LA TERCERA EDAD DOBLEGA A LOS MAS JOVENES EN EL USO DE INTERNET

Los mayores de 65 años se convierten en el grupo de máximo crecimiento en ciberespacio

La comunicación por e-mail, y la más reciente comunicación de audio y video en tiempo real, es la determinante para que Uruguay alcance un fenómeno que se verifica en el mundo desarrollado. Según las cinco mayores empresas de Internet en el planeta, el grupo de crecimiento más vertiginoso on-line ha dejado de ser el de los jóvenes. Ahora quienes más se incorporan a la red global son los mayores de 65 años, un grupo que creció un 47% desde el año 2000.

Si bien es cierto que también en las naciones donde la conexión es de alta incidencia, los jóvenes alcanzan el 75% del total de conectados, mientras los mayores apenas llegan al 22%, son éstos últimos quienes crecen ahora a ritmo vertiginoso.

Las empresas que consideran «satisfecho» al mercado de interés más joven, y mercado «cada vez más difícil y exigente» al de los adultos, han encontrado en la incipiente ancianidad un ámbito deseoso de comunicación, y con apetencias de corte accesible… al menos de momento.

El primer uso que dan los ancianos a Internet, según los estudios realizados, es para comunicarse en el correo electrónico. En Uruguay, esta tendencia universal ha tenido una captación altísima debido a la emigración de los últimos años. Pero también a la anterior.

Padres y abuelos han debido aprender a teclear solamente algunos botones, para encontrar la carta, las fotos, los deseos, sueños y aspiraciones, que antes eran patrimonio de los carteros. La instantaneidad de las comunicaciones, abrió una forma harto más intensa de contacto, de relacionamiento constante, que si bien no logra paliar la devastación emotiva de emigrantes, cuando menos, la consuela. Y claro, quien abre día tras día el correo en el cibercafé, en casa los más afortunados, y tiene tiempo de sobra por delante, la curiosidad le zumba tras la oreja. Seguramente sea por ello que la estadística dice también que son las mujeres mayores las más interesadas y las que antes comienzan a recorrer otras páginas en la web. Solamente así se explican los tres rubros más buscados en los clubes «on-line» para adultos mayores: investigación de la historia familiar, excursiones y viajes; y recetas de cocina, en ese orden.

Las empresas en busca de nichos de expansión han encontrado también un área de particular interés en los programas que orientan «ancianos novatos». Desde el manejo de las finanzas a futuro, hasta la orientación para cualquier hobby; desde cuidados de la salud para vivir cien años, a la búsqueda de parejas acordes a lo deseados, los nuevos jubilados, pasivos, o sencillamente desocupados con recursos conforman esta creciente sub-clase internáutica.

Líos de vejez

Por supuesto que la expansión más veloz del fenómeno ocurre en los países europeos y de Norteamérica. Allí aparece ahora una variedad de escuelas para adultos mayores, con epicentro en la computación, buscando más allá de las clases ortodoxas, encontrar solución a tradicionales problemas de la vejez.

Es que si bien a muchos ancianos puede parecerles un desafío espectacular y una apertura de horizontes, las limitaciones físicas que aún ni imaginan los jóvenes, aparecen por doquier.

Incluso los sitios web de la red han comenzado a prestar atención al problema y a diseñar programas especiales para quienes sin ser discapacitados, han perdido habilidades a expensas de los años.

Veamos el caso del mouse: un niño de cuatro años, en estos tiempos, lo maneja sin problemas. Pero el mismo movimiento en la mano de un anciano puede convertirse en pesadilla. La artritis, los temblores leves, considerados habituales con la edad, hacen que operar en un PC sea casi imposible. Así las naciones desarrolladas implementan por un lado escuelas para recuperar habilidades motrices, mientras por otro desarrollan programas capaces de que el mouse «se resista» a determinados grados de temblequeo. El tamaño de la tipografía, es aumentado constantemente en la misma página web, para aquellos que tienen problemas visuales, disponiéndose de facilidades que incorporan amplificación de sonido extra para los que lidian con inconvenientes auditivos.

La receptividad ha sido de tal alcance que muchos médicos están ya recomendando el uso de la computadora a ancianos que han sufrido algún accidente cerebrovascular leve, a fin de ayudarles a recuperar totalmente distintos tipos de motricidad.

Curiosamente, los ancianos consultados por las diferentes entidades on-line que los agrupan han descartado la necesidad creciente en el planeta de conexiones más rápidas. «Tenemos mucho tiempo», es la consigna generalizada, de esta avalancha de clientes, que prefiere ir viendo de a poco lo que aparece en su pantalla.

La segunda curiosidad es que en una encuesta realizada on-line para este grupo etario en diez naciones de Europa, los usuarios aparecían sin interés obsesivo por el tema de enfermedades y afines. Si bien las visitas a los sitios de prevención de salud eran de porcentaje destacado, apenas llegaban al 5º puesto en interés. Y cuando se trataba de enfermedades y tratamientos, el tema era relegado al octavo. Viajes, historia, hobbies, genealogía, investigación de asuntos del pasado en general, ocuparon lugares de preferencia en el interés de estos mayores.

La controversia que ahora abre esta realidad es: ¿están los ancianos aislándose aún más que antes, solos, frente a la computadora todo el día? Aunque algunos sicólogos dan ello por sentado y advierten la falta de calidez humana, otros recuerdan que tal calidez difícilmente la reciba la mayoría de los ancianos. Y que entre la perspectiva del resto de los días frente a un mundo por Internet o la de una introspección constante, sin ver en realidad más allá de la nariz, al menos en esto la tecnología es un triunfo. *

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