también para traer la sobra para los chanchos, y a la vez para arar.

Estaba aprendiendo a arar junto con nosotros».

La chacra donde trabaja el grupo La Esperanza les fue cedida por la Intendencia, junto con $ 12 mil en insumos para comenzar a trabajarla, comprometiéndose además en «hacer el pozo para el agua y calzarlo, y entrar la luz. La UTE hizo una inversión grande a través de la gestión de los dos diputados del departamento, costó unos miles de dólares traer la luz hasta la cimbra. Pero el Intendente nunca cumplió el compromiso de entrar la línea de luz hasta el fondo de la chacra. Después nos dijeron que tenían el presupuesto hecho y cuando se disparó el dólar se les había trastocado todo. Bueno, hicimos un nuevo acuerdo con la Esc. Miriam Leguisamo, porque el Intendente nos cortó el diálogo. Dijo que no hablaba más con nosotros, y nombró a la escribana como su representante ante el grupo, pero hasta ahora no lo han cumplido. Uruguay Rural aprobó un proyecto para el grupo La Esperanza que fue el primero aprobado en todo el país, pero que se aprobó en teoría porque la plata nunca vino». Agregando Leonel Díaz que en todo este período el único asesoramiento técnico que han recibido ha sido gracias a la solidaridad de vecinos chacareros, ya que «nosotros somos todos trabajadores acostumbrados a un sueldo que nunca habíamos agarrado una pala y una azada. Es todo un desafío para nosotros aprender esto». *

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