LOS MONTEVIDEANOS NIEGAN SER SUPERSTICIOSOS, PERO ACTUAN COMO TALES

Una boda de mañana y dos de tarde, ayer, en el Registro Civil: era martes 13

Aunque triskaidecáfobos declarados en Uruguay se conocen pocos (es decir quienes tienen fobia patológica al número 13), lo cierto es que la víspera confirmó la vigencia de la superstición, al menos en cuanto a bodas se refiere. Las consultas efectuadas en la terminal Tres Cruces descartaron. al menos en cifras globales, que el temor se extendiera a los embarques hacia Buenos Aires, en tanto viajó el número habitual de pasajeros para esta época del año.

En la sede registral de Sarandí 444, donde se realiza la mayor cantidad de casamientos del país, entre media docena y una veintena, dependiendo de múltiples factores, el arraigo de la creencia sí demostró mayores adhesiones.

La única pareja que compareció ante la jueza de Paz, próximo a las 11 de la mañana, declaró además no tener «tiempo para preocuparnos de esas cosas. Emigramos la semana próxima a España: nos casamos y listo. Además, ¿cómo creer en la suerte, en un país que nos obliga a irnos?», sentenciaron. Curiosamente a la boda concurrió el mínimo obligatorio de testigos, algunos amigos y familiares. Los demás, se excusaron. Festejaron sencillamente, pasado el mediodía, en el Mercado del Puerto. Al cierre de esta crónica se presentaba la segunda de las parejas que aceptaron casarse en el turno vespertino de la víspera.

También la quiniela

El número 13 estuvo limitado en el sorteo de quinielas de la víspera, aunque ello no obedeció al temor de la banca colectiva.

«El número correspondiente a la fecha está siempre limitado, no importa qué día sea», informaron en la Agencia de Quinielas Nº 1.

Lo concreto es que aunque la mayoría de los uruguayos comparte públicamente que las supersticiones son muestra de ignorancia e incultura, un cierto desasosiego ante el número es lo común.

Una curiosidad sociológica nada menor, en tanto, el único país cuyo colectivo denomina a la internacionalmente llamada Semana Santa como Semana de Turismo, «acepta» los resquemores del martes 13, de un origen a todas luces cristiano.

La mayoría de los estudiosos del tema coinciden que los orígenes de la creencia radican en la Ultima Cena, de cuyos 13 comensales, dos, Jesús y Judas, morirían en las siguientes horas.

Entre los anglosajones, donde el día nefasto es el viernes 13, el origen obedece a causa parecida: el viernes crucificaron a Cristo.

La Biblia contiene además al 13 al comienzo y al final. En el libro del Génesis, Eva tienta a Adán con la manzana en un día martes, el décimo tercer día después de su creación. La confusión de las lenguas en la Torre de Babel ocurrió un martes 13. Asimismo, en el libro del Apocalipsis, el capítulo dedicado a Satán, la venida del Anticristo y la Bestia, es el 13.

En otras creencias, el 13 es la carta del Tarot que representa la muerte. El sincrético libro de la Cábala, da cuenta de 13 espíritus del mal.

Con estos antecedentes, y algunos aderezos de los tiempos, la modernidad nos encuentra con aviones que no tienen asiento 13, rascacielos que pasan del piso 12 al 14, hoteles en los que es imposible ser alojado en una habitación con ese número… y hasta calles numeradas, en Francia, que se saltean al nefasto.

Hay teatros del más alto nivel que tienen fila 12 y fila 12 A.

Dos curiosidades, dos

La primera es que el tema numérico es bien posterior al mal agüero atribuido al día martes por sí mismo. El patronímico de esta jornada, atribuible al romano dios Marte, que representaba la guerra y por ende la muerte, es bastante anterior a la cristiandad. Sobre aquella base, las voces populares formularon un refranero particular sobre el punto, cuya máxima expresión se diversificó en España. Algunos («el martes ni te cases ni te embarques») son absolutamente asimilados en el Río de la Plata. Otros («el martes ni gallina eches, ni hija cases», o «el martes ni hijo cases, ni cochino mates») resultan más populares entre los ya ancianos inmigrantes hispanos; mientras que otra serie conserva sentido en España y otras naciones latinoamericanas, pero carecen de uso en Uruguay («En martes ni tela urdas, ni hija cases, ni las lleves a confesar porque no dirán la verdad», o «el martes ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu ropa tajes»).

Buenos Aires, ídem

A quienes puedan creer que la caída al mínimo de bodas en la víspera en Montevideo es algo original en la región, cabría plantearles que la prensa argentina preparaba para hoy informes similares a éste. Solamente once parejas se habían anotado en todos los registros civiles de la Capital Federal argentina, de las cuales nueve se casaron y dos se echaron atrás.

Con un promedio de 22 matrimonios para cualquier martes del año, la Dirección de Estadística del Registro Civil de la ciudad de Buenos Aires confirmó la abrupta caída. En Bahía Blanca, una sola pareja se casó. La mayor curiosidad fue en la provincia de Salta, en cuya capital solamente dos parejas habían desafiado la fecha y resuelto celebrar la boda: las dos suspendieron la ceremonia a último momento. *

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