Tiene la palabra

Respuesta al Señor Mañana: de la intransigencia nacieron todos los «Yo, el supremo»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Acabo de leer, como todos los días, su diario o, mejor dicho, nuestro diario, ya que los lectores nos sentimos muy identificados con su lucha y sus criterios periodísticos.

Me ha sorprendido una carta de un tal señor Mañana que, en realidad (y con todo respeto) debería apellidarse «Pasado» o «Ayer». Este lector, que aparentemente representa el más puro, intocado y cristalino espíritu «wilsonista» la emprende contra la doctora Cristina Maeso, dirigente del Movimiento Blanco «Basta y Vamos».

El señor Mañana está indignado porque, supuestamente, la doctora Maeso no ha hecho público ningún «mea culpa» por las cosas terribles que, según él, (en el pasado) le habría hecho al histórico Partido Nacional.

Este señor, al no aclararlo, quizá sea (lo que no es poco) un dignísimo ciudadano votante. La doctora Cristina Maeso, por su parte, es la principal figura de un movimiento político aceptado y apoyado por el Honorable Directorio del Partido Nacional y es además, como todo el mundo lo sabe, la única mujer precandidata a la Presidencia de la República representando al mismo partido del señor Mañana.

Al lector Mañana le molesta que la doctora Maeso le acercara también al doctor Larrañaga, líder de Mañana, un documento en el que coinciden, en tres puntos fundamentales para el desarrollo del país, 10 (diez) de los precandidatos a la Presidencia de la República, de todos los partidos. Grupo de conciudadanos entre los que está, el próximo Presidente de los orientales, incluyendo, naturalmente, al líder del señor Mañana, el doctor Larrañaga, quién (él sí) fiel al pensamiento wilsonista, y como el caballero que es, recibió muy amablemente a la doctora Maeso y (como todo el país lo sabe, menos el iracundo señor Mañana) también estampó su ilustre firma en el mencionado documento.

El doctor Larrañaga patrióticamente firmó.

¡Que raro! El lector Mañana se enoja con la doctora Maeso, pero no con su líder popularmente conocido como «el Guapo», quien apoyó una propuesta progresista y de aplicación inmediata en beneficio de la comunidad a la que pertenecemos…

¿No le habrá salido, desde dentro o solapadamente al señor Mañana, ese falso machismo que ha permitido que el 52% de la ciudadanía, es decir las mujeres uruguayas, sean tratadas todavía como ciudadanas de segunda categoría? ¿O es más «larrañaguista» que Larrañaga? Si es así ¡flaco favor le hace a su líder! O tal vez Mañana, no sea ni blanco, ni de Larrañaga. Quizás sea, simplemente, de los que todavía creen aquello de «cuanto peor, mejor», incluyendo la falta de diálogo, el encuentro amplio y en serio, los puntos de coincidencia entre todos los dirigentes políticos de todos los partidos y para que todos los uruguayos vivamos mejor. Que, además, lo merecemos…

El señor Mañana recuerda, sobre todo, la triste época cívico-militar. La que los auténticos demócratas combatimos, unos refunfuñando en la feria, otros en el exilio silencioso, otros con encendidos discursos en los Foros internacionales y otros, aquí, en el Uruguay, arriesgando quizá, lo único que teníamos: nuestras propias vidas.

No sé, ni me interesa, en cuál de estos sectores estaba (si estaba) el tan intransigente wilsonista escribidor.

Sí sé donde estaba ella o mejor donde ella no estaba. No estaba en el Consejo de Estado ni en ningún cargo privilegiado por aquel Proceso, de los que emergieron -incluso como de entre los Tupamaros  actuales senadores. ¿O es que también el lector, la emprenderá contra lo que fue digno y maduro proceso de todo el pueblo uruguayo?

Y claro que fue ignominiosa aquella Convención, tanto que no hay blanco (por wilsonista que sea) que la justifique. Más aún, es el sentir colectivo, que aquel tumulto antidemocrático, no era propio del Partido Nacional -donde siempre ha habido espacio para las discrepancias -sino de otras y ajenas tiendas… por lo que el lector vuelve a hacerle un agravio al «wilsonismo» al que aparentemente parece querer defender.

Patria para todos. Lo que solamente quiero expresar es que, si todo (o casi todo) el pueblo uruguayo luchó, como lo hicimos, fue para recuperar un Estado de Derecho en el que nadie fuera más que nadie y para devolverle la soberanía al pueblo de donde emana toda autoridad, según el todavía -para nosotros-vigente pensamiento artiguista.

Una sociedad plural y respetuosa donde los Tupamaros puedan ser candidatos con los mismos derechos y obligaciones que la Asociación Democrática Oriental (ADO) que lideraban el doctor Amondarain Mendoza y el Coronel doctor Federico Silva Ledesma (representantes del «Proceso»); el PVP o la brigada «Palo y Palo» de García Pintos, Vázquez, Stirling, Lacalle, Lamorte o su líder «El Guapo» Larrañaga…

Por esa sociedad, fue por la que luchó y dio, ejemplarmente su vida, el propio Wilson Ferreira Aldunate. No para que, en la libertad que ofrece esta democracia tan duramente recuperada y tan frágilmente defendida, tengamos (¡otra vez!) a quienes se creen en el derecho de calificar (o descalificar) a sus propios compatriotas, especialmente a las que parecen no pensar como ellos, pretendiendo ciudadanos de diferentes categorías, como aquellas indignas «castas» de A, B, o C (las que el lector Mañana parece creer vigentes). Calificaciones que hoy también son patrimonio exclusivo del fascismo, sea éste de derecha o de izquierda, colorado, frenteamplista o blanco, como dice el señor Mañana.

