Compartiendo los fallos
En primer lugar, cada circunstancia, cada actuación y cada jurado tiene particularidades y en el caso de éstos, gustos que condicionan naturalmente y de acuerdo a su sensibilidad, la puntuación que otorgue a cada quien.
En segundo lugar no soy un técnico multifacético capaz de abarcar con mi opinión la totalidad de los rubros, que se dividen entre cinco jurados, en general atento a la especialización artística de cada uno de ellos y de la que en definitiva soy respetuoso.
Por otra parte me siento un espectador y un consumidor alegre y atento del producto artístico del Carnaval, al que observo y disfruto por encima de lo que pueda ser el despliegue de cada rubro, en las diferentes actuaciones.
Considero también que la competencia artística es absolutamente muy difícil de evaluar y en todo caso, es la visión global del espectáculo la mejor forma de hacerlo y la que en definitiva puede generar comparaciones.
Esto no implica que no realice tales comparaciones y en definitiva, no tenga al cabo de ver la totalidad de los espectáculos presentados en el Teatro de Verano, una valoración global de las mismas y una escala de las representaciones según mi propia sensibilidad.
De esta manera establezco niveles diferenciados (a veces no demasiado) de preferencias en cada categoría y en estos casos sí, atendiendo a los grandes lineamientos que las caracterizan y que genéricamente están en la definiciones mismas de ellas.
Eso hace que me plantee en primer lugar y a la luz de los resultados finales, sin estos a grandes rasgos guardan relación con mis propias preferencias y que en general comparto con la mayoritaria opinión del público desapasionado, es decir sin tomar en cuenta a los «hinchas» incondicionales, que opinan desde su corazón, dejando muchas veces pocas posibilidades a la razón. Habida cuenta de esta postura, adelantaba ayer en la nota cabezal de la página destinada a registrar los festejos de los ganadores, el reconocer que de la nómina de ganadores no surgía en primera instancia y sin analizar como y por qué se llegó a esa posición, ningún «colado», que no hubiese estado en la conversación, apareciendo como extraído de una galera mágica.
Todos y cada uno de los ganadores en mayor o menor medida, estaban en los cálculos de los más.
Ello no implica absoluta conformidad en todas las categorías y que no tengamos reservas en cuanto a alguna en particular.
Nuestros candidatos y el fallo
En los referente a la categoría de murgas, nuestra inclinación determinaba una clara preferencia para ubicar en los primeros lugares de la misma las cinco murgas que allí en definitiva se ubicaron, esto es Curtidores, Colombina Ché, Acontramano, Momolandia y Diablos Verdes.
Nuestra preferencia manifiesta estuvo por Curtidores de Hongos, sin desconocer el valor de las demás agrupaciones, particularmente de Colombina Ché a la que sindicamos como clara favorita, no compartiendo su ubicación en el quinto lugar, aunque no haya sido por un margen demasiado amplio.
* En la categoría de humoristas no podemos dejar de reconocer la valía de lo hecho por Sociedad Anónima ni de coincidir en lo justa de su ubicación a la cabeza, más allá de nuestra manifestada satisfacción por el trabajo prolijo y divertido de Cyrano’s en su mejor año desde su creación.
La categoría de humoristas por lo menos en su liguilla, demostró una gran paridad entre los tres postulantes, lo que la hizo altamente competitiva y atractiva y jerarquiza el triunfo de los maragatos.
* En la categoría de parodistas es donde en lo personal mis pronósticos no coincidieron con el fallo del jurado, marcando mi preferencia por los trabajos tanto de Nazarenos como de Momosapiens por encima de Zíngaros, sin dejar de reconocer la belleza de su propuesta estética ni lo absolutamente disfrutable y alegre de sus parodias. En esta categoría estuvo lo que más me conmovió, en este caso la parodia la Lista de Schindler montada magistralmente por Momosapiens.
De todas formas mi diferencia conceptual no implica ni un cuestionamiento al jurado, ni siquiera reputar como injusto el resultado, simplemente (claro que no es poco), manifestar que tengo una opinión diferente.
* En negros y lubolos por encima de toda discusión en cuanto a temas estrictamente referidos a lo histórico y de la defensa de las raíces afro-orientales que se suscitaron, C.1080 fue para mí el mejor espectáculo del Carnaval y más allá de no compartir la enorme diferencia de puntos con Tronar de Tambores, una comparsa que me impactó y a cuya propuesta adherí con entusiasmo, estimo como justa la decisión final.
* En la categoría de revistas la imposición de Ãxtasis, está dentro de lo previsible, por un gran espectáculo que cubre estupendamente todos los extremos de la categoría y tiene una dinámica excepcional.
En esta categoría quedó claro para todos, que era un «cabeza a cabeza» entre Extasis y Talismán.
La revista de Luis Olivera por su parte, resultó otra propuesta absolutamente lujosa con excelencias en la totalidad de los rubros y otro de los grandes espectáculos de Carnaval.
De todas formas entiendo que la imposición de Extasis debe considerarse justa.
No es aquí el momento de abarcar la totalidad de las demás posiciones en cada categoría, por que en definitiva resultaría fatigoso y no es el objeto de esta nota, exclusivamente destinada a explicitar mi opinión sobre los primeros premios.
No obstante no rehuyo ingresar en esos comentarios oportunamente, en un más detallado y exhaustivo análisis, ni de volcar en una próxima entrega el planillado completo, jurado por jurado y rubro por rubro de los puntajes emitidos. *
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