La ética de las nalgas
Mi amigo Luis V. me ha enviado una serie de datos y chimentos que me parecieron interesantes y adecuados para armar esta columna.
Parece que se intenta aprobar un código de ética para los abogados. No todos están de acuerdo. Está el caso del Dr. Carlos Curbelo quién proclamó con orgullo que cada uno tiene su ética, él -por ejemplo- no defiende rapiñeros, ni violadores, ni delitos de sangre porque «le dan asco», dice.
Hasta aquí todo bien. Cada cual hace de su ética un pito y elige quién lo hace sonar. Lo paradójico es que el Dr. Curbelo, según me dicen, es el abogado de los Peirano y de Juan Carlos Blanco.
Con todo respeto, digo que como ética me resulta un tanto chiclosa.
Y ya que nos referimos a algo masticable, hablemos de las nalgas.
Pero no de todas las nalgas. Sino de las de un mural de la IMM.
Esos que dicen «Tu Montevideo vive» y juegan con dos fotos con temas que pareciendo distantes se unen de alguna manera. Un morenito tocando el tambor en una y en la otra Federico García Vigil en pleno batutazo filarmónico.
En el que nos ocupa se ve en la foto de arriba a una chica de espaldas, en bikini, luciendo una linda colita. Un hombre está detrás de ella como mirándola. Tierno, ¿no? En la foto de abajo hay un carnicero que tiene un gran trozo de carne en cada mano. Nalga, por supuesto.
Este mural sufrió un atentado: le rompieron el vidrio y pintaron sobre el «la carne mata».
El problema ahora es averiguar quiénes fueron los autores del atentado, la cosa se complica ya que debido a la temática del mural podrían ser varios grupos: quizás feministas en contra de la publicidad sexista o La Liga del Buen Gusto Visual o El Comité de Defensa de la Creatividad en la Publicidad Callejera o el grupo Vegetarianos para la Acción Directa o cualquier montevideano que no tenga comida la cabeza por las «gracias» de la tevé porteña.
Lo cierto es que cualquiera de ellos tiene razones para haberlo hecho.
Muy buenas razones. *
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