Tiene la palabra

Carta abierta al presidente Batlle

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Al presidente Jorge Batlle le escribo esta con mucho odio rencor, impotencia y principalmente con mucho dolor por haber perdido a nuestro padre y esposo Walter Alfredo Menta de 42 años.

Paso a contarle que el 23 de noviembre del año 2000 eran las 13 horas, cuando mi esposo salió de mi casa hacia el trabajo, Fábrica de Portland Ancap Paysandú y no regresó más.

Eran las 18.00 cuando se desató una tormenta espantosa sobre Paysandú, siendo la zona más afectada la de Nuevo Paysandú, donde se encuentra dicha Fábrica.

Walter se encontraba en la cabina del Molino junto a tres compañeros más, cuando se abrió una ventana, el vidrio explotó y un pedazo se incrustó en el brazo de mi esposo haciéndole una profunda herida, la que sangraba mucho.

Uno de sus compañeros, Carlos Cócaro, se sacó su camisa de trabajo, llena de portland y le hizo un torniquete, mientras llaman a enfermería: «Que Menta se accidentó»; otro compañero, José Pereyra Das Neves, lo acompañó hasta enfermería.

Dice Ancap que tiene camillas en los lugares retirados de enfermería; esa tarde no había ninguna, mi esposo caminó 246 metros o sea tres cuadras bajo la lluvia y viento y desangrándose. Con tantos autos que había en la fábrica, nadie fue capaz de mover uno y cargarlo y así sacarlo más ligero hacia el Sanatorio o alcanzar la coronaria UCEM y así trasladarlo en forma urgente y no hacerlo perder tanta sangre. Cuando uno pasa por la fabrica de portland lo primero que ve es una ambulancia y sabe Sr. Presidente, la tienen de adorno, porque la tarde del accidente de mi esposo no funcionaba.

Cuando José Pereyra llega a la enfermería se encuentra con la puerta cerrada, entonces lo sienta en un banco y le tira la cabeza para atrás para que Walter no viera toda la sangre que perdía; según el compañero de mi esposo quedó un gran charco de sangre que se coaguló y un compañero después lo juntó con pala. Mi esposo se estaba descompensando, le decía al compañero que no aguantaba más, que se estaba por desmayar, cuando se abre la puerta y es la enfermera Nadis Fan y les dice: «Pero, los estoy esperando y ustedes están acá». Entonces José le dice: «Pensé que te había retirado». (la enfermería se cierra a las 18 horas y hasta las 6 de la mañana queda cerrada, pobre de algún obrero que se llegue a descomponer).

Lo único que hizo esta señora fue a agarrar un puñado de gasas y agua oxigenada, que según Pereyra le refregó en la herida y nada más, no le tomó la presión, no había suero para ir reponiéndole la sangre perdida; lo que hizo fue irse a la pieza de al lado a ayudar al jefe de turno.

Néstor Mareque, que de los nervios discaba todo mal, (todo esto quedó corroborado en la reconstrucción del accidente, así que ya puede ver Sr. Presidente el auxilio que le dio esta enfermera a mi esposo.

A usted le parece que acá no hay culpa grave de Ancap. ¿Por qué Ancap no hizo la denuncia el mismo día para que la Policía Técnica midiese lo que había caminado mi esposo, la sangre que había perdido?

La Policía se encontraba a 500 metros y se enteró a los 2 días del accidente por comentarios en la calle. Cuando llegaron el Dr. Fernando Bentancor y la enfermera Fabiana Suárez, mi esposo no tenía presión arterial, estaba totalmente descompensado y con un gran susto.

El Dr. necesitó más de 50 minutos para reanimarlo, cuando pensó que lo había compensado mi esposo se desmayó, entonces tuvo que esperar de nuevo para que se repusiera y así trasladarlo al Servicio de Urgencia. Cuando arribó al sanatorio, estaba con el semblante como una hoja de papel.

Después que el medico que lo traslado, lo ingresó al block de emergencia, y me comenta que no tuvo un desenlace fatal por su vitalidad y las fuerzas de vivir.

Textualmente me dijo que había perdido sangre, y eso está en el expediente. Por otro lado el organismo dice que Menta, perdió sólo medio litro de sangre, y que en ningún momento sufrió desmayo. Sr. Presidente si esto no es negligencia, por qué Ancap quiso tapar todo.

Cuando una periodista de nuestro medio, trató de recabar información y no le suministraron ningún tipo de detalles. Me pregunto Ancap ¿es intocable? Lamentablemente en los últimos tiempos hubo muchos accidentes y nunca se saben, además los funcionarios no hablan por temor a ser despedidos, o sumarios administrativos. Se realizó una inspección ocular y el señor gerente de la fábrica Etcheverry y los jefes Juan Furtado, y Valiente se prestaron al juego sucio de mentir; recorrimos un camino que nunca en el accidente mi esposo recorrió el trayecto era 100 metros menos que el real de aquel día de la tragedia.

