EL NUMERO 13 PIERDE SUS DOTES MALEFICAS EN FAVOR DEL 11

Nos devaluaron hasta la "yeta"

Mientras «navegaba» en Internet, pensando en los gráciles pasos de valsecitos de la canela, joropos llaneros y cumbias caleñas que nos habíamos bailado recientemente, encuentro en una de las tantas páginas de la red, un título que decía: «El Once un número fatídico» . Y como justamente la fatalidad del once me venía atormentando, comencé a leerla. Pero nada tenía que ver con el fútbol, aunque sí, con una serie de casualidades que sin dejar de ser tales, suelen muchas veces fundamentar futuras fobias. Algo de ello estaría sucediendo con el número 11 que parece dispuesto a sacarle el privilegio de «jetattore» al tradicional número 13, que desde siempre aparece como adalid de buena o mala suerte, según se trate.

 

New York y Afghanistán

Pero veamos en qué se fundamenta esta opinión. New York City necesita once letras para escribirse, y Afghanistán, también una cifra igual. Pero además «The Pentagon» en inglés o «El Pentágono» en español, ambas palabras tienen también once letras cada una. Hasta aquí es evidente la relación que existe entre Nueva York, Afganistán y El Pentágono, más allá de la casualidad numérica. Pero sigamos. Uno de los terroristas que atentaron contra las torres gemelas se llama Ramsin Yuseb, nombre y apellido que en conjunto suman también once letras, tal y como sucede con el nombre del presidente norteamericano George W. Bush.

Las coincidencias sin embargo son más aún. Por ejemplo debemos tener en cuenta que Nueva York es el estado undécimo de la Unión, y aquel día fatídico para la historia contemporánea, el primero de los vuelos que hizo impacto sobre una de las torres gemelas neoyorquinas era el registrado como el número 11, que además llevaba a bordo 92 personas, todas las cuales perecieron. Sumemos 9 más 2, es decir las cifras que componen ese número, y vuelve a aparecer el once fatídico. El otro vuelo que impactó, el 77, llevaba a bordo 65 personas, y si usted suma seis más cinco, obtiene nuevamente la cifra de once. La tragedia que referimos tuvo lugar el 11 de setiembre, es decir el 11 del mes nueve, si sumamos las cifras de este fecha vemos que 1 + 1+ 9= 11.

 

La fecha y las emergencias

La fecha referida coincide con el número utilizado para emergencias en los EEUU y adoptado ahora por el Ministerio del Interior uruguayo también para situaciones de urgencia: 911. Sumemos las tres cifras de este código y el once reaparecerá frente a nosotros. Casi con estos datos alcanzaría y sobraría para que el citado numerito adquiriese justa fama de malévolo. Sin embargo hay más coincidencias o casualidades  llámenlas como gusten  con el número once como constante. El total de víctimas fallecidas en los aviones aquel día fueron 254. Sumemos: 2+5+4= 11. Y si usted tiene a mano un calendario tómelo y acompáñenos en esta cuenta: ¿cuántos días faltan desde el 11 de setiembre al fin del año? Veamos: 19 que restan de setiembre + 31 de octubre +30 de noviembre + 31 de diciembre. Pasamos raya y sumamos: total 111.

Y si recurrimos al siempre inefable Nostradamus (¡fíjese que casualidad, también su nombre tiene once letras!), profetizó la destrucción de Nueva York, la gran ciudad, en la centuria 11 de sus versos. Y ni que hablar que muchos a las torres gemelas por su porte las llamaban el once, ya que a lo lejos parecían dos «unos» enhiestos en la mitad de la gran manzana.

Pasado el tiempo, aconteció el tremendo atentado terrorista en Madrid el 11 de marzo del 2004, es decir el 11-03-2004. Desglosemos los números y vamos a sumarlos individualmente: 1+1+3+2+4= 11 (no nos olvidemos que los ceros no cuentan). Y hay más aún: desde el atentado a las torres gemelas neoyorkinas, hasta el atentado en Atocha en Madrid, transcurrieron 911 días. Sumemos desglosadamente: 9 +1+1=11.

Todo esto bastaría para que buena parte del planeta aceptara que el número once ha hecho méritos suficientes para ser considerado una especie de maléfico anuncio.

Sin embargo, para los uruguayos (los sufridos y castigados uruguayos), además de soportar casi estoicamente los once goles en tres partidos de su «once» futbolístico nacional, el número once sigue empecinado en anunciarles la yeta: los nombres y apellidos de Jorge Batlle, Pablo Millor, Juan Peirano, Nino Gavazzo y Goyo Alvarez, cada uno de ellos están compuestos por once letras.

Y lo triste es que seguramente buscando con paciencia, hay muchos más. *

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