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Nuevas formas de combatir fobias y pánico

El estrés y los trastornos de ansiedad como las fobias, el pánico y los trastornos obsesivos aumentan en todo el mundo y también en nuestro país.

En el número de setiembre pasado del prestigioso Journal of Clinical Psychology, un trabajo de Wells y Carrington informa sobre un novísimo y eficaz método para el tratamiento rápido de fobias, pánico y otros trastornos de ansiedad: el tapping o Intervenciones Sensorio Emocionales Breves.

El trabajo citado (sometido a todos los controles y chequeos necesarios) informa sobre los resultados que pueden ser logrados en sólo una sesión de media hora en las fobias, aplicando las técnicas de tapping.

El doctor Van der Kolk, profesor de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, uno de los mayores expertos mundiales sobre trauma, ha expresado que el tapping y otra técnica llamada EMDR (que consiste en reprocesar la información inadecuada que mantiene la fobia, por medio de estímulos físicos, tales como movimientos de ojos o percusiones en ambos lados del cuerpo), son opciones muy eficaces y rápidas para combatir la ansiedad.

Y el profesor Charles Figley, en su cátedra de la Universidad de La Florida Kissimee, ha comprobado y publicado los efectos rapidísimos y definitivos de estas técnicas en las fobias.

Todo esto sin contar las numerosas universidades, más de una docena, en cuyos centros médicos se practica regularmente esta técnica, dentro del arsenal terapéutico con que, en la mayoría de los casos, se logra disolver en días los síntomas de los trastornos de ansiedad: Universidad de California San Diego, Scripps Memorial La Jolla, Kaiser Hospital de Hawai, Centro de Veteranos de Oakland, las citadas Universidad de la Florida y Universidad de Boston, Princeton, Queens College, Universidad Rowan en Pennsylvania, Universidad de California Los Angeles, Universidades estatales de Michigan, Indiana y San Francisco, Centro Médico del Pacífico, etc. Y una rápida revisión de PubMed, la base de datos en línea de la Biblioteca Nacional de Medicina, registra más de cien entradas para trabajos sobre estas técnicas.

¿Qué es el tapping?

El paciente fóbico, o con trastorno de pánico, sintoniza con la memoria de su trauma (lo que según Muller, Izquierdo y Brioni hacen a esa memoria fóbica más vulnerable a las acciones que puedan extinguirla) y simultáneamente realiza maniobras para enviar al cerebro, señales de acuerdo a un protocolo, en forma de percusiones sobre ciertas zonas de la piel donde hay muchos receptores nerviosos (de ahí el nombre de tapping), movimientos de ojos de acuerdo a un patrón específico, se cuenta hasta una cierta cifra, se tararea una canción, se describe la fobia o el pánico, etc. Todo esto, mientras la memoria del trastorno está presente en la conciencia.

El sorprendente pero rápidamente comprobable efecto que se produce, es una interferencia de los estímulos sensoriales con la estructura emocional que mantiene la fobia y la rapidísima y definitiva desaparición de los síntomas, en muchos casos en sólo algunos minutos o algunas sesiones de tratamiento.

Por supuesto que casos más complicados requieren intervenciones más complejas, a veces combinando distintos abordajes en una estrategia que de los resultados más rápidos, eficaces y sin efectos secundarios. Pero en esta técnica se habla de días de tratamiento, a los sumo algunas pocas sesiones de treinta o cuarenta minutos.

El tapping es, tal vez, de acuerdo a algunos autores, la técnica más rápida y efectiva disponible actualmente para el tratamiento de las fobias.

En nuestra propia experiencia, hemos podido ayudar a un niño a librarse de una fobia a los ascensores en unos pocos minutos, fobia a los aviones en una a tres sesiones, agorafobias que luego de la primera sesión disminuyen el cincuenta por ciento de sus síntomas y hasta una fobia a las arañas en dos conductores televisivos, tratada en cámaras, que se disolvió luego de media hora de tratamiento, logrando ambos ex fóbicos ubicarse junto a una mesa donde se encontraba una gigantesca tarántula… cuando media hora antes no lograban acercarse a menos de veinte metros.

