La IMM no dará más chapas para el transporte escolar
A modo de ejemplo, en el año 1990, el sector trasladaba a unos 20 mil niños utilizando para ello un total de 320 vehículos. Actualmente, la cantidad de unidades alcanza un total de 410, pero la demanda bajó a la mitad.
El presidente de la Junta Departamental, Eduardo Brenta, señaló a LA REPUBLICA que en el transporte escolar ocurrió un fenómeno similar al del resto del sector (ómnibus, taxímetros, remises) donde la demanda disminuyó al tiempo que la oferta aumentaba. Esto implicaba que el negocio no fuera redituable. Por tal motivo, tal como se hizo después de 1995 en el taxi, donde la Intendencia dejó de entregar chapas teniendo en cuenta que el número de unidades era lo suficiente para atender la demanda existente, la Junta Departamental aprobó una modificación en la reglamentación que llevará a que no se otorguen nuevas chapas para el transporte escolar.
Brenta explicó que la decisión de no otorgar chapas para vehículos escolares se debe a que el sector se derrumbó, y que los actuales permisarios están trabajando en una situación económica difícil. Esta medida intenta evitar que sigan ingresando a desempeñar este servicio personas que desconocen el negocio, y que lo que realmente hace es perjudicar globalmente a la mayoría que ha estado realizando este trabajo durante años.
Esto ya ocurrió en el taxi y en los ómnibus donde la Intendencia, con su rol de regulador del servicio, no otorga más matrículas teniendo en cuenta la situación del mercado.
Informó que en el caso de los taxímetros, la última vez que fueron entregadas chapas fue en 1995, donde dieron en concesión 100 matrículas para las cooperativas y 100 para explotación de particulares.
La crisis económica motivó que algunos concesionarios de coche con taxímetro tuvieran que devolver las chapas de la Intendencia, que las sacó de circulación, porque determinadas cooperativas no pudieron pagar los créditos financieros, y por lo tanto las unidades fueron prendadas por la institución bancaria.
Brenta indicó que el valor de una chapa de taxi bajó en los últimos 8 años. En 1996 el valor del mismo se ubicaba en los U$S 90 mil; hoy día, la concesión del servicio se ubica en U$S 30 mil. Esto indica la falta de rentabilidad en el negocio de dicho transporte, sostuvo el edil.
Este exceso en la oferta, llevó a que el presidente de la patronal del taxímetro, Oscar Dourado, planteara la conveniencia de comprar chapas, para luego sacarlas de circulación, pero finalmente la iniciativa no fue aplicada.
«Un necesario y seguro servicio»
En cuanto al proyecto aprobado por la Junta Departamental, (con los votos de los legisladores «encuentristas», más el sufragio del edil de la Lista 15, Walter Antuña) se pretende por un lapso de tiempo no otorgar más chapas en el transporte escolar. Actualmente hay 410 vehículos trabajando en Montevideo, y la mayoría de éstos es usufructuado a nivel de empresa unipersonal y familiar.
La gremial denominada Transporte Escolar Unido (TEU) participó directamente en la elaboración de una iniciativa que lleva dos años de discusión a nivel del legislativo departamental.
El próximo paso es que la IMM reglamente lo aprobado por la Junta. Para Brenta, la iniciativa estaría garantizando sobrellevar la crisis de aquellos que lograron mantener su trabajo, y dotar de cierta seguridad para desarrollar su tarea.
Por su parte, el presidente de TEU, Gerardo Senese, destacó que este proyecto fue manejado con la División Tránsito y Transporte de la comuna desde antes de la crisis financiera de 2002. Afirmó que el sector de transporte escolar era el único que no quedaba «sin cerrar su regulación», el que experimentaba una caída en la actividad del 50% desde antes del feriado bancario.
Enfatizó que a pesar de que el informalismo sigue haciendo estragos en el trabajo formal, la gremial aplicó un sistema de denuncias (150 en dos años) a la IMM para que ésta fiscalice la irregularidad.
Senese manifestó que hoy día algunos transportistas están trabajando por debajo de los costos para poder subsistir.
Sostuvo que el sector renovó la flota en los últimos 5 años y agregó que la mayoría de los permisarios se vieron comprometidos por los préstamos solicitados cuando el país entró en crisis.
De acuerdo con la experiencia, la mayoría de los niños que utilizan este servicio, concurren a escuelas públicas porque sus padres no tienen tiempo para llevarlos al centro educativo por tener que trabajar. «Antes el servicio era catalogado de lujo; actualmente se convierte en una necesidad y tranquilidad para los padres.» *
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