Padres del Liceo 13

Las autoridades sabían desde hace mucho tiempo lo que estaba pasando

LA REPUBLICA se reunió ayer con los padres que conforman la APAL en la casa de uno de sus integrantes. En una reunión muy amena ellos informaron y denunciaron la situación del liceo y la negligencia de las autoridades del mismo.

«El 29 abril de 2003 tuvimos una reunión con el profesor Jorge Carbonell y en ese momento le planteamos el tema de la seguridad en el interior y en el exterior de local», dijo Ricardo Sabech, uno de los padres. «El 17 de setiembre de ese mismo año» –continuó diciendo– «denunciamos al subdirector que dos chicos hermanos concurrían al liceo armados en el turno de la mañana».

Siete meses después Claudia Fagundes presentó una denuncia escrita ante el Consejo de Educación Secundaria, adjuntando también la que realizó en la Seccional 16ª. La misma describía la agresión de la que fue víctima su hija, alumna de 4º año en el pasado año lectivo, «a mediados del mes de agosto, llega al límite la situación de acoso y amenazas que sufre mi hija, cuando un grupo de alumnos de su misma clase intentó introducirla en un salón vacío, haciéndola victima de agresiones, insultos y agravios. La omisión de parte de la dirección quedó demostrada cuando la directora se negó a realizar una reunión entre todos los padres y alumnos involucrados».

Los padres se sienten impotentes ante todos los hechos de gravedad que se vienen sucediendo ya hace mucho tiempo, y la desesperación se hace notar en sus rostros.

Pero lo que colmó sus ánimos fueron los hechos «dolorosos e infelices» del 12 de abril. Definen a la situación como «un antes y un después. Ahora sí, hay guardia policial y se intenta manejar la situación, después de que dos niños son víctimas de tan grave suceso»; y se preguntan «¿a este extremo de que dos familias están completamente destruidas tienen que llegar las cosas para que las autoridades nos oigan?».

Hay falta de vigilancia en el instituto, ya que «el personal del liceo lejos de incrementarse se redujo y el acceso libre para cualquier persona y el silencio de las autoridades fueron agravando la situación» y afirmaron que «todos estos hechos son de conocimiento de las autoridades del Consejo Directivo Central, desde Carbonell, hasta inspectores, a todos se les manifestó la necesidad de prevenir situaciones que podrían lamentarse más tarde».

Informaron también que: los alumnos del liceo pidieron permiso a la dirección para, «proponer la realización de jornadas y talleres para tratar el tema de la violencia y otros de interés; sin suspensión de clases, después del horario formal. Y ella les pidió que debían hacer la solicitud por escrito y que especificaran qué temas iban a tratar», dijeron los padres.

La directora del instituto, profesora Beatriz Simos, manifestó en una carta remitida en octubre de 2003 al Consejo de Enseñanza Secundaria que sentía «una vez más la provocación del grupo de padres que se autoproclaman APAL 13 y se negaron a realizar elecciones».

Continuaba denunciando el desconocimiento a las autoridades del liceo a las que –de acuerdo con sus dichos– «sistemáticamente ignoraban, omitiendo la vía jerárquica y además atribuyéndose indebidamente la capacidad para intervenir en la actividad pedagógica de la instituciòn».

Los padres del Liceo 13 siguen movilizados y denunciando la grave situación del liceo, y la inseguridad que rodea a sus hijos, sin que las autoridades tomen medidas determinantes para cambiar ese estado de cosas. *

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