Mujeres en campaña
No hay una sola interpretación sobre los orígenes del Día Internacional de la Mujer, y tampoco consenso en cuanto a la elección del 8 de marzo como fecha precisa.
La más popular de las versiones habla de un incendio intencional en una fábrica textil de Nueva York, donde en l857 habrían muerto obreras que luchaban por sus derechos laborales, pero no hay registros históricos que la avalen.
La más moderna historiografía feminista, apoyada en documentadas investigaciones, remite a los «Women’s Day» (Día de la Mujer) celebrados anualmente por iniciativa de los partidos socialistas de Europa y Estados Unidos, dedicados a promover el derecho al voto y las reivindicaciones de las trabajadoras.
En Estados Unidos el primer Women’s Day fue el 3 de marzo de l908 en el Teatro Garrick de Chicago, donde se alegó contra la explotación de las obreras, y por el derecho a la educación y al sufragio. Al año siguiente, la sección de Nueva York del Partido Socialista designó el 28 de febrero como el Día Nacional de la Mujer, y así quedó hasta l914.
Durante la Segunda Conferencia Internacional de las Mujeres Socialistas, que tuvo lugar en Copenhague en l910, las delegadas del Partido Socialista Norteamericano Lena Morrow y Mary Woods Simons propusieron establecer un día internacional de la mujer, sin precisar la fecha. La iniciativa fue apoyada por la alemana Clara Zetkin, basándose en el acuerdo adoptado en la conferencia anterior (Stuttgart, l907) de que todos los partidos socialdemócratas debían comprometerse con el voto para hombres y mujeres.
En Europa se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer en l911 (el l9 de marzo), en recuerdo de una insurrección protagonizada por la clase obrera prusiana. En Rusia, el 2 de marzo de l913 (17 de febrero en el calendario de ese país), con el nombre de Día Internacional de las Obreras.
Lo que efectivamente sucedió un 8 de marzo de l917 fue que las obreras y estudiantes bolcheviques de Petrogrado tomaron las calles en reclamo de pan y regreso de los combatientes. Cuatro días después cayó el zar de Rusia, y el gobierno provisional otorgó el voto a las mujeres.
Protagonistas históricas
Más allá de todas las polémicas en torno al origen de la conmemoración, lo que parece indiscutible es que fueron las socialistas estadounidenses y alemanas, las sufragistas y las obreras -fundamentalmente textiles- las que la propiciaron, dando el puntapié inicial de lo que desencadenaría en lucha ininterrumpida por el reconocimiento de los derechos de las mujeres.
Las historiadoras italianas Tilde Capomazza y Marisa Ombra señalan que «desde el momento en que el feminismo también hizo suyo el 8 de marzo, cambia la propia imagen de ese día. El tema de la sexualidad volvió a ser puesto en la orden del día. Es un tema que, habiendo estado fugazmente presente en los orígenes de la historia, fue después excluido de toda la tradición posterior ligada a la segunda y a la tercera internacional».
En l975 Naciones Unidas invitó a sus Estados miembros a proclamar un día del año como Día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional, lo que fue aceptado y en la mayoría de los países se adoptó la fecha del 8 de marzo.
En Uruguay
Sin perjuicio de limitadas expresiones anteriores, en Uruguay el 8 de marzo comienza a conmemorarse en l984, coincidiendo con la salida de la dictadura militar, y desde entonces está presente en las agendas de las organizaciones sociales, cada vez más en las de las dependencias oficiales, y hasta en las de empresas comerciales. Claro que en este último caso, tanto los mensajes de felicitación como los obsequios florales que se promueven -al igual que el día de la secretaria- son totalmente ajenos a los objetivos de la jornada: fortalecer la ciudadanía de las mujeres e impulsar avances en el camino hacia la equidad.
En nuestro país se llega al año electoral con algunos logros: la ley de violencia doméstica está vigente y se trabaja activamente en capacitar para su aplicación y vigilarla; la ciudad de Montevideo cuenta con un Plan de Igualdad de Oportunidades y Derechos, que se está desarrollando desde 2002. Otras cosas permanecen empantanadas. El proyecto de Ley de Defensa de la Salud Reproductiva tiene media sanción, el Senado lleva más de un año de demora en su tratamiento, pero se anuncia que la discutirá en sesión especial el próximo 13 de abril.
La iniciativa de Ley de participación política, que reservaba un mínimo del 30 por ciento de candidaturas a cargos electorales para las mujeres, no pasó el examen en Diputados: lo más que se atrevieron a votar fue una declaración de buenos propósitos y ahora espera turno en la Cámara alta.
Hay otras y múltiples propuestas, que surgen del trabajo del movimiento de mujeres en barrios, ciudades, áreas rurales, instituciones educativas, sindicatos, es decir en los más diversos ámbitos sociales. La expectativa es que sean escuchadas e incorporadas por los líderes políticos en sus programas, lo que supone abrir desde ahora espacios para ellas en el debate político.
En 2004 se definirá quienes gobernarán el país por los próximos cinco años y, a tenor de las encuestas, es posible que por primera vez esa responsabilidad recaiga en la izquierda. Sería bueno no olvidar cuánta vinculación tienen los orígenes del Día Internacional de la Mujer precisamente con la izquierda. *
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