Políticas en pos de una mayor representación
Los líderes del Partido Nacional, que el Día Internacional de la Mujer comparecieron en la Casa de los Lamas a convocatoria de la Comisión de Mujeres de esa colectividad política, no escatimaron elogios para sus correligionarias, incluyendo la convicción de que su participación es beneficiosa para el partido y para la sociedad en general. Reconocen también que entre la militancia hay muchas, pero el problema viene después: a la hora de distribuir los cargos de decisión.
A partir de esos acuerdos, hay matices. Mientras para el ingeniero Carlos Cat, presidente del Honorable Directorio,«las mujeres irán ocupando posiciones por mérito propio», el precandidato de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, no tiene empacho en comprometer su apoyo a una política de cuotificación de cargos por género. Ante las exigencias de las mujeres, Luis Alberto Lacalle (Herrerismo) concluye: «Tendremos que dar una señal».
Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista) podría respaldar «cualquier acción que promueva la participación de las mujeres en la vida institucional», convencido de que eso forma parte de la democracia.
El diputado Arturo Heber (Línea Nacional) asegura que «el Partido Nacional seguirá incorporando mujeres», pero no aclara si podrán ir más allá de sostener la infraestructura del partido.
«Somos tan conservadores…», admite Sergio Abreu (Reconstrucción Nacional), para quien el camino es una política de Estado que promueva la participación política femenina. En forma transitoria, él podría admitir la cuotificación.
Algunas de las expresiones que los varones precandidateados dedicaron a las mujeres en su día probarían que a Abreu no le falta razón: «abnegada dedicación y eficacia»(Cat), «engalanan la casa del partido» (Larrañaga), «tendrán que poner empeño»(Lacalle)…
Cristina Maeso, única mujer postulante a la primera magistratura por el Partido Nacional, luego de escuchar atentamente las intervenciones masculinas, declaró sin pelos en la lengua: «Hemos escuchado mucho. Hoy las mujeres queremos estar en el poder. No podemos esperar más», insistió.
La hora de la verdad está a la vuelta de la esquina, «en la elección de convencionales», como admitió Lacalle.
Coloradas confiadas
«Nuestro partido nos va a dar el lugar que las mujeres nos merecemos, sin necesidad de la ley de cuotas», confía la diputada Diana Saravia. No obstante, en el encuentro de políticas coloradas que el 8 de marzo convocó la Comisión Nacional de la Mujer, ella junto a Glenda Rondán, Martha Montaner y Yeanneth Puñales se autoproclamaron candidatas. «Todas somos candidatas, no importa a qué. La generosidad de las mujeres viene desde el fondo de la historia y debemos continuar. No olvidemos que somos las formadoras en el hogar, y en lo político debemos hacer lo mismo», explicó Saravia.
El diputado forista Washington Abdala fue más allá: «El debate entre el hombre y la mujer ya no existe en Uruguay, sino que la batalla está ganada», pero sus correligionarias no están tan seguras, ya que si bien la igualdad está en la letra de la ley, reconocen que le faltan expresiones prácticas.
La unidad del partido fue fuertemente reivindicada. «Las mujeres han dado una lección de unidad dentro del partido», aseguró Gloria Robaina, delegada uruguaya ante la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de Estados Americanos (OEA). Un buen prólogo para la posterior proclamación del actual ministro del Interior, Guillermo Stirling, como precandidato único. «Es el mejor», alegó la diputada Rondán, quien también aclaró que las mujeres coloradas no quieren «espacios exclusivos; el país y el partido lo tenemos que hacer en conjunto».
En la encendida alocución de Rondán no faltaron críticas al Encuentro Progresista-Frente Amplio: «No decir lo que se va a hacer es ocultar quién sabe qué intenciones», advirtió. *
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