Tiene la palabra
Contestando a Raúl Forlán
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Hace algunas semanas escribí y difundí a través de Internet un Manifiesto que intentaba generar una discusión sobre cuestiones de identidad cultural tomando como excusa el actual auge del rock de producción nacional. A la sorprendente polémica que generó se sumó desde las páginas de este diario el inefable Raúl Forlán. Haciendo uso de la gentileza de LA REPUBLICA quisiera realizar algunas consideraciones y formular algunas preguntas.
1. Dice Forlán que mi escrito internáutico no es un Manifiesto y yo digo que sí lo es porque en él manifiesto de forma clara ciertas críticas a una forma de crear música desde Uruguay y opongo una alternativa. Es un Manifiesto, también, por la polémica que estaba destinado a generar. No busca la perfección filosófica sino patear el tablero, como otros reconocidos Manifiestos (baste como ejemplo el que escribieron Marx y Engels, probablemente un texto filosófico menor de estos autores pero el que causó mayor repercusión inmediata).
2. A Forlán no le gusta mi música («músico menor», «canciones anodinas», etc. ) y esto ha sido causa de mi mayor regocijo. El está en todo su derecho como yo lo estoy por haber considerado desde siempre a sus notas periodísticas de pobres escritos de confusa intelectualidad y poco contenido. Igual le agradezco por morder el anzuelo y entrar en la polémica.
3. Si mi Manifiesto, como dice Forlán, es «flojo» y «obsoleto»: ¿Por qué le dedicó una página entera del suplemento dominical? Que magnífica contradicción, ¿no?
4. Otra contradicción: al decir que es «un artículo menor de un músico menor», Forlán insinúa que la menor categoría musical es invalidante de la calidad en los escritos críticos que alguien realiza en la materia. Si yo con 4 discos editados (alguno de ellos considerado por LA REPUBLICA como el mejor disco del año), más de 60 músicas para teatro (y seis premios Florencio) e ainda mais, soy «un músico menor», él, que nunca ha hecho nada a nivel profesional con la música, es nulo. Por lo tanto siguiendo su propio razonamiento sus artículos periodísticos en materia musical deben ser nulos también. Che Forlán: ¿vos razonás lo que escribís?
5. ¿Por qué este Manifiesto ha generado tanta polémica? Páginas enteras en importantes medios de prensa escrita dedicadas a su publicación y crítica, varios espacios radiales dedicados a esta polémica, decenas de medios internáuticos (publicaciones y foros) repitiéndolo y discutiéndolo y cientos de mails a favor o en contra recibidos desde «los barrios más remotos de Colombes y Amsterdam? Forlán no lo dice (¿no lo sabe o no quiere saberlo?).
6. Forlán insinúa, poco menos, que no acepto la utilización de gestos roqueros en la música uruguaya. O usted es bobo, m’hijo, o no leyó con la mínima atención mi Manifiesto. Nada más apartado de mi sentir y de mis palabras. Yo soy un ferviente escucha de muchísimos representantes de «rock» de diversas estirpes. EL rock ha sido y es una de mis fuentes de inspiración.
7. Lo que critiqué del actual movimiento de rock uruguayo (¿?) es que muchos de sus representantes (y nombré algunas de las excepciones) se dediquen a la copia de estilos del primer mundo y punto. Pienso que hay una diferencia fundamental entre ser espejo de un fenómeno artístico y asimilarlo para la utilización independiente desde una óptica regional. Copiar no significa lo mismo que asimilar. Como firmar una carta de intención del FMI, tal como viene, no es lo mismo que ver que cosa de las «sugerencias» del Fondo pueden ser aplicables a la realidad uruguaya.
8. Dije en mi Manifiesto: «El mundo está en nuestra casa y no nos podemos cerrar a él. Debemos escuchar, aprender, gustar y digerir, para que a la hora de crear, lo que de esa cultura invasora utilicemos se haga nuestro (el viejo-nuevo principio de antropofagia). Pero también vive en nuestra casa nuestro pasado cultural (por más que la mona se vista de seda…) y también él debe ser aprendido y digerido para que, de alguna manera sobreviva en nuestras futuras canciones».
9. Es cierto que en Uruguay ya existen cuatro décadas del rock hecho en casa y nos ha dejado una rica historia, muchas buenas ideas y varias maravillosas canciones. Lamentablemente la mayoría de las veces los músicos que hacen rock en Uruguay no se nutren de esa historia. Como dije en mi Manifiesto: «Para pero de males, los roqueros uruguayos no sólo copian, sino que lo hacen eligiendo casi exclusivamente los modelos que MTV les muestra. No entienden que, por ejemplo, Rage against the machine se rebela desde el primer mundo contra el sistema, pero copiar abiertamente a Rage desde Montevideo no es rebelarse, es un acto de cipayismo (y zapallismo) mental. Este equívoco es repetido, además, cada generación de jóvenes roqueros uruguayos ni siquiera tomar como referencia lo que las generaciones anteriores de roqueros uruguayos crearon (generalizando, sí, sí…).»
10. Forlán pasa por alto otra parte clave de mi manifiesto (seguramente porque le rechina). Que yo creo que un músico, por el mero hecho de subirse a un escenario profesional o editar un disco, asume ciertas responsabilidades. Le guste o no. Dije: «Nuestra obligación de creadores es estar informados con independencia. Nutrirnos de fuentes diversas; de lo que nos invade, de nuestro pasado, de las vanguardias, de lo perdido en el tiempo, de los músicos de todo el mundo menos difundidas, etc. Hay modelos a analizar (no a copiar) de donde podemos aprender a crear un rock (y una música, que de eso hablamos) independiente».
