La caza para alimentación en campaña arrasó los reservorios de los cazadores
A un año de la Semana de Turismo 2003, las autoridades aún carecen del informe completo de las Jefaturas de Policía departamentales sobre los ilícitos cometidos en materia de caza. Doce meses después, la División Fauna de la Dirección General de Recursos Naturales Renovables desconoce todavía exactamente la totalidad y alcance de los procedimientos en la totalidad del territorio nacional.
La falta de notificaciones «de urgencia», durante la Semana de Turismo 2003 podría estar siendo interpretada como la falta de matanzas o irregularidades en la materia. Máxime cuando los apenas seis inspectores de la Dirección, con fines específicos de control de caza ilícita, no reportaron cuestiones relevantes.
La ausencia de decomisos de armas ni vehículos, avalaría así una conducta ejemplar en el país, salvo que las normas jurídicas para sancionar estos temas son tan ínfimas, que los implementos de caza suelen volver a sus propietarios en cuestión de días.
La verdad de la milanesa
Si la verdad de la milanesa está en su carne, algo absolutamente similar parece estar ocurriendo en materia de caza furtiva. La representación en Uruguay de la Unión Mundial de la Naturaleza (UICN), ha vuelto a insistir en los altísimos niveles de caza, con fines de alimentación básica, que se están dando a lo largo de todo el año, en el país.
«Si denunciamos que la crisis obligaba a la gente del campo a comer lo que puede cazar, ello está empeorando constantemente, ahora a niveles incluso preocupantes desde el punto de vista de la conservación», explicó la doctora Susana González, representante de la UICN, en Uruguay. La bióloga que lidera el grupo especialista de ciervos de la entidad, alertó en esta área específica que «las cosas se pusieron críticas en serio. Los guardaparques se están tiroteando cada vez más frecuentemente con cazadores furtivos. Esto revela un nuevo perfil de cazadores, en busca de algo más que simplemente comida. Cazar ciervos es algo que exige equipamiento, por lo que no lo puede hacer cualquiera simplemente para darle de comer a su familia: esto ahora tiene otras finalidades económicas tan o más graves, que escapan a todo marco social».
En cuanto a la realidad que viven las áreas protegidas del país, acorde a la paramétrica mundial actualizada en la materia, remarcó que el atraso empeora cada año.
Descartó que la respuesta gubernamental a estos temas esté «ni cerca» del mínimo
imprescindible, «ni siquiera en algo tan elemental como establecer una educación proteccionista a nivel infantil. No se puede esperar veinte años para pasar la responsabilidad a la generación siguiente: hay que ir tomando medidas ya», apuntó la especialista.
Cazando todo el año
Los estudios de la organización internacional en el país, revelan que en la práctica, la semana de Turismo sería en realidad durante la que menos se caza en los diecinueve departamentos. La alimentación a partir de cualquier carne capturable, así como la venta de ejemplares tanto en Montevideo, como cada vez más hacia Brasil, está en aumento.
Algunas variedades como las mulitas, los carpinchos, las perdices y las gallinetas, de mayor tradición en la culinaria campera, han dejado espacio a prácticamente «todo bicho que camina», entre los despojados del campo. La situación es tal, que muchos de los propietarios de predios con carpinchos han debido recurrir a medidas de fondo para evitar matanzas. «La desocupación es tan tremenda, que si uno va por el Interior cualquier día a primera hora de la tarde verá como nunca gente en bicicleta con la escopeta al hombro», entendieron.
Destacan los técnicos que algunas zoonosis, enfermedades transmisibles al hombre desde animales, podrían estarse propagando, «en tanto se consume fauna silvestre, obviamente sin ningún control sanitario, potencial reservorio de distintas afecciones. El tema pasó de ser la conservación de la fauna, para convertirse en la conservación de la gente».
Visión oficial
A nivel oficial, la gran variante de este año sería la actuación en varios departamentos de las Brigadas de Prevención y Represión de Abigeatos (Bepra), con injerencia también en irregularidades de caza. Estos equipos policiales, sumados a otras dependencias del Ministerio del Interior y a la media docena de inspectores del MGAyP controlará que salvo los animales tipificados como «plaga nacional», se preserve a todos los demás. Asimismo las armas deberán ser de calibre autorizado (rifles hasta calibre 22, escopetas hasta el 16), estando prohibido el uso de las consideradas calibre «de guerra» (entre 38 y 45). Se debe tener propiedad de armas y autorización de porte. La caza se realizará dentro de predios privados, solamente de día, con autorización de los propietarios, no pudiendo hacerse en la vía pública a ninguna hora. La Policía recuerda a los cazadores, que está prohibido acampar en la vía pública a no ser en caso de necesidad, no debiéndose «superar las 24 horas». Se recomienda comunicar a la Seccional más próxima el lugar de instalación, la cantidad de campamentos y el número de integrantes, para su ubicación en caso de emergencias. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad