Un mundo feliz
El miércoles 31 se informó desde Paysandú de la muerte por desnutrición y deshidratación de una criatura de ocho meses. Por desgracia, ya se ha perdido la cuenta de los casos de gurises que mueren de hambre en Uruguay y nos vamos habituando peligrosamente a esta realidad; un nuevo caso siempre es sublevante pero ya no produce el impacto que tuvo el primero. Todo es cuestión de costumbre, ¿no?
Ahora bien, en este último episodio, parece que la culpa la tuvo la madre de la beba, una mujer de 22 años de edad, que resultó procesada con prisión por la Justicia Penal.
Parece que la niña había estado internada pero por alguna razón la madre, sin aguardar a que la niña fuera dada de alta, retiró a la pequeña del centro asistencial. Al día siguiente volvió a llevarla al Hospital Escuela del Litoral próximo a la hora12, pero la pequeña ingresó al Centro Asistencial sin vida; «su muerte fue causada por paro cardíaco provocado por un cuadro de desnutrición y deshidratación severa».
Como consecuencia de ello, la Justicia Penal –en aplicación inobjetable de claras normas del Código Penal– «dispuso el procesamiento y prisión de LCM, de 22 años de edad, por un delito de omisión a los deberes inherentes a la patria potestad». La crónica finaliza informando que «la Justicia dispuso al mismo tiempo que los hermanitos de la bebé fallecida (1, 3 y 4 años) fueran internados en situación de riesgo en el Iname de Paysandú».
Así se hace. Que la justicia, implacable, haga caer el pesado brazo de la ley sobre esta gente inconsciente. Bien hecho. Merecido se lo tiene esa madre desnaturalizada.
Ahora va a aprender a atender correctamente a sus hijos, qué también. Porque, dígame una cosa, estimado lector: ¿qué le costaba alimentar a sus hijos con yogur biotop, o desayuno con cereales, o unos buenos churrascos de cuadril? Y todo debe de ser por esa manía de mantener la línea… ¡No! No me diga que es porque no tiene dinero para comprar comida y que está desocupada… si en este país no trabaja el que no quiere; no hay más que ver cómo piden promotoras en el Gallito Luis.
Porque usté vio cómo es la gente: en vez de vivir en una vivienda decente de un barrio coqueto, prefieren vivir en casuchas en un asentamiento. En vez de contratar un buen seguro de salud como esos que tanto abundan y que se promocionan en la tele, no: siguen yendo a Salud Pública sin tener en cuenta los problemas del pobre Bonilla, acosado por las hordas comunistas del sindicato; fíjese que si la gente optara por la salud privada, el MSP no estaría tan sobrecargado. (A mí se me ocurre que lo más sensato sería aplicar la ley de la oferta y la demanda a la atención sanitaria: privatizar el MSP y que todo se cobrara a precio de mercado; ya iba a ver usté cómo se descongestionaban el Maciel, el Pasteur, el Pereira y todas las policlínicas barriales).
Del mismo modo, no entiendo por qué la gente es tan renuente a educarse para triunfar en la vida. Si los pobres fueran a la ORT o a la Católica, podrían egresar con títulos y trabajo asegurado. Y si mandaran a sus chicos a un buen colegio –al British, al Français, a la Scuola o al Deutsche–, les asegurarían un porvenir brillante y nosotros, la gente bien, no tendríamos que soportarlos vendiendo estampitas en los ómnibus o haciendo malabares en las esquinas.
Pero no: insisten en no ir al colegio y así inflan los índices de deserción escolar. Así no vamos a ningún lado.
Y eso que el pobre Jorge dijo al asumir que lo más importante es la educación, que es clave para el desarrollo, que hay que apostar a la inteligencia, al conocimiento y al software. Pero vaya a hablarles de software a los de los cantegriles; no le dan pelota porque prefieren clasificar basura.
Y a propósito de basura, tampoco entiendo por qué los hurgadores no cambian los carritos por esas modernas camionetitas tan monas, mucho más higiénicas que los nobles equinos que llenan las calles de bosta. Pero volviendo al tema, le diré que ahora entiendo por qué tanta gente se opone a la despenalización del aborto.
Tienen razón: ¿para qué matar a los gurises pobres en el vientre de la madre si total se van a morir de desnutrición al poco tiempo de nacer?
Sé que mis propuestas para salir de la crisis pueden resultar utópicas, pero con buena voluntad todo se logra, como decía Aldous Huxley cuando tomaba mate en plato llano. *
(*) Periodista
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