Sobre estos últimos puntos que son el centro obvio del Manifiesto don Forlán no dice ni pío. Se me ocurren tres razones para estas omisiones: bobera (¡no!, Forlán no es bobo), lectura desatenta, o mala intención. Se me ocurre otra: no tiene nada que decir al respecto y se hace el gil. ¿Cuál es, Forlán?
FERNANDO ULIVI
¿Cuál la explicación?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Estamos viviendo momentos de buenas noticias, y eso es bueno. Y nos deja contentos. Por qué negarlo. Es de desear que siempre existan. Y para siempre. Cada día son más, las decenas de miles de puestos de trabajo, que están ya cubiertos. Otras, muchísimas decenas de miles, se generarán de inmediato. Y…en los próximos años…ni pensar, la cantidad de trabajo que habrá. (Habría). Debería haber. Es de esperar que haya. Dicen. Estamos en el «bum» de exportaciones. Todos los mercados nos requieren. Y se nos abren. En varios países del mundo, se preguntan como hicimos, para lograr tener esa feroz, inimaginable, situación de bienestar. Revivió el muerto. Invitan a jerarca de la economía, a dictar conferencias explicativas. (Y no es broma. Fue nomás. Creo, nos dejó mal parados, en lo concerniente a andar «limpio». Sin una libra/euro/dólar. Tal vez ni un «mango» uruguayo tenía. Los ladrones que lo asaltaron se quejaron amargamente). Ahora bien. Si tan bien nos va, ¿por qué no se palpa una sensación térmica de tranquilidad?. No digo opulencia, sería exagerado, pero…andar bien. ¿O nos quejamos de llenos? O usamos aquel dicho de, «quien no llora no mama». Aquí hay algo que no cierra. Porque nadie me va a negar que las noticias diarias, «reales, verdaderas, valederas», son «flojonas». Casi diría, tremendamente amargas. Y dolorosas. Crueles. Contradictorias con las buenas noticias. Porque bajar las canastas de sobrevivencia, aduciendo «falta de rubros», y tener problemas de toda índole,
al comienzo (¿?), de la clases, y en la salud, no está nada bueno. Y los conflictos…por doquier. Surgen a «borbotones». Todos reclaman que se les debe. Y hacen paros, huelgas, movilizaciones. Los que tienen «laburo», aducen pérdidas en sus salarios. Piden entrevistas a las autoridades, para plantear soluciones a sus necesidades y reclamos. Las palabras y frases como «mesa de negociación», «funcionarios se movilizan», «búsqueda de diálogo», son la constante. Pero, obviando todos estos problemitas menores, las noticias….son muy buenas. Es como aquella frase francesa…»tout va très bien, madame la marquise». Preguntaba la marquesa a su allegado en asuntos económicos, como marchaba todo, y éste, le contestó: «la gente no tiene trabajo, los niños se mueren de hambre. No hay medicinas, no pueden pagar las cuentas, y nosotros no recaudamos…Pero, por lo demás…todo va muy bien, señora marquesa». Termino con mi título. ¿Cuál la explicación?
Cordiales saludos,
CARMI RAUCH – C.I. 866.784-6
Para el senador Eduardo Ríos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Con fecha 23 de marzo, en la sección de columnistas invitados, escribe Eduardo Ríos, senador suplente de Alianza Progresista Lista 738. Como es habitual en las muy frecuentes columnas escritas por integrantes de esa agrupación, los mismos procuran arrimar agua a su molino, invocando en reiteradas oportunidades, dentro del mismo artículo, su pertenencia a esa fuerza, la Lista 738. Ello no invalida el contenido del artículo, que las más de las veces aborda temas de interés -como el que refiero al inicio- y que comparto íntegramente. En el mismo se afirma: que los militantes del EP-FA del Interior «hacen análisis político con el objetivo primario, de acceder al gobierno departamental», omitiendo «que los cambios reales y profundos que la sociedad uruguaya necesita, no se podrán llevar adelante si no se posee el gobierno nacional», agregando «debemos tener como objetivo central el logro de del gobierno nacional que se debe empezar a construir desde las elecciones internas. Sólo luego debemos poner nuestro esfuerzo militante en los temas departamentales que con seguridad harán que nuestra fuerza política esté al frente de ellos» y rematando «dejemos los temas departamentales para después de octubre, a efectos de que no se debilite la tarea y lograr el primer fin: llegar al gobierno progresista». La larga transcripción vale la pena, porque qué progresista no la suscribiría íntegramente?
Lamentablemente Ríos omite mirar hacia adentro de la propia fuerza, cuando en el departamento de Maldonado, donde el EP-FA tiene su mayor capital político en el diputado Darío Pérez, está proponiendo a 14 (catorce) meses de las elecciones municipales, nada menos que a dos candidatos de su agrupación, precisamente uno del grupo del doctor Nin y otro del PDC para la Intendencia. No olvidemos que si llegamos al gobierno nacional, o en cualquier otra circunstancia, la transparencia y la ética no pueden ser asuntos menores.
RUBEN GARGIULLO – C.I. 718581-5
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