Tiene la palabra
Mi hijo continúa desaparecido, ¿la Marina hizo todo lo que estaba a su alcance?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Soy una madre que el día 1º de junio del corriente año perdí lo más grande que uno tiene, a mi hijo. Su nombre es Tabaré Eguren Larrosa y se encuentra desaparecido en un naufragio en Punta del Diablo. El destino quiso que me lo arrebata el mar, y hasta la fecha no me lo devolviera. Pero no es sólo eso lo que me causa un profundo dolor, sino el hecho de que mi hijo sufrió este accidente a pocos km de la costa y estaría junto con su compañero en un lugar casi preciso; es por eso que para mitigar mi dolor sólo necesito encontrarlo. Creí que para ello contaría con la ayuda de la Marina y me equivoqué. Sin embargo no tengo palabras de agradecimiento para los pobladores del lugar y la Policía de la zona que, robándole horas al sueño y al trabajo agotaron todo recurso a su alcance. Manifiesto mi disconformidad con dicho organismo que no tuvo hasta ahora deferencia con la familia de avisar que mi hijo había naufragado; de todo nos enteramos por otros medios y ello merece un capítulo aparte. Aclaro que no está en mi espíritu perjudicar a nadie, sino hacer un llamamiento a quienes corresponda para que otra persona no quede como yo, con el sabor amargo de lo que se pudo haber hecho y no se hizo. Es incomprensible que movilizaran un Barreminas con los costos que tiene por veinticuatro horas, con buzos que traían un tanque de oxígeno para quince minutos de inmersión y un avión por el mismo lapso de tiempo; que el día jueves 10, llamada telefónica mediante de un familiar para quejarnos, regresaran con un tanque cargado para una hora.
Esto me lleva a preguntar ¿se hizo todo lo posible y lo que se debía por parte de la Marina? Para mí como madre no. Es por eso que hago este llamamiento que refleja la impotencia y el disconformidad de una madre que sólo tendrá un poco de paz cuando encuentre a su hijo, para de esa manera tener un lugar donde descargar su dolor cada vez que lo necesita, de no ser así, porque el destino lo quiso, me resignaré, pero no me resigno a pensar que se debería haber hecho más, que se deberían haber agotado todos los recursos disponibles y la pregunta es ¿son sólo esos? ¿Qué funciones cumple la Marina en un naufragio? Si bien esto no es una queja o sí lo es, el sentido que quiero darle a esta carta va dirigida a la conciencia de las partes involucradas y desearles de corazón que nunca se vean en mi situación, aunque tal vez así sería la única manera que entendieran mi dolor.
DENIS LARROSA DE EGUREN – C.I.: 3.624.215-1
El entierro de un pistolero
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Con gestos solemnes por parte de algunos personajes y muestras de admiración de miles de norteamericanos, emprendió su último viaje Ronald Reagan. Los grandes medios evitaron (por supuesto) profundizar respecto a los verdaderos alcances de la «Era Reagan» que abarcó dos mandatos en la primera magistratura del Impero, desde principios de los 80. «El presidente que no recordaba haberlo sido», fue la frase que sustituyó la que no hubiera sido muy creíble: «Era tan bueno».
El mundo se vio bastante sorprendido cuando se enteró que aquel actor mediocre de las películas de vaqueros había ocupado la Casa Blanca. (Que recen los que saben para que no cambie la legislación norteamericana y que Arnold Schwarzenegger pueda llegar a los mismo).
El brindis más importante tras la asunción de Reagan lo hicieron, lejos de las cámaras, los fabricantes de fusiles y tanques. Los poderosos cultores de la destrucción y la muerte tuvieron dos motivos; el horizonte prometía jugosos negocios y de paso, habían logrado demostrar una de las mayores virtudes del «american way of life», como es la igualdad de posibilidades. (Yesss!!).
En la presidencia de la que pronto se convertiría en la mayor potencia militar de la historia, se había colocado a un hombre de escasos recursos intelectuales cuyo paradigma era un pistolero que se había conquistado el oeste norteamericano a los tiros. Y su gobierno, si se puede llamar así, fue la magnificación de sus películas; una permanente empresa bélica, para la cual el lejano oeste, pasó a ser el mundo entero. Reagan se dio el gusto de ordenar el bombardeo de un país con el cual Estados Unidos no estaban en guerra. Esa acción culminó con el asesinato de la pequeña hija del líder libio Muammar Kadafi. Mas lo peor, para nosotros los latinoamericanos, fue la guerra organizada y financiada contra el gobierno sandinista. Diez años de criminal campaña que, sumada a la desinteligencia sandinista de realizar una contienda electoral «de igual a igual» frente al aparato financiero y propagandístico del Imperio, significó la pérdida, por tiempo indefinido, del que podría haber sido el segundo bastión popular en el continente después de Cuba. Imperdonable. Pero a Reagan se le recordará, más que por sus pistolas, siempre humeantes, por haber supuestamente vencido en la llamada «Guerra Fría». Su ascenso al poder, coincidió con el declive cada vez más pronunciado del principal contrapeso del Imperio en el mundo: la Unión Soviética. Al final de esa contienda, Reagan apareció como triunfador y en gran medida lo fue. Mas habrá que re-escribirse la historia para dejar en claro que los que hizo el cow boy de Washington, fue tan solo disparar contra el cuero seco y vacío del que otrora fue «el temible oso soviético».
No obstante su escaso nivel intelectual -aunque es notorio que, para desgracia de la humanidad, el actual presidente norteamericano no sería capaz de memorizar un libreto- Ronald Reagan tenía las cosas claras: había que vencer al enemigo socialista para poder llegar a la supremacía del mundo.
