El límite de sustituir el azúcar
Desde que la desaparecida «Freskita» ingresó al mercado uruguayo a mediados de los años 60, el debate sobre los edulcorantes y su riesgo cancerígeno quedó abierto, mas nunca definitivamente concluido.
De uso masivo en los refrescos, el ácido aspártico, la fenilalanina y el metanol, modernos sustitutos de sacarinas y ciclamatos, componen la batería fundamental para una meta de estos tiempos: mantener la silueta. Y aunque la medicina recomienda evitar a toda costa el exceso de peso, el consumo de estos productos para sustituir al azúcar que engorda, entra dentro de los marcos de costo-beneficio.
El aspartamo es hoy el edulcorante más empleado mundialmente: los organismos de regulación alimentaria de 90 países, entre ellos Uruguay, lo aprueban.
A nivel de la FDA, se admite una ingesta diaria de hasta 40 miligramos por quilo de peso corporal; la OMS fijó ese límite en 50 miligramos. Teniendo en cuenta que el promedio de aspartamo en una tableta es de 20 miligramos, una persona de 50 quilos debería consumir un máximo de diez tabletas diarias. Ahora bien, los organismos sanitarios internacionales alertan sobre la importancia de no combinar los distintos edulcorantes, ya que ello podría potencializar eventuales riesgos. *
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