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Brillante décima etapa del ajuste en el Ramón Collazo

Abriendo la etapa murga Real Envido volvió a brindar un buen espectáculo, ajustando algunos detalles con relación a la primera rueda, actuando particularmente con más soltura y dinamismo.

El tiempo en esta oportunidad no fue un problema para la murga, que lo controló con luz, evitándole nervios y en definitiva pérdida de presencia, como sucedió al final de la primera rueda, que incluso los hizo pasibles de una sanción con el descuento de un punto, por exceso de permanencia en el escenario.

Nuevamente Gabriela Gómez imprime su sello en la dirección y su experiencia en los arreglos corales, que hacen lucir a la murga, en tal vez, la mejor presentación desde su integración al carnaval.

Real Envido es una agrupación que posee buenos elementos solistas, textos de calidad y un vestuario atractivo y carnavalero y que se manejó muy bien habiendo logrando seguramente, un buen puntaje luego de esta su segunda actuación, que le permita una ubicación final significativa en el concurso.

Tronar de Tambores

¡Y cómo tronaron los tambores del Cerrito!

La comparsa volvió a resultar una de las más importantes presencias de la categoría en este carnaval, revalidando absolutamente todos los elogios alcanzados en su primera presentación, con figuras deslumbrantes en su rendimiento, que hicieron de la comparsa, una de las mejores manifestaciones lubolas de los últimos tiempos.

La estructura del espectáculo resultó brillante, funcionando todos los resortes de la mejor manera, luciéndose tanto en el canto, en la escenificación de los personajes típicos y, en particular, en el excelente manejo y sonido de la cuerda de tambores.

El ritmo ancestral del candombe estuvo presente y muy bien realizado a lo largo de toda la actuación, volviendo a ser muy inteligente el planteo de los parlamentos, apenas una introducción mesurada y atractiva para los temas a desarrollar. Adriana La Palma, ovacionada con justicia por el público, Charo Martínez, Gustavo Balta, todos a su turno, jerarquizaron el espectáculo. Otro de los puntos altos de la comparsa fue sin dudas la presencia de Julio Sosa bailando en su estilo al frente de la cuerda de tambores y al que nuevamente el público distinguió con un cerrado aplauso, más que premiando su excelente demostración, brindándole un justo homenaje por una larga y exitosa trayectoria, que según sus propias manifestaciones previas, estaría llegando a su fin, por lo menos en lo que a comparsa se refiere.

Tronar de Tambores nuevamente brilló en el Ramón Collazo y estará en la definición de la categoría.

Curtidores de Hongos

La expectativa dominante en el «pedregullo» del Ramón Collazo, el centro de todas las especulaciones carnavaleras y desde el mismo momento de la fenomenal primera ronda de Curtidores fue: ¿repetirá?

Es que si bien la murga venía manteniendo un permanente ascenso a lo largo de las últimas temporadas, la actuación de la primera ronda del concurso fue impactante y a muchos tomó desprevenidos.

El factor sorpresa muchas veces induce (nos induce) a juicios aventurados y erróneos sobre merecimientos, sobrevalorando o desvalorizando espectáculos, con tomas de posiciones, no siempre acertadas.

En virtud de ello, todos esperábamos esta segunda instancia con cierta ansiedad.

Desde un punto de vista personal, pero creemos que compartido por la inmensa mayoría de quienes desapasionadamente juzgaron la actuación de Curtidores de Hongos, el viernes, en el Ramón Collazo, ésta fue nuevamente fantástica, con un rendimiento notable de todos los elementos que jugaron en su actuación, sin fallas, sin fisuras y todo hecho al mejor nivel.

Curtidores, más allá de resultados, de puntajes, de ubicaciones, en lo que al concurso respecta es, en nuestra opinión, el gran espectáculo murguero de la temporada y de los mejores del Carnaval 2004.

Posee para ello, y lo aprovecha notablemente, un gran libreto en el que participan Tabaré y Yamandú Cardozo y Tiburón Martínez, un excelente coro arreglado y dirigido con maestría por Tabaré, voces solistas brillantes y una batería, de las mejores de la presente temporada.

Si a ello agregamos una notable puesta en escena de Freddy González, que además actúa notablemente, bellísimos vestuarios de Hugo Millán complementados por maquillajes excelentes de Eva Paolino y Fernando y Adriana Aguiar, convengamos que lo de Curtidores no es casual y todo se conjugó con acierto, para lograr este espectáculo, difícil de olvidar para todos aquellos que tuvimos la fortuna de disfrutarlo.

Hablar de individualidades sería minimizar un trabajo en el que uno de sus puntos más destacados fue la solidez del grupo y el compromiso colectivo con el espectáculo, y por otra parte tendríamos que hacer referencia a la totalidad de la plantilla de componentes, uno a uno, y sin exclusiones.

De todas formas resultan excluyentes las presencias del Chato Ambrosio, Julio Pérez, un notable Fernando Ponce o Hugo Arturo.

Ya palpitamos una tercera rueda de Curtidores que seguramente nadie querrá perderse.

Curtidores de Hongos está en la definición de la categoría.

Nazarenos

Los parodistas de Miguel Villalba consolidaron en esta segunda ronda lo que ya había sido un buen espectáculo en la primera.

De todas formas, en aquella oportunidad deben haber quedado «cabos sueltos» que en esta se ajustaron y pulieron, habida cuenta de que la presentación de Nazarenos en el cierre de la etapa del viernes nos resultó mucho más atractiva que aquella, con mayor dinamismo y disfrutamos más que entonces, en especial de la segunda parodia, tal vez por estar más trabajada a esta altura.

Otra vez el canto es uno de los puntos más relevantes de Nazarenos así como el vestuario que hace lujosísima su presentación en cada uno de los cuadros.

Miguel Pendota Meneses vuelve a ser el centro de atención del público pero no el único referente en este gran plantel donde Leo Villalba, Tedy Faus, Gustavo Maritato, Ricardo Aulet, Martín Rodríguez, Raúl Sánchez, resultan figuras de gran destaque.

Buen trabajo nuevamente de Leonardo Preziosi en los libretos, particularmente por la capacidad de abordar obras de gran envergadura, sin ir más lejos El Señor de los Anillos y en apenas veinte minutos, lograr una comprensible y disfrutable parodia, sin apartarse ni «irse por las ramas» de lo sustancial de la obra original.

No lo vamos a descubrir nosotros, la de parodistas es una más que difícil categoría, en la que con diversidad de propuestas, varios títulos aspiran obtener la primea ubicación en el marcador.

Nazaremos también está en ese camino y la actuación en esta segunda rueda puedo haberlo allanado. *

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