INTERNET ABOCADA A UNA META DE LA HUMANIDAD, EN LA CONCEPCION MAS GLOBAL CONCEBIBLE DE LA DEMOCRACIA

Antes de diez años, podremos tener los primeros referendos con voto planetario

Así, a nadie debería extrañar, máxime con la evolución de las telecomunicaciones y sus perspectivas, la propuesta que surge del mismo seno de Internet: las elecciones mundiales. Desde www.worldvotenow.com, una página de avanzada tecnología, para una no menos arriesgada propuesta, una de las más extensas listas de especialistas en todas las áreas, de una cincuentena de países, proponen en menos de una década, alcanzar las elecciones mundiales. Por supuesto que en un mundo con 360 gobiernos de Estados distintos, más 70 conflictos bélicos en ejecución, la idea de una consulta planetaria, parece tan utópica como, por ejemplo, la universalidad del voto, y hasta el sufragio femenino, hace algunas décadas. Sin embargo bajo el lema de «Referéndum Mundial», el impulso de esta multiorganización avanza, difícilmente a sabiendas de cuánto tiempo implicará su expectativa, aunque para ellos eso sería posible en no más de los próximos seis años.

 

De qué hablamos

Una votación a escala mundial, con la participación de 6.300 millones de personas, en un mundo dónde la mitad carece de electricidad, jamás hizo una llamada telefónica y menos aún navegó en Internet, parece hasta absurdo. «Si pusiéramos a trabajar conjuntamente todas las estructuras electorales nacionales y territoriales existentes, podríamos dar acceso a unos 4.600 millones de personas. Casi las tres cuartas partes (el 73%) de la población mundial ya puede votar con un nivel bueno o por lo menos satisfactorio. Además, incluso los regímenes no elegidos democráticamente mantienen un nivel de infraestructuras administrativas que podrían fácilmente permitir la participación en el referéndum a celebrarse. Si todas estas entidades pusieran sus capacidades organizativas al servicio de un esfuerzo combinado, el 97,5% de la población mundial podría participar», según los impulsores del referéndum mundial. A cualquiera esto puede sonarle a absurdo. A los peritos abocados al asunto no tanto, en materia tecnológica: el asunto es posible en pocos años, lo cual no necesariamente signifique que pueda concretarse. Pero la posibilidad de esta democratización planetaria es un hecho cierto, lo cual, no es poco. «La recopilación de millones de informaciones a la más amplia escala geográfica posible, reviste proporciones impresionantes. Nunca hasta ahora se ha intentado nada con las dimensiones de la votación mundial. Sin embargo, algunas organizaciones actuales trabajan con magnitudes respetables. Empresas comerciales líderes del mercado afirman que distribuyen sus productos en más de 200 países. Este complejo y altamente coordinado baile de oferta y demanda, no se produce en medio de la nada. Detrás de esta tarea se encuentra una amplia red de fabricación y distribución manejada por personas. No sólo la distribución de productos, sino también la obtención de materias primas nos ha llevado a los lugares más lejanos de la tierra. Ningún gasto o reto logístico ha evitado que la humanidad buscase y extrajese recursos naturales, sin importar lo remoto, recóndito, frío, caluroso o peligroso del lugar». A título de referencia, dirigen sus miras al ejemplo de la unificación mundial que verifican los países en ocasión de grandes eventos deportivos, por ejemplo.

 

Una opción futurista

A los compendiadores del Movimiento Worldvotenow, la concepción de un colectivo de 4.455 millones de votantes no parece arredrarlos.

«Estamos atisbando al futuro real. Invocamos el uso de las tecnologías posibles, de las surgentes, para cambiar el orden existente de una forma razonablemente democrática, dentro del espectro completo, el total, el último y único razonable», sentencian. Claro que sus perspectivas, parecen sonar a oídos del profano, como la explicación sobre un hombre viajando por el espacio, antes que Gagarin diera vueltas alrededor de la Tierra. A ellos el desaliento no les embarga y anotan en su sitio en la web que «la votación mundial se llevaría a cabo simultáneamente en todos los países en un período de 48 horas. La concentración de información reunida en este lapso de tiempo plantea un reto, sobre todo en la fase de escrutinio. Cuantas más estaciones electrónicas de voto y más centros regionales de recuento haya sobre el terreno, más rápido se conocerá el resultado. Sin duda existe suficiente «jugo de computadoras» corriendo por el mundo para calcular el total, aún a pesar de que el escrutinio alcanzará a unas 6.000 lenguas».

