Una paradoja de los países ricos
«La mesa ha matado más españoles que las guerras», sentencia el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Madrid. «En España, los consumidores estamos seriamente expuestos a ser víctimas de los fraudes y adulteraciones que, con demasiada frecuencia, se llevan a cabo en el proceso de producción y comercialización de los alimentos», agrega, dando por tierra con el supuesto de algunos uruguayos, que estas cosas ocurren solamente en países inmersos en crisis como el nuestro.
La responsabilidad en ese país es atribuida prioritariamente, a la «codicia de la industria alimentaria», así como a la «negligencia o pasividad de las autoridades sanitarias». El Ministerio de Sanidad reconoce 15.000 intoxicados anualmente, por consumo de alimentos adulterados o en mal estado de conservación. La paradoja de que sea en los países más desarrollados donde se comete el mayor número de delitos contra la salud pública a través de la alimentación, es absolutamente real. En Estados Unidos, 60 millones de personas son atendidas cada año en urgencias con síntomas claros de intoxicación alimentaria: diarreas incontenibles, dolores y calambres abdominales, náuseas, vómitos, etc. Peor aún: se considera que alimentos adulterados o en mal estado son la causa de 9.000 fallecimientos anuales. La mitad de los casos de intoxicación se producen en el mismo hogar por manipulaciones inadecuadas, mientras el resto corresponde a alimentos adulterados durante los procesos productivos o de industrialización. *
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