UNA POSTAL DE "LA CRIOLLA"

El Toto Portillo, diablo por fuera y por dentro puro corazón

¿Desde cuando viene a la Rural del Prado?

-Estuve desde el ´75 al ´89 con la tropilla de Umpiérrez y después como no tenía más potros, me dejaron trabajando acá. En el Prado hice todas las tareas, primero me pusieron para sacar los recados de afuera, después para entregador de potro. Y como ahora ando medio mal de salud, este año entregué la posta, ahora mi hijo es el que hace faenas. Yo vengo porque el capataz dice que tengo que estar.

¿Por qué eligió la ropa colorada?

Primero empecé a usarla por un capricho, porque cuando cumplí 17 años mi madre me compró un pañuelo blanco; yo cumplía el 20 de agosto y el 4 de setiembre se murió papá, y me tiñeron de negro el pañuelo. En ese tiempo se usaba el luto por dos años y medio, te estoy hablando del año´49.

Y entonces dije nunca más me pongo un pañuelo blanco. Y me compré un pañuelo gardelito, pero enseguida lo tiré. Y después me compré uno colorado. Y me empezó a llamar la atención, porque casi nadie andaba con ese color. Después me puse una camisa, después las bombachas y así hace 20 años que visto todo de rojo y tengo hasta las ropas interiores coloradas si no, no las quiero (se ríe).

Orgulloso de su familia contó que tenía dos hijos y les pidió que si se muere «me pongan mi poncho colorado arriba y flores rojas».

¿Qué es ser tropero?

Es dedicarte a arrear los animales, par mí fue un trabajo sin desgaste físico porque es el caballo que te lleva, pero con los años te aparece algo; no hay hueso que no duela de pasar el día mojado, dormir mojado, el frío se mete en los huesos.

Cuando uno es capataz de tropa y los mismos peones, si son compañeros, son los dueños del ganado, responsables de que no se pierda uno, si está enfermo curarlo, en el camino el dueño de la tropa es el tropero.

Y si tenés peones tienen que colaborar con vos. Si alguno no me sirvió con dos palabras ya no lo quise más; me servía más un perro que tenía, que algunos muchachos troperos.

Portillo, ¿gauchos eran los de antes o todavía queda alguno?

 

-Ya no hay tanto gaucho como antes, porque ser gaucho es ser gaucho de corazón, aunque ande vestido de vaquero, eso no tiene nada que ver.

Hay gauchos que andan con toda la pilcha de gaucho y ni merecen llevar la palabra gaucho, porque si es ordinario, si es traicionero, si es mentiroso, si es falluto, si va a tu casa y le falta el respeto a tu familia, ese no es gaucho, más que gaucho es un malevo.

-¿Y recorrió muchos lugares con las tropas?

-Recorrí casi toda la República con la tropilla de Umpiérrez arreando vacas, me quedaron tres departamentos del norte sin conocer.

-¿Qué recuerdo tiene de los inicios de la Rural?

-Cuando empezó la Rural en el´76, fue cuando murió Freire y agarró López de capataz; dejó todos los potros crudos y alquiló diez tropillas de bellacos, y a López se le antojó hacer un concurso de formación.

Entonces yo me presenté al concurso y gané como formador. Entré con 20 potros, un caballo de andar, la madrina que era parida y yo montaba otro. Dábamos toda una vuelta al ruedo con la tropilla y cuando les gritaba paren, se paraban, yo clavaba la bandera de la patria y se quedaban todos quietitos. Después yo los acariciaba en la cabeza, por más malo que fuera el potro.

-¿Como ve al Uruguay de hoy?

-Yo lo veo lindo, yo no soy de esos que piensan que lo de antes era atrasado, como dicen «mis padres eran atrasados porque araban con bueyes», nunca fueron atrasados, andaban con yuntas de bueyes pero nos crió a nosotros, nos educó.

Y ahora tenemos un mundo enloquecido, igual aramos con un avión y no sabemos enseñar a un hijo. Cada uno vive su época, yo lo miro así, y nadie vivió atrasado. Yo con lo que no estoy de acuerdo es con todo ese invento que hacen para tirar al aire; han enfermado a medio mundo con eso y la gente por un invento de eso mata y no le importa nada. Yo estoy conforme con lo que viví, y si no tengo nada es porque ya Dios lo quiso así. Todos los días me lleno de satisfacciones. Creo en Dios, en la iglesia, en los santos y en los milagros.

Tengo 71 años contento de lo que he vivido. No salí de la pobreza, pero ahora tengo un caballo, junto chatarras viejas y las vendo. Cuando voy al pueblo me dejan entrar a limpiar las casas, me ayudan mucho. *

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