Tiene la palabra

Carta abierta al señor Oscar Magurno

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Desearía hacerle llegar a usted algunas inquietudes mías, en lo referente a ciertas irregularidades de la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos.

Señor Magurno, usted se enorgullece diciendo que la mutualista es la primera del país. Yo pregunto ¿la primera en qué? ¿En mármoles, cuadros, plantas, equipos tecnológicos, etc.? En todo caso, esto no es mérito suyo, somos nosotros los socios, unidos a las colaboraciones que usted dice recibir, quienes hacemos esto posible.

Usted dice pagar a sus empleados en tiempo y forma, y, una vez más esto es posible gracias a los socios que pagamos puntualmente la cuota, además de pagar también las órdenes y los tiques necesarios para cada examen. Sin nosotros, los socios, usted no podría pagar y no existirá dicha mutualista. Sería bueno que las virtudes que posee para administrar y que son innegables, las tuviera también para lograr que los socios estemos bien atendidos desde el punto de vista humano.

Los asociados hacemos posibles sus ganancias, y en consecuencia, su estilo de vida; así como también el estilo de vida de aquellas personas que han accedido a los puestos de gerencia.

Señor Magurno, esta carta es un llamado a la reflexión por su parte. Los socios padecemos malos tratos por parte de los señores ascensoristas, del personal de emergencia. El personal de limpieza no representa inconvenientes para mí, a excepción de una persona, la señora Clariza, quien no cesa de faltar el respeto, tanto a socios como a no socios, e ignora por completo su trabajo. Esta persona es por mí conocida desde hace muchos años y siempre ha actuado de las misma forma. Usted es muy riguroso en algunos aspectos, pero no tiene autoridad sobre alguna clase de personal.

Señor Magurno, intente que todos los socios tengan el trato que merecen. Que cuando sea necesaria la rehabilitación, todos los socios tengamos los mismos derechos (no tener que depender de relaciones de amistad o parentesco con personas de la directiva). No es posible que cuando finalmente se consigue la correspondiente orden del médico, la rehabilitación dure menos de lo que corresponde (20 días), en tanto otros gozan del «privilegio» de completarla en 3 o 5 meses por poseer relaciones de amistad o parentesco con algún dirigente de la mutualista. Usted ha nombrado personal suplente para algunos cargos en el psicogeriátrico de la calle 8 de Octubre mientras los titulares se encuentran trabajando en otras dependencias de la mutualista, cobrando un sueldo por cada tarea cuando la realidad es que se desempeñan solamente en una de ellas.

El nuevo sanatorio lleva su nombre, habiendo usted manifestado la intención de mejorar las instalaciones para la vida de sus asociados, pero los asociados pagamos por las obras de instalaciones que no podemos usar.

Tampoco se nos permite conocer dichas instalaciones, dado que este privilegio está reservado a políticos, jugadores de fútbol, convenios y amigos suyos.

Señor Magurno, resérvese un día para la reflexión, medite sobre todos estos asuntos y otros para mejorar esta mutualista. Nosotros, los socios, somos seres humanos, y en consecuencia deseamos un trato también humano.

Abandone la política y el poder; asesórese con seres humanos que lo ayuden y rodéese de médicos que no sueñen con el poder sino con poder cumplir con su deber. No olvide que no estamos hablando de la Casa de Gobierno, sino, de la Sociedad Española Primera de Socorros Mutuos.

Lo saluda atentamente,

DRA. JACQUELINE DODERA – PSICOLOGA Y PSICOTERAPEUTA

 

Artigas: un carnaval que pierde su esencia Oriental

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Ha finalizado una fiesta importante para el pueblo con un resultado polémico del desfile en lo que respecta al fallo de un jurado extranjero (brasileño) cuyos integrantes se han llevado una buena suma de dinero después de haberse alojado y alimentado a cuerpo de rey. Pregunto, ¿en varios años de Carnaval no se ha aprendido a formar un jurado local, con artiguenses, las baterías no han aprendido a ejecutar sus toques que continúan necesitando de extranjeros para que las dirijan y cobren sumas elevadas de dinero que podrían volcarse para los integrantes de las escuelas?

Quiero reconocer el esfuerzo de aquellas personas que se esmeraron para confeccionar un lindo disfraz, pero quiero darle un saludo muy especial a las murgas que superando enormes dificultades animaron con entusiasmo el Carnaval lejos del desfile de Avda. Lecueder, en el local de AEMA, sin el estrado y las sillas para el público prometido por el intendente. Desde otro punto de vista, mirando la otra cara de la moneda, podemos decir que otra vez han quedado al margen del desfile: las máscaras sueltas, las murgas, los cabezudos, el candombe, la banda municipal, el carro alegórico con la reina de la ciudad y su corte correspondiente, etc., elementos que constituyen el fundamento histórico del Carnaval de Artigas antes que surgiese este nuevo estilo de hacer Carnaval con marcada influencia carioca. Puedo apreciar la incompetencia de los organizadores al no saber o no querer mechar lo típicamente nuestro con lo extranjero, de no saber cómo dar participación a varias formas de hacer Carnaval para que esta festividad sea verdaderamente democrática.

