Hay 1.800 técnicos universitarios y se reciben 300 al año: muchos emigran

Crisis psicológicas en hospitales superan otras patologías, pero no hay psicólogos

«Aunque existen estudios confirmando que en los centros de salud el mayor porcentaje de consultas tiene un contenido psicológico, todavía no todos los centros de salud públicos, por ejemplo, tienen psicólogos».

La afirmación de la secretaria general de Psicólogos del Uruguay apunta a la problemática de una de las profesiones con mayor demanda, con más egresados, pero con cada vez menos consulta en el país.

La licenciada Carolina Moll, explica que el fenómeno es extensivo casi al Uruguay entero: se necesita más continentación para los uruguayos enfrentados a la crisis institucionalizada, pero del mismo modo cada vez hay menos uruguayos con disponibilidad económica para atenderse en materia psicológica. «Y eso incluso a nivel de las mutualistas, donde la exigencia de un tique a pagar condiciona esa consulta, aun cuando el costo de ese tique en absoluto se refleja en lo que recibe el sicólogo», apunta.

Moll considera que el marco terapéutico es una de las formas, quizás la más evidente, de las preocupaciones de estos técnicos.

«Lo que podemos palpar a través de la experiencia de los colegas que las aportan tanto de Montevideo como desde el Interior, es la necesidad de contar con la presencia del psicólogo, en diferentes ámbitos, más amplios que los actuales, básicamente en los ámbitos comunitarios. Aunque se trabaja desde hace mucho tiempo en psicología comunitaria en Uruguay, lo cierto es que hay una mayor necesidad de insertarse a diferentes niveles». Enfatiza la especialista que «para eso contamos con recursos humanos preparados para trabajar en esas líneas, líneas que tengan que ver con políticas para un futuro gobierno, sea del partido que sea, que tenga que ver con todos los espectros sociales».

Priorizando en ese marco, líneas de trabajo como salud, educación, vivienda, juventud y vejez, entre otras, los psicólogos del país ultiman detalles de un documento que presentarán en breve a todo el espectro político nacional, a efectos de atender la emergencia en psicología que atraviesa el país, con técnicos idóneos en la materia.

«Es imprescindible dar apoyo a determinados movimientos sociales que se vienen generando por la propia crisis, que necesitan apoyo para de alguna manera seguir creciendo. Movimientos sociales de autogestión; trabajar la importancia de lo grupal; de la necesidad de respetar las diferencias, pero tener un objetivo común en autogestión de proyectos, algunos de ellos hasta de vida misma».

Más que asistencialismo

«El asunto excede ya el punto de vista asistencial. Debemos ahí hacer una diferencia clara: si bien hay necesidades fuertes por la crisis y sea cual fuere el próximo gobierno, se van a tener que tomar acciones de urgencia con la participación de la mayor cantidad de ciudadanos, que no ya el asistencialismo por el asistencialismo mismo», remarcó.

Apuntó que la pérdida de algunos valores considerados inherentes a la condición uruguaya, están inclusive pasando desapercibidos y las consecuencias serán impresionantes.

«Hay estudios realizados a nivel de la red universitaria, en cuanto a la pérdida de algo importantísimo para los uruguayos: la lecto-escritura. Se sigue creyendo que estamos bien comparativamente, porque tenemos un nivel masivo de concurrencia a Primaria. Pero cada vez son menos los que terminan Secundaria, cada vez menos los que concluyen el segundo ciclo. Esto está influyendo de una manera tan determinante que va a llevar mucho tiempo recuperar lo que venimos perdiendo desde 1973 a la fecha. En ese gigantesco y difícil desafío, los psicólogos tenemos mucho para aportar», remarcó.

Más psicólogos, menos consulta

La Coordinadora de Psicólogos nuclea unos 1.800 egresados de las Universidades de la República y Católica, exclusivamente. Más de la mitad ejerce en la capital del país, aunque hay afiliados de todos los departamentos. Cada año se reciben en Uruguay, entre 200 y 400 psicólogos nuevos, diferencias originadas en la existencia de dos y hasta tres entregas de títulos, anualmente.

Los psicólogos tampoco son diferentes al común denominador: emigran. Las revalidaciones de título existen y están vigentes, «pero el mercado laboral está dificultoso, emigran a otro país de América o a Europa».

Al igual que en tantas otras profesiones, el país los necesita cada vez más, pero las urgencias económicas suelen poder más que la vocación.

«La carrera tiene un altísimo contenido social, algo que es muy afín a los jóvenes uruguayos. Por eso ingresan masivamente a la Facultad, y también se reciben en alto número. Y a pesar de las vitales necesidades sociales en incontables áreas del país, igualmente nos encontramos con una gran cantidad de psicólogos desocupados», añade Moll.

Lo peor es la creciente cantidad de profesionales que deben acogerse a otra ocupación cualquiera por la falta de inserción laboral. «Y buena parte subocupados; podrían trabajar mucho más, pero trabajan menos porque no hay trabajo, lo cual no quiere decir que no haya demanda», sentencia. «Hay más demanda, pero no hay quien pueda pagar».

Los psicólogos que atienden en consultorios propios pueden parecer afortunados. Pero la suma de costos apabulla a no pocos. Más allá de la eventualidad del alquiler, está el BPS que les exige una suma cercana a los 1.400 pesos mensuales. A ello deben sumarse los impuestos que incrementó el gobierno, y que pueden llegar al 10% de la consulta, más los gastos habituales de un consultorio. La caída de la consulta particular alarma así, ante una exigencia cada vez mayor al bolsillo del técnico.

«El psicólogo está sufriendo las mismas carencias de la sociedad, pero además está exponiendo su propia salud. Debería atender a entre doce y quince personas por día. Pero eso no lo puede hacer, tanto porque el acto profesional no se realizará correctamente, como por la propia salud del colega», detalla Moll. «Así las cosas, yo me pregunto entonces: ¿quién se preocupa por la salud de los profesionales de la salud?».

«Porque esto no es sólo de los psicólogos; es de los médicos, de las nurses, de las enfermeras, de todo el personal de la salud. Así es que aparecen patologías constantes por estrés, sobreexigencia, sobrededicación. Las condiciones de trabajo están generando esas patologías». *

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