Derrota de Estados Unidos en materia de derechos sexuales y reproductivos
Al cabo de dos días de negociaciones, y unos minutos antes de leer la declaración final de la reunión del Comité de Población y Desarrollo de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), realizada en Santiago de Chile del l0 al 11 de marzo pasados, una representante de Estados Unidos presentó objeciones de fondo. Preguntadas las delegaciones de los países latinoamericanos y del Caribe, que acudieron en su totalidad, reinó el silencio. El estruendoso fracaso del coloso del norte fue celebrado con un entusiasta aplauso. El encuentro convocado por Cepal tenía por objetivo iniciar el balance del cumplimiento en la región del Programa de Acción de la tercera Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, que tuvo lugar en l994 en El Cairo, Egipto. Este documento resume los acuerdos de l79 países miembro de Naciones Unidas respecto de la incorporación del factor demográfico en las estrategias de desarrollo, erradicación de la pobreza y equidad social y de género. Entre ellos está, por vez primera en la historia, el respeto a los derechos sexuales y reproductivos de las personas, la atención de los problemas asociados al aborto inseguro y la revisión de las leyes que penalizan a las mujeres.
El Vaticano y los países islámicos se habían esforzado en obstaculizar esos acuerdos hace l0 años. Estados Unidos, asumiendo el rol de vocero de esas posturas conservadoras, pretendió hacerlas valer ahora. Los países de la región se mantuvieron firmes en su autonomía para decidir sus políticas públicas, en prueba de que están logrando quitarse de encima el mandato de obediencia en pos de su mayoría de edad.
Condonación de la deuda externa reclamó alta funcionaria de ONU
La posibilidad de avanzar en la defensa de los derechos sexuales y reproductivos fue analizada en el marco de la pobreza creciente que afecta al subcontinente. «El proceso de superación de la pobreza se encuentra estancado en la región desde l997. Una muestra de ello es que a finales de 2003 había 20 millones más de latinoamericanos pobres que en l997. La tasa de desempleo ha crecido en dos puntos porcentuales durante este período», describió el argentino José Luis Machinea, secretario ejecutivo de Cepal, puntualizando que el total de pobres representa el 44 por ciento (227 millones) del total de la población, en tanto la extrema pobreza llega a 20 por ciento (más de l00 millones de personas).
La venezolana Marisela Patrón, directora de la División de América Latina y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Fnuap) se pronunció por la condonación de la deuda externa de los países de la región, «para liberar los recursos necesarios para incrementar el gasto social de los pueblos».
«La contracción económica, el estancamiento y las crisis, en algunos casos, han impedido que la inversión en áreas sociales sea suficiente, a pesar de la voluntad política», abundó Patrón, subrayando que muchos países dedican entre 40 y 50 por ciento de su presupuesto para el servicio de la deuda externa. A esto se suma la reticencia de países donantes a integrar los fondos comprometidos para programas de salud sexual y reproductiva, como es el caso de Estados Unidos.
Nada que festejar si crece la pobreza
Medio centenar de organizaciones latinoamericanas, reunidas paralelamente en el segundo Encuentro de Redes y Campañas de la región, que trabajan en la promoción y defensa de los derechos humanos de las mujeres, en especial en el campo de la salud sexual y reproductiva, lanzaron la Declaración de las Organizaciones Feministas de Mujeres y Jóvenes de América Latina.
En ella alertan que si la infinidad de planes, proyectos y políticas ejecutadas en los últimos diez años no impactan a los 227 millones de personas que viven en la pobreza, con celebrar no es suficiente. Llamaron asimismo a los gobiernos a combatir seriamente ese flagelo y a hacer realidad los derechos sexuales y reproductivos de las personas. *
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