EL "OTRO ADAN": UNA HISTORIA DE DESAMPARO INSTITUCIONAL

Convaleciente sobrevive en la calle porque no hay cama para él en hospitales

En la calle Chucarro 1031, entre la avenida Brasil y José Martí, hace cinco días que un hombre recién operado en el Instituto de Traumatología del Hospital del Clínicas, pasa noches y días en la vereda, solo, sin poder caminar, y se mantiene con la ayuda solidaria de los vecinos, que hace 20 años lo conocen.

Etelvina López se comunicó con LA REPUBLICA, en la tarde de ayer. La señora, empleada doméstica de una familia que vive en el lugar, llamó preocupada por la situación de Adán, un hombre mayor que no se puede movilizar por sí solo y nadie más que los vecinos lo han ayudado.

Adán Almada tiene 56 años, hace veinte días que lo operaron de una pierna, después de 6 días de recuperación, el hospital le dio el alta, pero Adán no tenía a dónde ir. «Me caí y caí con todo el peso encima de la pierna izquierda, me llevaron al hospital y ahí al cuchillo, a los pocos días me abrieron de vuelta porque tenía infección». Adán no se puede movilizar, tiene dos muletas apoyadas en la pared, al costado de él, pero sin ayuda no se puede levantar. Durante todos estos días, desde que salió de Traumatología, ha estado en la calle. Sólo los vecinos de la calle Chucarro, que lo conocen hace mucho tiempo, le acercan comida y se preocupan por él.

«Me llevaron a un albergue, pero sólo había una cama vacía», como esa noche no apareció el dueño, Adán durmió tranquilo. A la mañana, el propietario de la cama apareció y Adán volvió a Traumatología. «Me dejaron una noche, después me dijeron que no había lugar y que me tenía que ir, les pedí que me dejaran en la esquina». Lo trasladaron hasta una esquina en silla de ruedas, lo dejaron allí sin tener consideración ninguna. «Cuando pasó un patrullero, les pedí por favor que me trasladaran hasta la calle Chucarro, porque acá, tengo muchos conocidos», dice Adán mientras su mirada está un poco perdida y cansada. A Etelvina se la nota preocupada y le desespera la situación de Adán. «Hay una sociedad protectora de animales, ¿y para un ser humano no va a haber una cama?».

Salud Pública viene todos los días. «No sé si le inyectan algo, o le toman la presión  dice Etelvina ; ellos dicen que no tienen lugar, que antes este tipo de personas las albergaba Don Orione».

«Si fuera una persona que puede levantarse, cambiarse, pero él no puede, él se tiene que arrastrar y ¿qué vamos a hacer?, no ganamos nada con dejarle moneditas o un plato de comida; necesita un techo o una cama», dice otra vecina que salió a hablar.

«Desde el miércoles estamos con él en esta situación y a todos los lugares que pedimos ayuda, nos dicen que no hay lugar». Adán piensa pasar el invierno en alguno de los refugios del plan de invierno. «En el refugio me quedo cuando comienza la campaña del frío polar; son tres meses, pero después no».

«Soy de Rivera, me vine cuando era muy niño, mi madre falleció hace poco, me queda un tío que también está muy viejito, antes trabajaba en la construcción pero como no conseguí trabajo comencé a cuidar coches, hace 20 años que trabajo en esta zona». Adán es muy conocido por el barrio, hasta lo conocen por un sobrenombre: «Papo».

Es uno de los miles y miles de uruguayos que vive en situación de calle. Llegó a Montevideo hace 50 años con su familia, era un niño en ese entonces, ahora no tiene más que un tío muy mayor de edad que lo fue a visitar al hospital, pero al que no vio más, su madre «hace poco falleció», sólo cuenta con la solidaridad de los vecinos y de la gente que lo conoce. *

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