El año pasado, la cadena televisiva ABC mostró la aplicación de tapping en un parque de diversiones a personas que tenían fobia a subir a la montaña rusa. En unos pocos minutos de tratamiento en grupo, más del noventa por ciento de personas que nunca habían subido a ese entretenimiento, pudieron hacerlo y describieron la experiencia como divertida.

Hace seis años, en un avión en vuelo, una señora hizo un ataque de pánico. Un médico a bordo con experiencia en tapping, aplicó el mismo la técnica a la paciente, logrando que en unos cinco minutos, los síntomas retrocedieran. Ya en tierra, la paciente fue a ver al médico dos veces más y resolvió su ataque de pánico. Seis años después, la paciente está completamente libre de sus síntomas, después de sólo tres sesiones… una de ellas en vuelo. Podemos dar fe de esta anécdota. El médico era quien esto escribe.

Estos son resultados habituales en el tapping

* En un trabajo multinacional que realizamos junto con el psicólogo de la Universidad Johns Hopkins, David Feinstein, PhD, que puede ser leído en Internet y que es parte de un CD educativo sobre tapping, en inglés, de inminente aparición, Energy Psychology Interactive, damos cuenta de los resultados obtenidos en once centros de varios países, incluidos Uruguay y Argentina, en miles de pacientes, utilizando los mismos protocolos de tapping, y obteniendo respuestas positivas en la mayoría de los casos entre una y tres sesiones de tratamiento.

* Las técnicas son consideradas como muy sencillas, extremadamente rápidas, muy efectivas y completamente inocuas, pueden aplicarse por sí mismas o por el profesional, pueden aplicarse en niños, aun muy pequeños, por la propia madre. Lo peor que puede pasar es que no funcionen, y esto en un pequeño número de casos. No producen hábito, no tienen efectos secundarios y liberan rápida y eficazmente a muchos pacientes en cuestión de días, de los limitantes efectos de fobias y pánico… algo que hasta ahora llevaba meses y a veces años… no siempre con resultados satisfactorios para el paciente.

Sin embargo, no son una panacea ni una solución mágica (no las hay en medicina) ni funcionan en el 100% de los casos (ninguna técnica lo hace). Su utilización o no, dependerá del buen juicio clínico del médico, que optará por ellas o por otros tratamientos, y a veces por una combinación de tratamientos, según su evaluación y su experiencia en cada caso particular. Se puede, por ejemplo, resolver rápidamente con tapping los síntomas fóbicos de un paciente y luego enviarlo, ya libre de sus síntomas limitantes, a psicoterapia, por un trastorno de personalidad. O indicar medicación para una depresión concomitante.

* O solicitar consulta al endocrinólogo para estudiar su tiroides. O indicar un mapeo cerebral, un SPEC o un Loreta (exámenes cerebrales especializados), o una dosificación de neurotransmisores en sangre, para descartar, por ejemplo, un cuadro bipolar o un componente psicótico, o un trastorno orgánico, etc., o evaluar los efectos secundarios de un medicamento tomado durante varios años.

* Las percusiones realizadas por el propio paciente o por un tercero entrenado con los dedos de una mano, se realizan en zonas donde se acumulan receptores nerviosos de estímulos mecán
icos, como el comienzo de las cejas, afuera y debajo de los ojos, bajo la nariz, sobre el mentón, bajo la clavícula, en los extremos de los dedos, etc. Protocolos de movimientos de ojos habituales son realizar movimientos circulares, o un ocho acostado, movimientos oblicuos, parpadeos en diferentes ángulos, etc. Y los componentes verbales de los protocolos sensoriales son canturrear una canción, contar hasta 5 o 10, hacer una operación matemática sencilla mentalmente, etc. Todo esto según indicaciones específicas en cada caso. *

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