La columna amarilla

Diálogo de diálogos

 Buenos días, ¿aquí es donde dialogan los líderes?

 Cuando usted dice diálogo, ¿a qué se refiere?

 Bueno… a dialogar. ¿Un diálogo no es un diálogo?

 Sí, pero si prestamos atención a sus sinónimos nos encontramos con: perorata, cháchara, parrafada, cotorreo.

 Sí, pero también dialogar quiere decir: departir, parlamentar, conferir, intercambiar.

 Y discutir, deliberar, plantear y, fíjese que extraño, también puede significar: razonar.

 Eso ya es más difícil. Yo simplemente me refiero a eso que uno dice blablablá y el otro dice blablablá. Y luego se sacan una foto sentados en sillones o parados dándose la mano en la puerta de entrada.

 ¿Y si uno en vez de blablablá dice blablablí o blablablú o, lo que sería mucho peor, blablabluta?

 Ah, pero eso no se hace. Queda feo. Se estaría rompiendo un código.

 O los dos códigos. Porque mire que a veces nos rompen los códigos o nos los llenan de tal manera que nos quedan como aguavivas.

 Extraña comparación, nunca la había escuchado.

 Porque usted nunca fue líder y tuvo que dialogar.

 ¿Cómo sabe que yo nunca fui líder?

 Por la mirada.

 Yo no sufro de miopía.

 No me refería a eso, sino a que usted no tiene las marcas de los chichones.

 Â¡Chichones en los ojos! Nunca vi.

 Es que si los tuviera, justamente, no los vería.

 Je Je

 Digo, los chichones en la cabeza, en la frente, porque los líderes están obligados a andar por la vida con la mirada puesta en el futuro, y dos por tres se dan terribles cocazos con las columnas de este terco presente.

 Brava la vida del líder, ¿no? Y no sólo por aquello de las aguavivas. Bueno, en definitiva ¿es aquí dónde dialogan los líderes?

 No. Aquí sólo se dialoga sobre la posibilidad de dialogar sobre el diálogo de los líderes.

 Ah. *

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