FUERTE OPOSICION DE FRAIBENTINOS A LA PLANTA DE CELULOSA

La multinacional finlandesa Botnia aún no presentó estudio ambiental

La advertencia fue realizada ayer por el Movimiento por la Vida, el Trabajo y un Desarrollo Sustentable (Movitdes), al término del segundo foro realizado en la ciudad de Fray Bentos, por las autoridades de la empresa finlandesa. El primer foro, donde los vecinos plantearon sus incertidumbres y preocupaciones, se realizó el 2 de diciembre pasado. Antes de la reunión de ayer, representantes de la empresa distribuyeron material informativo entre los habitantes de la ciudad.

En la reunión, donde estuvieron presentes integrantes de la organización civil, representantes de la Asociación de Maestros de Salto y ciudadanos fraibentinos, la empresa explicó los alcances del emprendimiento.

Sin embargo, la instalación de la planta de celulosa vuelve a estar en el ojo de la tormenta ya que, al término de la reunión, las explicaciones de Botnia fueron catalogadas por los presentes como «una burla a la ciudadanía». Así lo graficó Julia Cocaró, integrante de Movitdes, anoche a LA REPUBLICA.

«Nuestro movimiento, junto a un grupo de maestros, decidimos resistir este tipo de empresas. Las respuestas de Botnia fueron una burla a la ciudadanía», manifestó Cocaró.

Preocupación y malestar

Según afirmó Cocaró a este matutino, la empresa no pudo, o no supo, explicar temas relacionados directamente con las consecuencias en el ecosistema y en la salud de los habitantes de la ciudad salteña.

En la primera reunión, el eje temático se centró en la técnica de blanqueo y destinos de los desechos tóxicos que serían vertidos a las aguas del río Uruguay, los productos químicos que se utilizarían para la producción de celulosa, así como cuántas fuentes de empleo se crearían con dicho emprendimiento.

«Todas estas interrogantes, planteadas en diciembre, no fueron contestadas. Lo único que dicen es que todo va a ser expuesto y detallado en el estudio de impacto ambiental que van a presentar al Ministerio de Medio Ambiente. Por todo esto, el Movimiento por la Vida, el Trabajo y un Desarrollo Sustentable rechazamos la instalación de la empresa Botnia, al igual que lo hicimos con la planta de celulosa en la terminal logística M’Bopicuá, de la empresa española Ence», sostuvo Cocaró.

Movitdes basa su rechazo en varios informes ambientalistas y médicos, algunos de ellos extranjeros, que advierten sobre los riesgos sanitarios de este tipo de industrias, si no se toman las precauciones necesarias.

«Las emulsiones de ácidos sulfurosos y nitrosos producen la lluvia ácida. Todo sabemos que esto perjudica los plantíos. Cuando se blanquea dióxido de cloro, se generan órganos clorados, dioxinas y furanos, que son altamente tóxicos. Ellos niegan que van existir órganos clorados en los efluentes del río. Nos quieren convencer de alguna manera que la fábrica es inocua y que no van a existir daños colaterales. Pero no explican qué van a hacer para que esto no ocurra», señaló la integrante de Movitdes.

Las emisiones de estos desechos tóxicos tienen varias consecuencias en la salud humana. Entre ellas, alergias e irritaciones, problemas respiratorios y, tras una larga exposición, las dioxinas y furanos pueden llegar a producir cáncer, ya que son sustancias mutagénicas que alteran el funcionamiento del sistema hormonal.

Otro de los puntos esgrimidos por quienes rechazan la instalación de la empresa finlandesa es que se estarían violando las normas vigentes referentes al sector turístico. La ley establece que la zona en cuestión fue declarada de interés turístico, por lo que está prohibido expresamente este tipo de industrias.

«Lo que más nos preocupa, en base a documentos que tenemos en nuestro poder, es la existencia de un acuerdo entre el gobierno uruguayo y el finlandés para la promoción y protección de inversiones provenientes de este país», concluyó la entrevistada. *

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