El atractivo sexual de ser "uruguaya"
Así, a nadie deberían asombrar las columnas que bajo el rubro «Masajes», aparecen en el matutino mexicano «Reforma» entre los de mayor tiraje en ese país. Aunque los textos tienen el común denominador latino, de estar escritos entre el doble sentido y la grosería directa, una oferta llamaría la atención de cualquier compatriota. En recuadro de realce la oferta dice:
«EMILY. Hermosa uruguaya. Tratas conmigo. $ 1.000.
04455-1260-5737″.
Teniendo en cuenta el interés que el aviso busca despertar en el lector, es evidente que la característica de «hermosa» es absolutamente convencional. Con lo que deberíamos deducir que el máximo atractivo de la dama es el ser «uruguaya».
Ahora bien, a los ojos masculinos en general puede saltar la mayor intriga con respecto a la «tentación» que causa al lector y potencial cliente, en México, esta condición de «uruguayez» femenina.
Como ejemplo, supongamos que un aviso dijera: «Hermosa sueca»; de inmediato el lector se imaginará una beldad alta, rubia, etc., etc. En caso que dijera: «Hermosa cubana», el lector bien puede imaginar a una morocha despampanante. O: «Hermosa francesa», aplicando a habilidades históricas, más que a características étnicas.
Algo similar a la propuesta de: «Hermosa griega», más críptico, aunque no por ello menos conocido. Más allá quedaría, «Hermosa asiática», apuntando a ojos, senos y demás formas, incluso exóticas, para este continente. Hasta «Hermosa africana», podría despertar lujuriosos pensamientos, en no pocos mexicanos.
Qué significado tiene la oferta «Hermosa uruguaya», es un misterio al cual, el conglomerado masculino en la redacción de LA REPUBLICA no logra descifrar. ¿Es que tal vez las emigrantes tenían algunas dotes que las distinguen y que ninguno supo advertir? ¿A qué punto interpretará un lector mexicano el atributo de «uruguaya» como atractivo sexual, en tanto de eso se trata?; ¿es un atractivo para emigrantes charrúas? Agradecemos comentarios al respecto. *
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