Las "cyber iglesias" conquistan cada vez más a los internautas creyentes
Santuarios virtuales, sermones por chat y confesiones vía e-mail, se han transformado en uno de los fenómenos de mayor aceptación entre fieles de diferentes corrientes religiosas.
La imagen de un religioso oficiando misa o el confesionario que resguarda la intimidad, podrían convertirse en ritos en desuso, ante el advenimiento de las «iglesias virtuales» on line. En la red de redes existen más de un centenar de estos sitios web.
Las cyber iglesias se han transformado en un espacio sagrado para los internautas creyentes. La buena acogida por parte de ellos ha conllevado a que entidades y grupos religiosos sigan emergiendo y multiplicándose en la red de redes. Si Marx viviese, de seguro sonreiría socarrón y agregaría a Internet como otro opio de los pueblos.
La primera iglesia en el cyberespacio –denominada The First Church on Cyberspace–, con sede en Estados Unidos, representa a un conjunto ecuménico de individuos, fundada hace tres meses por el reverendo Charles Henderson, de la Iglesia Presbiteriana de New Jersey.
Henderson, a través del sitio www.godweb.org, considera que Internet tiene el poder «de la Reforma Protestante de abrir nuevos caminos para que la gente practique la fe y se comunique con Dios». Los seguidores del reverendo se «reúnen» on line todos los domingos para, chat mediante, intercambiar sermones y canciones litúrgicas.
Consultado sobre esta nueva modalidad, el sacerdote Julio César Elizaga dijo a LA REPUBLICA que la misma no representa, ni refleja la doctrina cristiana.
«La confesión es un sacramento propio de la Iglesia Católica que ni siquiera se acepta por teléfono. La persona tiene que estar presente, se le hace una imposición de manos, y se le da la absolución. Por lo tanto, la persona tiene que estar necesariamente presente», manifestó el religioso.
Elizaga agregó que este tipo de sitios, específicamente católicos, son «apócrifos» y que «no refieren a la fe católica».
Fe canina
Pero, como reza el viejo refrán, hay de todo en la viña del Señor. Es el caso de la «Iglesia Virtual del Chihuahua Ciego» (sic) que, como su nombre lo indica, tiene una muy personal visión de la religión.
En su página web –www.dogchurch.org–, se puede leer esta extraña leyenda: «Los humanos son como un perro chihuahua con cataratas que ladran en todas direcciones a los desconocidos, pero no saben dónde están. Los humanos deben relacionarse con Dios haciendo ruido en la dirección indicada por él, y esperando ser recompensados por ello».
«Queremos una mayor presencia cristiana en Internet», agrega el mensaje de la página web ilustrada con una catedral. Cada lugar de la iglesia corresponde a un link (enlace) donde se pueden seleccionar recursos para la meditación, así como una «colección única de manuscritos iluminados y benditos».
La Iglesia en Red (Web Church) se considera la primera cyber iglesia escocesa, creada con el fin de «ayudar a la gente a conectar con Dios» a través de la oración. En su página web se afirma que «tal como hizo Jesús, esta Iglesia fue fundada sin edificios, sin capital, sin comités».
Celebración viva y comunitaria
El obispo de San José, Pablo Galimberti, señaló que, si bien la Iglesia Católica ha asumido desde un tiempo a Internet como un medio de información y de comunicación del Evangelio, advirtió sobre los peligros de la despersonalización que esta práctica significa.
«Por ejemplo, hay varios sitios en Internet donde se comunica el texto evangélico de cada día, acompañado de un mensaje. También a veces se reciben sugerencias o comentarios de los interesados. Con respecto estrictamente a lo que la Iglesia Católica entiende por celebración de los sacramentos, Internet está descartado», manifestó Galimberti. En este sentido, recordó que tiempo atrás se realizaron consultas sobre la posibilidad de que los católicos pudieran confesarse a través de Internet, pero el tema fue rechazado.
«Tenemos un canal que irradia misa los domingos, destinada a fieles, cristianos, o no practicantes que quieran seguir la palabra de Dios desde sus casas.
Pero de ninguna manera es una forma alternativa para una persona que físicamente está apta para concurrir al templo.
Se tiende a que la celebración sea viva y comunitaria. Lo novedoso de la fe cristiana es que Jesús se hizo visible. Si virtualizamos todo caemos en la incomunicación y, por ende, en la depresión», sostuvo el obispo de San José. *
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