EL PASADO AÑO SE MULTO A MAS DE 1.600 ESTABLECIMIENTOS

En lo que va de 2004 fueron clausurados por la Intendencia más de 50 locales

Como consecuencia de los citados procedimientos se efectuó la clausura de 6 fábricas de pastas y una pizzería que distribuía a una cadena de 16 puntos de ventas, y en algunos casos se constató la presencia de roedores, dijo a LA REPUBLICA el director de Salud de la comuna capitalina doctor Miguel Fernández Galeano.

Entre el período enero-diciembre de 2003 el legislativo comunal aplicó multas a más de 1.600 locales, entre panaderías, bares, heladerías, etc., que funcionaban sin los controles bromatológicos exigidos.

Falta total de higiene

Los empleados de los locales, según el director de la Intendencia, no contaban con carné de salud, y faltaba mantenimiento e higiene en los establecimientos; también presentaban deficiencias las tuberías de agua corriente y de saneamiento.

El Dr. Fernández Galeano comentó que una de las fábricas de pastas trabajaba en un taller mecánico, y además de no contar con los controles de higiene necesarios, evadía impuestos.

La clausura de estos establecimientos se encuentra enmarcada dentro de un plan de acción que llevan adelante los inspectores de la comuna para controlar la calidad de los productos de bajo precio que aparecieron con la crisis económica que atravesó el país, dijo el jerarca comunal.

Fernández Galeano manifestó que si bien se inspeccionaban los locales, no se les retiraba la maquinaria, por lo que a la semana volvía a funcionar en otro lugar.

Uruguay se alimenta menos que hace 30 años

La poca disponibilidad que el uruguayo medio tiene para acceder a los alimentos provoca severos inconvenientes de desnutrición, lo que hace que la población se alimente menos que hace 20 o 30 años, explicó el director de Salud de la Intendencia Municipal de Montevideo.

El jerarca comunal aseguró que esta situación se da principalmente en aquellas personas de bajos recursos económicos y en la aparición de la denominada comida chatarra consumida por algunos sectores sociales.

Fernández Galeano explicó que en la década del 60 el consumo de alimentos entre los sectores populares, medios y altos era homogéneo, «no había grandes diferencias, pero cuando aparece la pobreza y la exclusión social se notaron cambios en el consumo, lo que provocó una fractura social, donde hay comida para pobres y comida para ricos».

Los pobres se alimentan con 20 productos

Señaló que los pobres en el Uruguay restringen el consumo a 20 alimentos, mientras que los sectores de mayores recursos llegan a 250 productos, existiendo en tal sentido una sociedad polarizada.

Fernández Galeano comentó que según un informe elaborado por la División Salud, los sectores populares consumen más papas y fideos, más allá de que son conscientes de la importancia que tiene consumir otros alimentos como frutas y verduras, «pero no pueden hacerlo por un tema de acceso».

«No puede ser que se castigue a los sectores pobres, no puede existir especulación comercial fraudulenta que perjudique a los más vulnerables», criticó Galeano.

Es por tal motivo que la comuna capitalina se abocó de lleno a un riguroso control para evitar poner en riesgo la salud de la población.

La medida del legislativo comunal llevó en el año 2003 y el presente, a la clausura de varios locales. El director de Salud de la Intendencia comentó que las autoridades se plantean el tema de la inocuidad desde el punto de vista de la seguridad alimentaria para evitar enfermedades transmitidas por los alimentos.

Por su parte, el Centro de Industriales Panaderos viene denunciando esta situación de clandestinidad ante los distintos organismos públicos y ante las intendencias.

«Venimos trabajando junto al IMM para que los procedimentos puedan ser más efectivos», dijo a LA REPUBLICA Aguirres Sabalaga, integrante del Centro de Panaderos.

Se debe incautar la maquinaria

Sabalaga enfatizó la necesidad de «inacutar la maquinaria con la que se produce la mercadería en estos comercios clandestinos, procedimiento que hasta el momento no se concretó».

«El objetivo es evitar que esta gente se traslade a otras zonas y continúe elaborando mercadería sin un control de calidad que perjudique la salud de los uruguayos», señaló Sabalaga.

El industrial panadero responzabilizó a la Dirección General Impositiva (DGI) y al Banco de Seguros del Estado (BSE), por no avanzar en mayores controles tributarios que deriven en un seguimiento más estricto de la situación.

«La comisión bipartita conformada entre el Centro de Panaderos y la comuna capitalina está considerando otorgar al consumidor mayor educación en materia de alimentos, porque la gente a causa de la crisis económica compra productos a precios bajos, de mala calidad y desconociendo su origen», dijo Aguirres Sabalaga.

«El consumidor diario debe exigir que la mercadería esté rotulada como es debido,» previno el dirigente panadero. *

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