EL DRAMA DE LA FAMILIA DE LA NIÑA MUTILADA POR QUEMADURAS EN EL ICI

Más allá de su tristeza, reclaman garantías para otros niños

El hogar de la niña, ubicado en la zona de bulevar Batlle y Ordóñez y Casavalle, está constituido por los abuelos paternos y sus padres. El abuelo y el padre son feriantes. La abuela, empleada doméstica. Y la madre, menor de edad, se dedica al cuidado permanente de la beba que ya tiene dos meses.

Si bien aseguran que el pesar inicial ya pasó y que les da tranquilidad ver como la niña crece con cierta normalidad, la tristeza está marcada en el rostro tanto del abuelo como de la madre.

Afirmaron que aceptaban el riesgo que implicaba la cirugía cardíaca, pero que no aceptan que la pequeña haya sufrido quemaduras tan graves que derivaron en la amputación de cuatro dedos de la mano izquierda.

Además, sostuvieron que al principio se les dieron tres versiones del «accidente». Primero se les informó que había ocurrido por exceso de calor de un calefactor, después que se debió a intenso frío y finalmente que se debió a la utilización de una manta térmica que no se usaba desde hacía un año.

La última explicación fue la que pudieron confirmar cuando tuvieron acceso a la investigación efectuada por el Fondo Nacional de Recursos (FNR).

Consultados acerca de si han recibido el apoyo recomendado al ICI por el FNR aseveraron: «Cuando estuvo internada recibimos apoyo de una psicóloga, que después llamó algunas veces, pero nada más. Acá no vino nadie, jamás. Si hubieran venido y brindado apoyo, no se habría presentado la denuncia».

Asimismo remarcaron que luego de efectuar la denuncia del caso ante el FNR la atención que recibía la niña cambió, «personal del ICI nos dijo que ahora sí la estaban tratando como a una reina, no sabemos que hubiera pasado si no la hubiéramos presentado».

Al solicitarles que expresen cuales fueron sus intenciones al denunciar el hecho dijeron: «No queremos que cierren el ICI o que el FNR le corte los recursos. Queremos que se investigue y que hayan más garantías, y que el equipo médico que estaba en el cateterismo no esté, para que otros niños que sean atendidos ahí no pasen por algo así».

Según afirmaron «la niña no tiene nada cubierto. Se está atendiendo en el Pereira Rossell, de ahí recibe la medicación». A la vez, resaltaron que «sería conveniente que la niña recibiera más atención, no sólo por la discapacidad motriz, sino también por el síndrome de Down y la enfermedad en el corazón que requerirá tratamiento de por vida».

La joven madre demuestra su preocupación por las exigencias económicas que planteará la educación de su hija, y mientras conversamos observa la escena con un brillo de inquieta curiosidad en la mirada.

«La gente pensará que hacemos esto público por plata, pero no es así. Lo hacemos porque no queremos que esta situación se repita», afirmó la madre.

Dentro de cuatro meses la niña tendrá que ser sometida a otra cirugía cardíaca. La familia no aceptará que se la realicen en el ICI. *

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