Enfatizan no obstante que el mundo se concentra en 25 idiomas más hablados, que configuran una síntesis apretada y accesible. En un escenario de máxima participación, multiplicamos el electorado total por las tres preguntas del referéndum y multiplicamos esa cifra por dos, ya que cada respuesta tiene una opción «sí» y otra «no». Nos queda un total de 27.600 millones de datos que se deben contar y tabular. Poniendo esta cifra en una perspectiva práctica podemos compararla con el número de cálculos que pueden hacer algunos de los ordenadores más rápidos del mundo».

 

Antes de 2010

«Es necesario que toda persona sea capaz de entender las preguntas formuladas y después expresar su opinión de la forma más libre posible. La tecnología existente ofrece opciones que hacen que el proceso de votación sea claro y fácil. Las máquinas de votación pueden pre-configurarse para cada región añadiéndoles otros alfabetos y lenguas. Un software de vocalización de textos escritos (síntesis de voz) formula las preguntas del referéndum en múltiples idiomas mediante un interfaz integrado de síntesis de voz. Las respuestas se pueden introducir por medio de los dos botones codificados por colores, o mediante la opción de reconocimiento de voz que permite un voto puramente oral», detallan los técnicos en computación de Worldvotenow. «El amplio uso de pictogramas e ideogramas mezclados con texto constituye una parte integral del estándar del referéndum, tanto en los monitores electrónicos como en las papeletas de votación».

La combinación de todas estas técnicas asegura total accesibilidad para la gran mayoría, incluyendo a la gente que sólo hable dialectos regionales, así como a los votantes analfabetos. «El referéndum ofrece una oportunidad única para difundir tanto el hardware como los conocimientos para su uso. Unesco ha propuesto un modelo práctico que admite centros de telecomunicaciones comunitarios con aplicaciones múltiples (Multi-Purpose Community Telecenters, MTC), y ya se usa en varios países. Estas estaciones de nueva construcción proporcionan un acceso muy necesitado a regiones remotas. Muchas áreas no necesitan más que una instalación final que se podría extender a lo largo de las vías del ferrocarril o de la red de carreteras.

 

Decisiones del mundo

Si el lector llegó a estas alturas del texto, se preguntará seguramente: Y bien, ¿para qué un referéndum mundial? «La población del mundo necesita imperiosamente: agua potable, salubridad, atención médica primaria, acceso al comercio, riqueza, oportunidades educativas y tecnológicas, así como la resolución no violenta de los conflictos. La gravedad y extensión del sufrimiento son extremas», apuntan los organizadores. «Consentir el sufrimiento diario de tantos o percibir como un mal necesario a toda esta multitud hambrienta, enferma o privada de sus derechos es peligroso y cruel».

Apuntan en tal sentido a la toma de decisiones universales de nuestros días. «Si tomamos a los 252 líderes políticos de los países soberanos y territorios de todo el planeta, y les sumamos los presidentes de las 500 mayores empresas, obtenemos un total de 752 perso
nas, elegidas democráticamente o no, que toman las decisiones», enfatizan. «Estos individuos confían o están influenciados, cada uno, por un círculo cerrado de 5 consejeros, socios, miembros de gabinete, líderes de oposición o generales. Esto añade un total de 3.760 personas más al caudal de mando. Quizás podamos sumar un número adicional de 100 líderes religiosos con influencia sobre un considerable grupo de personas, otros 100 líderes de instituciones internacionales, organizaciones y sindicatos, que participan en el ámbito mundial y menos de 100 líderes de organizaciones criminales con una relevancia significativa. Un total de 4.812 personas dominan el proceso de toma de decisiones del mundo. Menos de 5.000 determinan lo que comes, adónde puedes ir, lo que tus hijos aprenden en la escuela, cuánto ganas, lo que ves en la televisión y cuántas bombas tirarte sobre la cabeza», sintetiza Worldvotenow. Detallan que este «caótico surtido actual de menos de 5.000 intereses particulares de unas mentes estrechas forcejeando unas contra otras ciertamente no constituye la administración más eficiente. Debido a la mentalidad competitiva dentro de este club de líderes, hay muy poca cooperación fundamental, incluso en el seno de la minoría más poderosa. Las decisiones unilaterales, la anulación de tratados y la violación de las leyes internacionales, con el propósito de enriquecerse, se han multiplicado. Un gran vacío existe en lo que se refiere a las regulaciones, éticas y normas a cumplir en el escenario internacional. Los actuales agentes del poder se aprovechan en gran medida de la ausencia de control y parecen obsesionados con sacar ventaja de todas las excusas mientras les sea posible», concluyen. *

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