Yo no sé si votaré -o no- a la doctora Maeso. Pero defenderé sus derechos tanto como los de Mujica, Iglesias, Flores Silva o Juancito si desean actuar democráticamente que, por otra parte, es la única forma de actuar en una democracia. Señor Mañana, con el mayor respeto: Que su deseo de justicia no lo convierta en un injusto. Que de la intransigencia nacieron todos los «Yo, el Supremo».

Señor Mañana, con gente como usted, seguiremos teniendo un pasado (ya pasado) pero no será muy difícil lograr el venturoso… Mañana, por el que todavía luchamos.

Doctor Federico Fasano, disculpe la extensión, sabemos que usted también usted ha sufrido los fascismos de uno y otro lado. Muchas gracias por su espacio.

INGENIERO PABLO  GONZALEZ FERRER – C.I.: 1.155.638-6

 

Algunas interrogantes sobre modificaciones en tarifas de Antel

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* A partir del martes 1º junio de 2004 Antel modificó las tarifas de llamadas interurbanas. Toda llamada de larga distancia a un lugar ubicado hasta 60 km se considerará urbana. El costo del cómputo urbano será de $ 1,37, impuestos incluidos. La llamada a lugares ubicados a más de 60 km costará $ 3,30 por minuto, también con impuestos incluidos. ¿Cuál es la trampa? Simultáneamente con la rebaja de costos en llamadas interurbanas, indirectamente se aumenta el costo de las llamadas locales al suprimir el régimen actual de franjas horarias. Actualmente, al realizar una llamada local, en Montevideo o cualquier otra ciudad o área del país, el primer cómputo «cae» en el momento de establecer la conexión, y luego los cómputos adicionales van «cayendo» según la hora de la llamada, de acuerdo con el siguiente esquema: entre las 11 y las 18: 1 cómputo adicional cada 1 minuto.

Entre las 18 y las 21, 1 cada 3 minutos. Entre las 21 y las 9: 1 cada 6 minutos. Entre las 9 y las 11: 1 cada 3 minutos. Por esta razón, muchísima gente espera a que pas
en las 9 de la noche para poder realizar llamadas locales a familiares y amigos sin tener sorpresas desagradables en la próxima factura de Antel. Con este sistema, una llamada de una hora de duración, por ejemplo entre las 21.30 y las 22.30, y al costo actual de $ 1,23 por cómputo, tiene un costo total de aproximadamente $ 14.

Lo mismo rige durante todo el fin de semana, es decir entre las 21 del viernes y las 9 del lunes siguiente. A partir del 1º de junio, con el nuevo sistema, en toda llamada urbana caerá un cómputo adicional cada un minuto, independientemente del horario en que se haga la llamada.

A razón de $ 1,37 por cómputo, resulta que la misma llamada del ejemplo anterior costará alrededor de $ 82, es decir que las llamadas urbanas de mediana y larga duración se vuelven totalmente antieconómicas, en cualquier lugar del país a cualquier hora. Está claro que el objetivo principal es recaudar más, y no tanto aliviar el costo de las llamadas interurbanas.

También está claro que la cantidad de llamadas locales nocturnas (después de las 21) disminuirá substancialmente, ya que los conversadores e internautas nocturnos no podrán, o no estarán dispuestos, o ambas cosas, a pagar la nada módica tarifa de 82 pesos la hora. Como premio consuelo, el Directorio de Antel decidió respetar el régimen actual de 1 cómputo de cada 6 minutos en llamadas urbanas durante el fin de semana. No está claro si el horario «barato» será desde el viernes a las 21 hasta el lunes a las 9, o desde el sábado a las 0 hasta el lunes a las 0. Tampoco han aclarado si las «nuevas» llamadas urbanas (interurbanas de hasta 60 km), se beneficiarán del cómputo cada 6 minutos durante el fin de semana.

CLAUDIA GIRARDO – [email protected]

 

Carta que ofendió la dignidad de la Corte

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En la página 34 de la edición de hoy, bajo el título «Los blancos todo lo saben…», se publica una misiva suscrita por Pablo Boga Iriarte, quien denuncia (mediante un abusivo uso del sarcasmo) lo que considera una situación irregular relativa al remate judicial de un inmueble, trámite que estaría «cajoneado» en los estrados judiciales como producto de la influencia política de que goza el ejecutado, añadiendo que esa influencia llegaría incluso a la Suprema Corte de Justicia.

Surge claramente de los términos de la nota que se trata de una aseveración que no tiene mayor fundamento, realizada irreflexivamente, con la premura de quien trata de decir mucho más de lo que puede probar. Sin embargo el alcance de las expresiones ofende la dignidad del máximo órgano judicial, obligándonos a una pronta respuesta que deseamos hacer llegar a la opinión pública.

En este marco enfatizamos una vez más que la independencia técnica de los jueces uruguayos está garantizada plenamente por las normas constitucionales y legales.

A ello añadimos que, en ningún momento, la Suprema Corte de Justicia ha sido objeto ni instrumento de presión o de influencia alguna, interna o externa, que pudiera apartarle del ejercicio de sus funciones, las que constituyen uno de los pilares básicos de la democracia.

Atentamente.

DR. RAUL Y. OXANDABARAT – DIRECTOR DE DIVISION COMUNICACION INSTITUCIONAL DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA

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