Durante cinco años, el MSP no revirtió al BPS los aportes previsionales de una funcionaria
«Además del robo de mis aportes jubilatorios, lo grave es que no puedo acceder a una vivienda porque no aparecen los recibos para el servicio de alquileres de la Contaduría General de la Nación. Hoy me encuentro en la calle», manifestó ayer la damnificada a LA REPUBLICA.
María del Mar Santos, ingresó al MSP el 1º de octubre de 1968. A partir del 5 de diciembre de 1980 fue trasladada al Instituto Nacional de Oncología. Según la denominada Ley de Radiun, los funcionarios de Oncología tienen el beneficio del 2 por 3, es decir que cada dos años trabajados se le contabilizan tres como causal jubilatoria.
«Hasta el momento esta ley no ha sido derogada pero, increíblemente, no se está respetando. Hay varios ejemplos de esto: muchos compañeros, a pesar de tener los años necesarios, no pueden jubilarse porque las autoridades del MSP argumentan que se deben cumplir los últimos diez años en el servicio de Rayos X o el de Quimioterapia. Cuando en realidad, la Ley de Raduin contempla a todos los funcionarios», explicó Santos.
Según el testimonio de la denunciante, en 1998 se le comunicó que tenía causal jubilatoria, pero la funcionaria decidió no presentar el cese y continuar trabajando. «Hasta ahí se estaba respetando la ley del dos por tres, pero me negué a jubilarme porque aún me sentía activa», aclara la mujer.
Al parecer, las irregularidades comenzaron el 10 de abril de 1996, donde en un documento expedido por el MSP se le informó a Santos que se le otorgaba la causal jubilatoria.
«Además, esta causal jubilatoria fue avalada por la Oficina Laboral del BPS, donde se me hizo un historial clínico, y se me otorgó dicha causal. No la acepté y continué trabajando, tal como lo notifiqué el 20 de octubre de 1998. En el año 96, el Instituto de Oncología se mudó al actual edificio. Supuestamente dejamos de estar irradiados pero en ese lapso de dos años yo continué trabajando en Oncología», afirmó la funcionaria.
Kafka en los pasillos del MSP
La historia, de ribetes kafkianos por momentos, tuvo un nuevo e inesperado giro. Santos continuó trabajando en Oncología hasta el año 2003. Pero a mediados de 2002, autoridades del MSP, basadas en el artículo Nº10 (fechado el 10 enero de 2003), le comunicaron a la funcionaria que «por resolución ministerial se dispuso aceptar su renuncia presentada como administrativa grado 3 en el Instituto Nacional de Oncología, a partir del 1º de enero de 2003″.
«Esto es lo que no cierra. Firmé mi renuncia con fecha 1º de enero de 2003, tal como consta en los documentos oficiales. A partir de ahí, comencé con un cobro prejubilatorio miserable de 2.600 pesos en espera de la liquidación final. El prejubilatorio lo cobré en setiembre de ese año y en octubre me lo dieron de baja. El MSP dio la orden que no se me pague más el prejubilatorio», sostuvo la denunciante.
Santos confesó a este matutino que, a partir de ese momento, comenzó un drama que, hasta el momento, parece no tener un final feliz.
«Comencé un largo peregrinar entre oficinas de Salud Pública y del BPS, donde nadie supo darme una explicación. Lo que pasó fue que el MSP tenía que haber volcado determinados aportes al organismo previsional por los servicios bonificados. Eso lo dejó de hacer en el año 99. ¿Ese dinero que no se volcó, y que corresponde a mis aportes, a qué bolsillo fue a parar?», se preguntó la damnificada.
Lo cierto es que la referida situación, llevó a que se le revertiera la causal jubilatoria. Ahora, sostuvo la mujer, «crearon una cortina de humo. Me volvieron a otorgar el pago del prejubilatorio por cinco meses. La situación es clara, el BPS me informó que no tengo causal jubilatoria. Mi renuncia quedó sin efecto y se me volvió a incorporar el 19 de enero de 2004. Esto me ha ocasionado mucho daño. Ahora, el departamento de habilitación del MSP me niega la Contaduría General de la Nación, por lo que quedé en la calle», afirmó Santos. *
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