Observo también que ha diferencia de otros buenos tiempos se está perdiendo la esencia de nuestro Carnaval que es hacer reír a la gente y satisfacer la necesidad básica de una sana diversión participativa. ¿Por qué digo esto? Porque hoy hay gente que llora y sufre debido a una injusta puntuación de un jurado foráneo, producto de la incorporación de un estilo de hacer Carnaval con una carga de competitividad agresiva que en vez de juntar a la gente, la separa, amargando a los perdedores. El verdadero Carnaval no debe tener ganadores ni perdedores, porque la esencia no es competir sino expresarse libremente creando un mundo de fantasías para alcanzar el éxtasis ilusionista de haber alcanzado el paraíso en los dominios terrenales. ¿Por qué lo bueno del pasado no puede desfilar con lo bueno del presente?

Saluda a usted muy atentamente

DIEGO LEITES – C.I. 1.782.752-2

 

La edad del Partido Nacional

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Ya estamos plenamente acostumbrados a que los dirigentes de los partidos tradicionales, defensores de las clases pudientes, hagan falacia y de la demagogia una profesión de fe. El objetivo principal es presentar a dichos partidos, como de todo el pueblo, en aras del apoyo de la clase trabajadora a la que prometen significativas mejoras en época preelectoral y sistemáticamente defraudan en el ejercicio de sus gobiernos. Son y lo han sido siempre, dos formas distintas de un mismo planteo; el mantenimiento de un Estado de naturaleza clasista.

Pero lo insólito resulta que ese hábito tan arraigado de mentir, para conseguir clientela electoral, lo utilicen también para alterar la cronología de hechos históricos.

Hace pocos días, Luis Alberto Lacalle, en ocasión de anunciar a la prensa su candidatura para las próximas elecciones y luego de espetar sus clásicos dislates, procurando inútilmente deslindar responsabilidad en el derrumbe del país, al que su partido contribuyó decididamente junto a su entrañable aliado en la defensa del capitalismo; el Partido Colorado, expresó que el Partido Nacional nació en 1836 y por ende, su trayectoria se acercaba a los 170 años. Pero como la historia no se modifica con expresi
ones de deseo ni con elocuentes discursos vacíos de contenido, cabe precisar que en la batalla de Carpintería, el partido que surge junto al Colorado y conteniendo con él se llamó Blanco, que se transformó en Constitucional al fin de la Guerra Grande y en Partido Nacional en julio de 1872. Los impulsores de esta última denominación y su programa de acción, fueron: Alfredo Vázquez Acevedo, Agustín de Vedia, Francisco Lavandeira y Juan José de Herrera entre otros, siendo su principal vocero el diario La Democracia.

Deslindando toda responsabilidad con el pasado y rehusando a la vez, toda posibilidad de análisis, la manifiesta intención de estos señores, era permanecer ajenos a la tradición partidaria de la que renegaban, así como de los caudillos del campo, repudiaron a Oribe por su vinculación con Juan Manuel de Rosas y por la invasión a nuestro país en 1843.

Un enfoque superficial de la historia, no les permitió vencer la subjetividad, para así poder analizar en el contexto político, social y económico los hechos acaecidos en el pasado de su colectividad, asumirlos como propios y explicarlos a la posteridad. Tal vez, el tiempo transcurrido haya madurado las respuestas adecuadas para aquellas conductas y es dable esperar su difusión por la parte interesada, aunque cabe precisar que por explícitas que ellas sean, no podrán alterar la razón y los documentos que avalan lo anteriormente referido.

JESUS CURBELO – CI. 3.327.754-9

 

«Me asombra el caradurismo de Trobo»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Como viejo militante del Partido Nacional estoy asombrado del caradurismo de mi correligionario Jaime Trobo. Tras las acusaciones del legislador cubano Lázaro Barredo, el miércoles pasado en el Salón Dorado de la Intendencia Municipal de Montevideo, cuando presentó ante numerosa concurrencia el libro «El Camaján», afirmando del «trabajo» de Trobo para los «gusanos» de Miami y la CIA de Estados Unidos contra Cuba, el diputado perteneciente al Herrerismo no tuvo empacho en reconocer que, efectivamente, se identifica con esa repudiable acción. (También fue acusado Eduardo Chiessa, del Partido Colorado, fallido candidato a intendente de Canelones en las últimas elecciones).

Pero volvamos a Trobo, que al reconocer en entrevistas de radio y televisión la especie, deja en evidencia que en los hechos, conspira contra el gobierno de un país hermano de América. Lo que a nuestro juicio, no puede avalar ni convalidar la Convención del Partido Nacional dado que, de lo contrario, se estarían traicionando principios básicos y fundamentales del nacionalismo, sostenidos por sus más auténticos caudillos durante más de un siglo.

Es sintomático que el doctor Lacalle no haya dicho «esta boca es mía», siendo que a él tanto le gusta agarrar cuanto micrófono anda suelto en los últimos tiempos, aun para decir a veces cosas que nos avergüenzan a los propios blancos.

¿Desde cuándo el Partido Nacional se avala la acción de un legislador que reconoce «trabajar» para derrocar un Gobierno de otro país? ¡Y vaya curiosidad! En una referencia a la biografía de Carlos Alberto Montaner en el libro «El Camaján», se lee que este tristemente célebre empleado a sueldo de la CIA, archienemigo de la revolución cubana, en su actividad como «periodista», dirigió el periódico «Patria» en Miami, financiado por el dictador Fulgencio Batista desde el extranjero. ¿Habrá sido Trobo que sugirió al Herrerismo ponerle «Patria» al Semanario que hasta hace poco editaba ese sector político blanco? ¡Vaya uno a saberlo!

Saluda atentamente

LEANDRO ROVIRA PUIG

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