Saldos & Retazos
Aunque a uno le parezca que todavía falta mucho para las elecciones, en realidad están ahí nomás. A un paso.
Dentro de un año asumirá el nuevo presidente de la República que por ahora podría ser Tabaré, Sanguinetti, Astori, Lacalle, Atchugarry, Stirling, Larrañaga, Abreu, Hierro, Cáceres, Millor, Gallinal, Flores Silva, Ramírez, Iglesias, Ope Pasquet, Lombardo, Heber y siguen firmas, digo: candidatos.
También podría ser que el ganador fuera el muy famoso y esquivo Juan Indeciso.
Si uno presta atención se nota claramente que se acercan las elecciones, pero lo que más se nota es que entre todo el candidataje hay uno que pinta como ganador o, si lo preferís, hay quienes pintan como seguros perdedores, que no es lo mismo pero es igual. Y es por eso que hay quienes descubren de golpe que hay que achicar el parlamento, que el fiscal de corte, cuyo reemplazo lo debía proponer el nuevo gobierno, es un autoritario y desprolijo, o surgen ideas de que los parlamentarios elijan a los directores de los entes y lo hagan por razones técnicas y no políticas.
La mente humana es increíble. Más de 100 años gobernando y de pronto, así, en un chispazo, ¡zácate!, aparecen como por arte de magia estas ideas renovadoras. No sería raro que sacaran un decreto prohibiendo que el Uruguay sea presidido por alguien que lleve el nombre de un clásico de la literatura nacional. Y, por ahora, no hay nadie que se llame Ariel que esté en condiciones de ganar.
Y esto no es nada, también actúan igual que en esos avisos económicos que anuncian «Nos vamos. Vendemos todo», donde te encontrás a precios regalados desde palillos de ropa hasta la cama donde se han procreado a dos generaciones de sacrificados laburantes.
En cualquier momento para entrar a tu casa vas a tener que pagar peaje, porque Cáceres y Cia. acaban de vender tu jardín.
Faltan 365 días, porque éste va de regalo, andá aprontando los ojos, los oídos, el hígado y los riñones para bancar las cosas que se van a ver y escuchar. *
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