Mijail Gorbachov en cambio, el hombre que con toda delicadeza quitó un naipe de abajo de su castillo, y al mismo tiempo el único que, por el prestigio alcanzado y el poder a disposición, pudo evitar el desastre, no tenía las cosas tan claras.
Hay quienes dicen que en su estadía de dos años en la embajada soviética en Londres, terminó siendo deslumbrado por los éxitos y la efectividad de capitalistas.
Al final de la ceremonia fúnebre, vimos a Gorbachov, traído especialmente a los efectos de epilogar el novelón, apoyar su mano inútil sobre el féretro de su oponente. Un gran revelador: no había entendido nada.
CARLOS MEDINA VIGLIELM – [[email protected]]
Un saludo a todos los abuelos y abuelas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El próximo 19 de junio, celebramos todos, con profundo respeto, alegría y amor el natalicio del gestor de la Patria. Héroe indiscutido. General, Don José Gervasio Artigas. (En la escuela, allí, muy atrás en el tiempo, cantaba «…el padre nuestro Artigas, señor de nuestra Tierra…) Al fin, un feriado para celebrar en el día indicado. Esta vez, debo decir; con gusto a Chicha y a limonada». Lo festejamos hoy, no ayer, ni mañana; que no corresponde, como muchas veces pasa, de ustedes que grandes «tecnobochos y con pocas neuronas en sus respectivos cerebros», han instaurado, esta negativamente especial «forma de fechas».
Concomitantemente y para que coincida con el nacimiento del general Artigas, se conmemoró en esta misma fecha, el «Día del Abuelo/a».
Envío un muy especial saludo a todos los abuelos/as de vuestro entorno. Extensivo a los abuelos/as de nuestro querido Uruguay. Muy especialmente a los/as abuelos que están en soledad, y/o difícil situación. Los quier
o mucho. Todos/as son mis abuelos/as. Debo decir, nuestros abuelos. Feliz día para todos.
¡Viva la vida! Siempre. Cordiales saludos
CARMI RAUCH
A la población
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Los abajo firmantes, médicos docentes y médicos residentes del Hospital de Clínicas comunicamos por este medio:
1. Deseamos expresar nuestra preocupación por el manejo público de juicios de valor, nombres y aseveraciones por algunos medios de prensa con relación al caso de un paciente asistido en la Emergencia del Hospital de Clínicas.
2. En tal sentido, compartimos que se lleven a cabo las investigaciones pertinentes, no obstante, su normal desarrollo puede verse alterado por el manejo inconveniente de información, generando, al mismo tiempo, incertidumbre y desconfianza en la población que se asiste en el Hospital Universitario.
3. La totalidad de los médicos que ejercen funciones en la Emergencia del Hospital de Clínicas, ha accedido a sus cargos a través de concursos.
Esto implica que han acreditado conocimientos que garantizan su calificación para el desempeño del cargo, contando con el nivel técnico y académico que caracteriza a las cátedras de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República. Su actuación es además permanentemente supervisada por docentes de grados superiores que integran el Departamento de Emergencia.
4. La población debe estar informada que existen enfermedades cuyo curso evolutivo es impredecible, en las que es imposible suponer con antelación y por lo tanto evitar el desenlace fatal de las mismas. Esto es así en cualquier medio asistencial, público, privado, nacional o internacional.
Lamentablemente, aún no se ha encontrado tratamiento para todas las enfermedades ni la forma de diagnosticar con anterioridad afecciones que en cuestión de horas pueden ser fulminantes y mortales.
5. Lamentamos profundamente la muerte del paciente, comprendemos el dolor de su madre y continuaremos trabajando en nuestras tareas de promoción de la Salud, prevención y asistencia de las enfermedades con la dedicación, entrega, esfuerzo y nivel científico y académico que siempre caracterizó al Hospital de Clínicas.
Prof. Dres.: Alvarez Rocha, Ginés, Píriz, Pignataro, Goja, Méndez, Wajskoff, Bocchino, Noboa, Rago, Hurtado.
Prof. Adj. Dres: Walsh, Sevrini, Bozzola, Ormaechea, Correa, Hermida, Valiño, N. Pérez, Santos, Deicas, Asaravicius, Asadurian, Santandreu, Neme, Fierro, Ventura, Díaz, Misa.
Asist. Dres.: Píriz, Queirolo, Perdomo, Dentone, A. L. Pérez, Gigena, Fontes, Llambí, Huertas, Cora, Erman, Viola, Silvera, Pereda, Costa, Olivera, Matera, Ferrari, Pascale, Barros, Puig, Grille, Galcín, Manzo, Baubeta, Ojeda, Quintana, Fonseca, Cano, Mandirola, Pazos, Gonda, Cancela, Tchckmedyan, Sanguinetti, Oldoti, Pinato, Chá, Solé, Gorin, P. Rodríguez, R. Rodríguez, Retamoso, Panone, Costa, Montes, Ferrando, Ehrlich, Bazzino, Pacheco, Orellano, F. González, Silverira.
Residentes y Posgrados Dres.: Espinosa, Prestes, G. Pérez, C. Rodríguez, Danza, Amaral, Boggia, Miranda, Bounus, Chiarella, Rial, Alvez, Duque, Bariani, Latorre, Pereira, Pérez, Ibarburu, Leites, Orrego, Silvariño, Texeira, Pino, Tarfenaberry, Pike, Valverdú, Alonso, Fraga, Vila, Guirado, Carissi, Tondo, Lerena, C. Romero, Puñal, Ríos, Bouisa, Rebella, J. Romero, Baneger, Murara, Vispo, De Torres, J. Rodríguez, Barrero, Da Silva, Caputti, Reolón, B. Pérez, Miraballes, Nalerio, Ligüera, Lago.
Médicos Suplentes, Dres. Gómez del Valle, Icasuriaga, Clecke, A. Alvarez, Medina, Gegamburú.
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