Tiene la palabra
Se vislumbran los cambios tan esperados
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Hace mucho tiempo que pensaba contarle a usted y a los lectores esta anécdota, que si bien es muy simple y sencilla (y mi familia y los amigos, la saben de memoria), me animé a escribirle, porque la fecha y la ocasión, tan especial a 20 años de ocurrida, valen la pena. En marzo del 84, estando mi esposo y yo exiliados en Estocolmo, Suecia, yo trabajaba en una escuela como cocinera; éramos 7 u 8 mujeres de mediana edad, todas suecas, menos yo. Hablando de los ¿porqués? estábamos exiliados, me puse a relatarle las diferentes cosas y les expliqué que nuestro líder, el general Seregni, estaba preso y que luego de 10 años quedaría en libertad. Mis compañeras no entendían cómo si queríamos sacarnos la dictadura militar, teníamos un militar por líder. En mi sueco (que distaba mucho de ser bueno, pero era en el idioma que nos comunicábamos), se los expliqué y les conté que el pueblo en la calle, frente a su casa, lo aclamaba, lo llamaba y lo esperaba de día y de noche. Ellas me entendieron y empezaron a aguardar que el general Seregni saliera. Yo entraba a las 6.45; cada día, al abrir la puerta, me esperaban expectantes y preguntaban a coro: «¿Y el general?, ¿salió?» Así seguimos varios días, hasta que un mediodía, mi esposo me llamó a la escuela y me dijo que el general Seregni estaba libre. A mí, que me cuesta poco emocionarme y exteriorizar lo que siento, empecé a gritar (en español, claro) y a llorar; ellas captaron en el aire lo que había sucedido; empezaron a saltar, me abrazaban y se abrazaban y coreaban: «El general está libre, libre…» ¡Fue impresionante! Al otro día, aparecieron con dos botellas de vino Chianty con canastos y todo (fue la única vez que lo tomé, el Chianty (¿eh?) y yo me puse a hacer un bizcochuelo agridulce, pues ellas, querían festejar tremendo acontecimiento. Aún hoy, lo escribo y me emociono como entonces. Son éstas y tantas cosas rescatables, positivas que le dan su toque a situaciones que si bien no las quisimos, tuvimos que vivirlas y lo hicimos poniendo fuerza y esperanzan con la única meta de volver, y a pesar de tantas incertidumbres que vivimos los uruguayos, jamás nos arrepentimos. Este es el lugar de nuestra gran familia y de nuestros muchos amigos; es nuestra tierra y se vislumbran los camibos tan esperados, ¡Por fin!
Va a ser difícil pero no imposible, gracias por su tiempo, le saluda
ANABELLA OLHAGARAY – C.I. 843.3 11-0
Uruguayos en España siguen siendo perseguidos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Aquí denuncio la situación que vivimos los uruguayos en España y en mi caso en especial en Tenerife, pues a pesar de estar vigente el Tratado por el cual automáticamente nos corresponde acceder a los permisos de residencia y trabajo, así como los obtuvieron los españoles en Uruguay cuando allí llegaron en sus momentos de crisis, no es aplicado aquí, por el contrario se ignora la aplicación del mismo y se persigue con la expulsión del país.
La venida del presidente Batlle no solucionó nada, como era de esperar, y aquellos que han logrado hacer valer el Tratado es luego de varios años en lo judicial y con grandes erogaciones de dinero.
A pesar de que el Tratado dice textualmente: «será gratuito todo trámite en este respecto».
Agradezco se publique y se sepa que una vez más somos relegados por un gobierno que nos hambreó, nos dejó sin trabajo y nos expulsó.
A.G. Y J. N. – [email protected]
El Presidente no respondió, dio vuelta la cara e hizo mutis por el foro
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El trabajo que desempeñamos los comunicadores debe ser respetado. El Presidente de la República es el que menos nos ha respetado como medio de prensa. En lo personal me siento afectada en mi derecho constitucional de trabajar, mi trabajo consiste en informar y en preguntar y el Presidente a cada pregunta que no es obsecuente da vuelta la cara, mira con cara de desprecio y hace mutis por el foro. Esto le sucedió a quien escribe en momentos de cubrir la conferencia de prensa que brindó en nuestra ciudad.
El Presidente a un periodista que preguntaba con total obsecuencia y que además apoyaba con un gesto de su cabeza de manera afirmativa a cada rato todo lo que el Presidente manifestaba, le contestó varias preguntas sin ningún problema.
A mí no. Me ignoró en las tres preguntas que le realicé e incluso me miró en cada oportunidad con cara de desprecio, con molestia, finalizando en dos oportunidades la rueda de prensa por motivo de mis preguntas.
En una primera conferencia de prensa el Presidente contestaba que la economía del país estaba pujante, haciendo referencia también a un informe de la Universidad de la República, cuando le pregunté por qué entonces las colas del INDA tenían cada vez más gente y por qué se incrementaban los comedores populares, el Presidente hizo como que no escuchaba la pregunta. Siguió contestando a quien él quería.
Cuando se le consultó por la ampliación de nuestro puerto local, tantas veces prometida y tantas veces postergada, dijo que preguntáramos al ministro de Transporte.
Al manifestarle que el ministro cada vez que le preguntábamos por el tema decía no tener plata, y que él mismo había prometido que la obra se iba a realizar bajo su mandato presidencial, el Presidente dio por finalizada la conferencia de prensa e hizo mutis por el foro.
Unos minutos más tarde estaba respondiéndole preguntas al periodista que asentía con su cabeza frente a las declaraciones del Presidente. Luego que el periodista le realizara varias preguntas intenté (pensando que la tercera era la vencida) y le pregunté qué opinión le merecía la propuesta del doctor Tabaré Vázquez de plebiscitar el artículo 4º de la Ley de Caducidad. Frente a esta pregunta, el Presidente dio por finalizada la rueda de prensa e hizo mutis nuevamente.
Seguramente nuestras preguntas molestan, pero seguimos fieles a nuestro slogan que más que un slogan es nuestra forma de vida: «Preferimos molestar con la verdad que complacer con adulaciones».
SANDRA DODERA DE MILAN – E-MAIL: [email protected]
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