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Negacionistas del Holocausto intentan visibilizarse en Uruguay, pero desde el anonimato

En una semana se realizaron dos veces actos vandálicos en el Memorial al Holocausto del Pueblo Judío. No se trata de simples graffitis, sino que los mensajes están cargados de odio y consignas antisemitas.

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Para algunos es simple vandalismo o una falta meramente contravencional. Para otros es directamente un delito cargado de apología del odio y antisemitismo. Dos actos vandálicos se han cometido en el Memorial al Holocausto del Pueblo Judío en poco más de una semana. Con solo tres días de diferencia, delincuentes escribieron consignas en las paredes del monumento, en las que niegan la existencia del genocidio cometido por el régimen nazi en Europa, durante la Segunda Guerra Mundial.

Este pensamiento no es aislado: en Europa se vienen alzando distintos grupos con mayor o menor impacto en varios países. Por ejemplo, el partido político Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán), es ahora la tercera fuerza política dentro del parlamento alemán (Bundestag), y se caracterizan por sus mensajes racistas, su odio hacia la inmigración, los colectivos de diversidad sexual, y por distintas consignas en las que niegan que el Holocausto sucediera tal cual lo cuenta la abrumadora cantidad de pruebas y datos existentes en la actualidad. En España, Bélgica, Francia, Reino Unido y otras naciones europeas, grupos neonazis vienen en alzada, algo que no es para ignorar.

En Uruguay, si bien no existen grupos estructurados que se adjudiquen posiciones ultranacionalistas, neonazis o abiertamente racistas, cada tanto aparecen muestras de odio hacia ciertos colectivos sociales o minorías. La determinación de posibles responsables ahora está en manos del Ministerio del Interior y de la Justicia. 

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Crímenes de odio en Uruguay

En una entrevista con LARED21, el director de B’nai B’rith América Latina, perteneciente a la colectividad judía, Dr. Eduardo Kohn, señaló que el repudio y el rechazo a este tipo de hechos debe ser masivo. “Repudio a quienes agreden a ciudadanos que llegaron a Uruguay justamente luego de ser víctimas del nazismo que estos nazis locales veneran. Rechazo a toda forma de manifestación de odio a través del uso de una herramienta antisemita vulgar y condenada por resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas, que es la negación del Holocausto”, dijo.

Consultado sobre otros casos de ataques a la comunidad judía, Kohn contó: “Hace un año y medio fue asesinado David Fremd. Un crimen de odio que nos avergüenza y nos duele a todos los uruguayos. Hace pocos meses en ocasión de las finales entre Hebraica Macabi y Aguada hubo manifestaciones antisemitas en las tribunas y en las redes sociales. Varios comunicadores de radio y TV han sido insultados por redes sociales y al aire por ser judíos”.

La organización que representa, dijo, está consternada porque “está en juego la convivencia democrática. Ni un poco más ni un poco menos”.

Uno de los casos a los que hace referencia Kohn es este: “Qué lindo Aguada haciendo jabón con los de Hebráica”, escribió el 12 de mayo el usuario de Twitter @Martin_Sica_9. Sin esperar, un aluvión de críticas e insultos le cayó al joven (aunque también risas y más bromas), cuyo perfil dice que es profesor de educación física e instructor del Club Urunday Universitario. Esta institución no tardó en separarse de las declaraciones de Sica, y condenó cualquier mensaje de odio al respecto. En ese mismo encuentro se cantaron consignas de odio con contenido antisemita.

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Le llaman “el holocuento”

En las recientes pintadas al Memorial, varios mensajes más que complejos y elaborados dejaron claro que hay individuos con ganas de comunicar su posición neonazi o antisemita, a viva voz pero detrás del anonimato.

“El mito del holocuento se inventó para cobrar miles de millones en reparaciones”, decía un de los mensajes. “Con la verdad no ofendo ni temo”, escribieron con spray negro en otro costado de la estructura. “No es antisemita decir la verdad. El holocausto es un mito”, agregaron con toda paciencia los perpetradores del acto vandálico.

B’nai B’rith condenó los dos actos que, aseguran, le faltan el respeto a la memoria de su pueblo. “En un contexto donde la incitación al odio es objetivo de algunos, no importa cuántos,todo repudio indiviual es insuficiente, lamentablemente. Las manifestaciones de rechazo deben ser conjuntas,categóricas, y los colectivos de nuestro país debemos saber que nadie, desde la polÍtica, desde la academia, desde ningún lado mira hacia el costado cuando somos atacados por el odio”, reza un comunicado publicado en sus redes sociales.

Rafael Porzecanski, sociólogo y especialista en etnicidad y raza escribió una corta pero contundente columna en el portal jai.com.uy, sitio de la colectividad judía en el Uruguay. “¿Quieren discutir cuántos y de qué murieron los judíos entre 1939 y 1945? Adelante. No les temo. Les advierto nomás que si dicen que murieron de tifus y fueron solo 300 mil saldrán pésimamente parados”, advierte. Les aconseja hacerse de literatura histórica como el libro “Shoah”, de Claude Lanzmann, “La Destrucción de los Judíos Europeos”, de Raul Hilberg, y que revisen las actas del Juicio de Nuremberg. “Ahora: si quieren discutirlo pintando leyendas en un monumento al Holocausto, entonces el ámbito que les corresponde es uno solo: la justicia penal”, señala Porzecanski.

El arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, también se sumó a las voces que condenaron el hecho. “Nuevamente se atentó contra el monumento que recuerda el holocausto judío. Es un atentado contra todos los uruguayos amantes de la paz”, dijo el prelado. Semejante postura mostró el intendente de Montevideo, Daniel Martínez, quien publicó en su cuenta de Twitter que “enoja y duele este tipo de ataques”.

En su libro “Antisemitismo en Uruguay”, la escritora Clara Aldrighi parte de la creencia popular de que “en Uruguay hay antisemitas pero no antisemitismo” y que, en torno a ese concepto, se admite que existe hostilidad hacia los judíos, pero al mismo tiempo se le resta importancia a los delitos de odio contra las personas que profesan dicha religión. Para ella, los prejuicios contra esta colectividad arribaron a nuestras tierras desde la misma llegada de los españoles colonizadores, y luego se acrecentó con las oleadas de inmigrantes que se dieron a lo largo de la historia.

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