Gran segunda jornada de la liguilla
Una gran etapa, tal lo previsto, a teatro absolutamente lleno, con entradas agotadas apenas dos horas después de ponerse a la venta días pasados, tuvo lugar en el Ramón Collazo la noche del miércoles, en la segunda jornada de la liguilla.
C. 1080, notable espectáculo
Confirmó en todos sus extremos, la afirmación en cuanto a que -según mi gusto personal- C. 1080 es el mejor espectáculo global del Carnaval 2004.
Su presentación y todo el desarrollo de la actuación marcó altísimos puntajes de aceptación en el público, de espectacularidad, de belleza visual, con una demostración cabal de entrega y profesionalidad.
Como carnavalero, como uruguayo, me siento orgulloso que nuestra gente sea capaz de brindar espectáculos de esta jerarquía y que haya podido ser disfrutado como tal, por muchos espectadores ajenos a nuestra realidad y a nuestra cultura, en el Teatro de Verano o fuera del país. Cualquier otra consideración puntual sobre temas reglamentarios, para mí es absolutamente ociosa. Creo, además, que demostraciones como éstas prestigian la cultura afro-oriental y la hace accesible y atractiva hasta par quienes nunca fueron sus cultores, dicho esto, sin pretender ni de cerca enmendar la plana (no tengo credenciales ni derecho para ello) a estudiosos de la raíces de la cultura afro que opinan lo contrario. En lo estrictamente relativo al concurso, C. 1080, después de esta actuación, quedó muy bien posicionada.
Agarrate Catalina de festejo
Esta tercera rueda de Agarrate Catalina resultó para sus componentes y para sus hinchas, que desde ahora seguramente son muchísimos, un gran festejo y un afloje de tensiones, felices del logro alcanzado, en muy buena ley, con espectáculos gratísimos y de gran nivel.
De todas formas, y tal vez por lo antes mencionado, Agarrate Catalina no repitió la fenomenal actuación de la segunda ronda; no obstante, el público disfrutó y nuevamente recibió a la Catalina con una ovación al cierre de su actuación.
El espíritu de grupo, loable en cualquier conjunto y que en éste es particularmente notorio determinó que varios componentes que «la sufrieron de abajo» en la segunda ronda, ingresaran en esta tercera, sustituyendo a quienes lo habían hecho en la anterior oportunidad.
Pudo haber sido éste uno de los factores deteminantes de la declinación constatada.
De todas formas, lo de la Catalina quedará para el mejor recuerdo en su participación en este Carnaval.
Zíngaros, otra gran actuación
Parodistas Zíngaros cumplió otra gran participación en el concurso, refrendando las bondades de las anteriores ruedas.
Generando una de las más cálidas demostraciones de adhesión de un tribuna que le es muy fiel y bullanguera, Zíngaros nuevamente apuntó sus baterías a una actuación plena de color y alegría, que contagió al público, que disfrutó de un gran espectáculo.
La apertura del telón, tal como ya establecimos en anteriores comentarios, resulta un impacto visual, aun para quienes ya conocimos el espectáculo.
Con un colorido notable y excelencia en maquillajes, responsabilidad ambos de Rosario Viñoly, cantando muy bien y bailando notablemente, Zíngaros atrapa al público.
Las parodias escritas por Enrique Vidal rescatan dos hechos históricos, como la fundación de Montevideo y la vida de Aparicio Saravia, todo tratado con veta humorística excelentemente bien concretada y que divirtió.
En el cierre, se repite otro gran espectáculo de luz, color, canto y baile de gran jerarquía, para un gran remate de actuación.
Zíngaros viene de un primer premio en el 2003 y aspira con buenos argumentos a repetir este año.
Diablos Verdes, buen canto hecho murga
También Diablos viene de un justo primer premio en el 2003 y se planta en el escenario como la gran murga que es, poseedora, según mi opinión, del mejor coro entre las murgas, cantando muy bien desde el arranque mismo de la actuación, sin absolutamente ningún quiebre y con una fenomenal dinámica.
Diablos Verdes sigue siendo de los más importantes candidatos al primer premio en la categoría.
Esta tercera rueda, en especial para los conjuntos más encumbrados en cada categoría y Diablos lo es en murgas resulta una ronda donde no se deben dejar puntos por el camino ni cabos sueltos, más que una rueda para aumentar puntajes con relación a las anteriores.
Diablos, sin dudas, no dejó nada en el debe, punteando al máximo en esta última actuación, con muy buenos textos de Leonardo Preziosi, con granes actuaciones individuales y valga la reiteración un coro vibrante y estupendamente arreglado por Andrés Atay, que pobló el Ramón Collazo del mejor canto murguero, que el público ovacionó con justicia. *
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