¿Como personas de bien pueden hacer esto? No sólo nos mintieron a mí y a mis hijos, se le mintió a la Policía y a la propia Justicia, ¿esa gente no tiene sanción? Otra perla para el largo collar de contradicciones, el día de la reconstrucción ¿por qué no estuvieron presentes?

No estuvo Mareque, jefe de turno el día del accidente, único responsable de no haber dado la orden de que fuere trasladado inmediatamente a un centro asistencial.

Ya internado mi esposo sufrió un infarto, los médicos dicen que las causas del mismo fueron el estrés y la gran pérdida de sangre.

Se pidió una pericia del infarto a Facultad de Medicina, la que efectuó el doctor Hugo Rodríguez Almada, y la firmó el Prof. Guido Berro, donde dejan constancia que el infarto sufrido por el paciente Menta fue concomitante con la severa hemorragia resultante del accidente. También dice que el infarto se debió a la hemorragia causada por sección del paquete vascular del antebrazo. Mi esposo falleció a los 5 días de estar en CTI, por una infección generalizada.

Hace de cuenta Dr. Batlle que a mis hijos y a mí nos arrancaron un pedazo de nuestras vidas, el perder a un ser querido que amamos, de esa manera tan injusta es muy catastrófico, porque mi esposo salió de casa sano y salvo como todos los días.

Mi esposo iba a hacer 21 años que trabajaba en la fábrica y muchas Nochebuenas no lo teníamos en la mesa con nosotros, porque tenía que cumplir con su trabajo, y todo para que un día se accidentara y lo dejaran morir.

Todo lo que cuento Sr. Presidente es la verdad, porque de parte de Ancap hubo muchas mentiras, pero gracias a Dios soy muy creyente y la Justicia de Dios es la que va a hacer justicia, si la justicia de los hombres falla, cada vez que Sancho que se pelean por delegar al Ley de Ancap me da asco e indignación porque se deberían ocupar por la seguridad de los empleados, que en definitiva son los que sacan la Fábrica adelante.

Le escribo esta carta Sr. Presidente porque quería que usted y el País entero supieran que el 28 de noviembre del 2000 murió un funcionario de la Fábrica Portland Ancap Paysandú, por no ser bien atendido. Cuando llegó el Doctor Fernando Bentancor, médico extraordinario y con una calidez humana y principalmente con sentimientos, que hizo todo lo humanamente posible para salvar a mi esposo. Que Dios lo bendiga, para la gente de Ancap no puedo decir lo mismo, al contrario lo que siento es mucho rencor

ALICIA BORCHES DE MENTA – CI: 2.793.589-0

 

La comparsa electoral ya empezó a actuar

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Realmente, empezó la función y a toda máquina. Ahora resulta que Sanguinetti va a Barros Blancos,
Lacalle va al Cerro, va a Piedras Blancas (en donde hasta besó a algunos niños), Larrañaga va a la Curva de Maroñas, y así seguirán en los barrios más carenciados. Qué extraño, ¿no? Porque en estos 4 años a ninguno se le vio el pelo por esos lugares. Qué casualidad, otra vez cerca de las elecciones van a esos lugares.

También es motivo de confusión los carteles pegados en los muros de todo Montevideo, que dicen «Se Busca» y esta la foto de la Dra. Maeso. Digo confusión porque a primera vista, uno piensa «y claro, la procesaron hace unos días, y se fugó», pero no, resulta que ahora se acordó de decir «Basta y Vamos», por jubilaciones dignas, etc. etc. También es casualidad, que empiece a preocuparse meses antes de las elecciones. Qué extraño, ¿no?

También debe ser casualidad que los políticos rosados ahora se decidan a bajar los impuestos a los sueldos, después de no haberlo hecho en estos 4 años. Qué extraño, ¿no?

También resulta que Sanguinetti, en un acto del soldado del Foro, o fusilero, o Mr. Pamplinas, como le quieran llamar, dijo que la campaña del Frente Amplio se basa en la mentira. Que extraño, ¿no? Porque su partido nunca mintió, son los paladines de la verdad.

(Debería recordar las palabras de Hierro López antes de las últimas elecciones cuando mintió a los jubilados y al pueblo, diciendo que el Partido Colorado no iba a devaluar. ¿Se acuerda, Doc?)

También se comenta que se superó la crisis. Les falta aclarar a que país hacen referencia.

