Diálogo actual
Buenos días, ¿aquí es donde vienen los que tiene perdida la fe?
No, acá nos juntamos los que queremos volver a ver los amigos y vivir con mama otra vez.
Terrible grandote y quiere volver con su mamá, ¿no le da vergüenza?
Y qué me dice de usted que ha dejado la fe tirada por ahí, quién sabe dónde. Mire si la encuentra alguien del Poder Ejecutivo y abusa sexualmente de ella.
¿Otra vez?
No me diga que por ser bueno usted creyó en ellos y lo pusieron a la miseria, lo dejaron en la palmera y le afanaron hasta el color.
Me comieron el mercadito, la casilla de la feria, la ganchera, el mostrador y hasta los lindos frasquitos adornados con moñitos.
Y lo peor es que fue a conciencia pura.
Pensar que yo en las elecciones pasadas aullaba la promesa de su redención.
El recuerdo que tendrá de ellos será horroroso.
Los veré siempre golpeándome como malvados.
Ahora sonríe en vez de hacer pucheros
Ojalá nosotros pudiéramos hacer puchero por lo menos una vez al mes.
No nos han dejado ni el pucho en la oreja.
No me golpée más con un sable sin remache. No ve que estoy embretao, vencido y maneao. No sé más quien soy.
Lo que pasa es que cachó un tomate y lo creyó una flor.
Flor de vivo. Que nos cantó todo errado diciendo que le gustaba la gente.
Quiso decir «the people».
Lo que más bronca me da es haber sido tan gil.
Mire que todavía hay tiempo de cambiar.
¡Qué va a haber! Hoy es lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.
Mire que no, todavía quedan amigos capaces de jugarse el pellejo para ayudar en lo que puedan cuando llegue la ocasión.
Sí, ahora está lleno de esos. Son los amigos que la elección me produjo.
¿Y cuando se sequen las pilas de votos que van a buscar?
Se acordarán de este otario que un día cansado se puso a cambiar. *
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