Buscar un naufragio implica trámites muy sencillos, y finanzas agobiantes
Aunque todavía no cumplió siete años de existencia, la Oficina de Trámites de Buques Históricos Hundidos (Trabu) ha recibido una cantidad de solicitudes capaz de dar por tierra con la idea de que los uruguayos, en Uruguay, no gastan tiempo en ideas arriesgadas.
Más de cien pedidos para buscar naufragios, sesenta de ellos con plena vigencia, se han cursado ante la dependencia de la Armada Nacional. Claro que sólo cinco de ellos están en ejecución.
«Actualmente se trabaja en dos barcos en Montevideo, dos en Maldonado y uno en Colonia», sintetiza el capitán Fernando Barcia, a cargo de la unidad. Declina de plano hacer comentarios sobre el destino que han tenido los objetos extraídos, ni sobre las políticas en la materia.
«Estamos para hacer cumplir la ley, a eso nos abocamos. Puedo informarle de los requisitos para hacer una solicitud; todo lo demás deberá ser tramitado ante la Oficina de Prensa», apunta.
Ilusiones con trámite
Cualquier mayor de edad está en condiciones de presentar una solicitud ante la Trabu, para buscar un naufragio, por supuesto que de tiempos históricos.
El solicitante deberá llenar una serie de formularios básicos, así como detallar qué barco busca y en qué zona piensa buscarlo.
La Trabu verifica entonces si no existen otros interesados anteriores, con lo cual el peticionante se suma a la lista de espera. Puede ocurrir también que en la zona requerida esté en curso otra prospección, ante lo cual deberá también esperarse la oportunidad.
De avalarse el pedido, el postulante deberá presentar un proyecto arqueológico de rescate, debidamente avalado por técnicos; los documentos pasan a la Comisión del Patrimonio. De ser autorizada la búsqueda, el peticionante firma un contrato con la Prefectura Nacional Naval, que le habilita a trabajar en un área específica durante seis meses. Al cabo del período, se podrán pedir nuevas prórrogas semestrales, debiéndose demostrar que se ha trabajado efectiva pero infructuosamente durante ese medio año.
Si se encuentra el naufragio, el descubridor deberá firmar un «contrato de extracción»: durante dos años, con una garantía de U$S 5.000, podrá hacer emerger lo descubierto: todo lo que encuentre deberá ser denunciado ante las autoridades. De lo descubierto: 50% al Estado, 50% al que lo encontró.
El plazo de dos años, puede ser prorrogado. *
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