También escuché a Trobo, diciendo que con la rebaja al impuesto a los sueldos, los uruguayos van a tener más poder adquisitivo y gastar más. Sí, puede ser, ahora quizá los uruguayos puedan comprar 2 paquetes más de fideos al mes.

¡Qué excelente, qué reactivación económica tremenda! No se puede creer lo bien que hicieron las cosas los rosados.

En fin, y esto recién comienza. La que nos espera, pobre de nosotros, escuchando todos estos cuentos, mentiras, burlas, etc. Menos mal que será sólo por unos meses, porque la verdad, cansa que hablen tantas mentiras y que quieran meternos esos versos otra vez, y que sean tan hipócritas (como el Cuqui besando niños en Piedras Blancas. (No habrá pensado que allí hay comedores infantiles y merenderos para esos mismos niños hambrientos?).

En fin, qué vamos a hacer. Sólo esperar a las elecciones y demostrar que ya nadie se come «sus historias» como decía mi abuelo gallego.

Atentos Saludos

N.A.  – [email protected]

 

La inteligenCIA norteamericana

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Por primera vez en la historia que, quiérase o no, sigue siendo la misma, integrantes de un ejército en guerra, entrenan y proporcionan armas al enemigo. La administración Bush ha tenido que reconocer que la mitad de los integrantes de la flamante policía iraquí, ha desertado y se ha pasado a la resistencia. La gente comenzó a lee la noticia y sonríe, porque si se llega a reconocer que los que se han pasado al enemigo son la mitad, entonces se trata de muchos más.

Más de una vez le ha pasado a la administración norteamericana, que sus viejos aliados, Bin Laden, Noriega, el mismo Saddam Hussein, tomaron la posición contraria y apuntaron sus armas (proporcionadas, caramba, por la misma administración norteamericana), a los portadores de la bandera de las barras y las estrellas.

Es que parece que los norteamericanos o bien no leen los libros de historia, de lo cual muchos presidentes norteamericanos han dado muestra, o no quieren entender que los ejércitos de ocupación, a la corta o a la larga siempre han sido derrotados. Claro, ellos no hacen el cálculo respecto a los pueblos y ese es el quid de la cuestión. Ellos hacen sus cálculos en base a la actitud o posición de dirigentes circunstanciales de esos pueblos. Como si la postura de los pueblos frente a los hechos no contaran.

Y la actitud de los pueblos que ven sus tierras violadas, ocupadas, ha sido y será de condena al agresor y mucho más, cuando el agresor se presenta como se presenta el ejército nazi el 22 de junio de 1941, al traspasar las fronteras soviéticas a lo largo de miles de kilómetros. El ejército nazi entró para arrasar, para quemar aldeas y exterminar sus habitantes pues era un ejército de conquista y ocupación que pretendía posesionarse del territorio en forma definitiva. La diferencia entre la agresión nazi y la norteamericana es sólo respecto a la tecnología. En el fondo los intereses son los mismos.

En la Unión Soviética agredida, la administración socialista de los recursos cambió, paulatinamente, el curso de la guerra, como bien lo sabemos. Pero no se puede desconocer o soslayar, como han hecho históricamente los que se alinearon a la política de Moscú, que uno de los factores principales respecto al espíritu de cuerpo que tomó el pueblo soviético fue el carácter mismo de la agresión de la que era objeto. Lo mismo ha pasado en Irak, donde dos agrupaciones religiosas islámicas, hasta ahora enemigas, se unieron para combatir al agresor. Cada familia en Irak cuenta con alguna víctima.

Cada casa entonces, se ha convertido o se convertirá en un bastión contra el enemigo.

La administración norteamericana y las direcciones de las empresas adjudicatarias de los negocios de la guerra y la posguerra, no tuvieron en cuenta la posición que tomara el pueblo iraquí. En sus planes figuraron números, costos materiales, costos colaterales (es decir los cajones cubiertos con las banderas y las tumbas colectivas de civiles) y sobre todo, las potenciales ganancias que, prometían ser muy grandes. La inteligencia norteamericana no tuvo en cuenta la actitud que tomaron millones y millones de personas, muchas de las cuales se convirtieron en las famosas, aunque nunca encontradas, armas de destrucción masiva.

La serie de estupideces, ya no errores, cometidos por la actual administración norteamericana, que lamentablemente se pagan con la sangre de miles de personas e innumerables infraestructuras y tesoros destruidos, es tan larga como imperdonable.

Se tendrán que retirar, tal vez en peores condiciones de las que sufrieron en Vietnam. Es tan sólo cuestión de tiempo. Aunque se podrían ahorrar muchas vidas y penurias, si los dirigentes políticos del mundo, dejaran de mirarse el ombliguito y promovieran prontamente el fin de la ocupación.

CARLOS MEDINA VIGLIELM – [[email protected]]

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