CONSEJO DE PRIMARIA TIENE RUBROS PARA UN CUADERNO POR CADA ESCOLAR

Los artículos escolares aumentaron menos de 10%, pero habrá que comprar casi todo

Las cifras son contundentes: la recaudación del Impuesto de Primaria, permitió al Consejo disponer de $ 432.351.724 para los gastos del año lectivo que comienza el 8 de marzo próximo. Así lo informó su presidenta, Teresita González, en su última reunión con delegados de la Federación Uruguaya de Magisterio.

De esa suma, ocho millones de pesos se han dispuesto para útiles escolares. Con una población escolar en todo el país de casi 420.000 niños, corresponden $19,47 a cada alumno para comprarle útiles: el precio de un cuaderno de cien hojas.

Ante esta realidad, dar un pantallazo sobre las expectativas de precios (en Montevideo, al menos) con miras a un gasto inevitable antes de un mes, convierte la crónica en un periplo por el mercado minorista capitalino.

En tanto apenas si complicaría más las cosas, los precios analizados son promediales, y sin actualización en moneda fuerte: de comparar los precios en valor dólar, entre 2003 y 2004 la inflación volvió a castigar duramente. Sin embargo, de hacer el comparativo en moneda corriente, podría decirse que los aumentos, aunque existen, resultan menores a la comparación anual entre 2002 y 2003. Podría establecerse que los padres encontrarán los precios entre un 5% y un 8% superiores a los del año anterior. Aunque los factores incidentes en ello son múltiples, algunos nuevos podrían ser: la entrada de proveedores centroamericanos, con marcas hasta ayer desconocidas pero en buenas condiciones de competencia y la gran ampliación de puestos de venta para productos que otrora eran casi exclusivos de «librerías» y papelerías, mientras hoy compiten supermercados con feriantes, ambulantes con farmacias, entre la más amplia gama.

 

A los números

El lápiz, la goma y el cuaderno (menos no hay) cuestan un peso cada uno de los primeros en los ómnibus, y el cuaderno rayado más barato, de 48 hojas, unos seis pesos. Esta base de escala aunque de aumento porcentualmente alto, sería la más accesible cuando se busca mejorar la calidad. Los tradicionales lápices Johann Faber, cuestan dos pesos la unidad (en blister de 14 unidades, a 31 pesos) y las gomas «Dos Banderas» otro tanto (6,90 el blister, 3 unidades).

El cálculo para los cuadernos es bastante más tortuoso, ya que depende de otros factores que exceden la calidad y pueden ser determinantes. Moda y publicidad, por ejemplo. Es que mientras es posible comprar un cuaderno de 48 hojas en oferta por 5,50 (de procedencia argentina), los hay nacionales por 9 pesos de igual calidad y tamaño. El cuaderno de 96 hojas ya supera los 10 pesos siempre, subiendo el precio en esa proporción para los de más páginas. Pero ello refiere a los cuadernos que uno busca comprar: los niños están sometidos a su propia tormenta publicitaria que los conmina a comprar cuadernos «de marca». El ejemplo de la línea «Disney» es el más conocido: iguales materiales, pero tapas con los populares personajes, hace cuando menos duplicar el precio. Actualmente variedades como las líneas «Pascualinha», «Menininha» entre las niñas, y deportivas entre los varones, ganan espacio (y beneficios) con la clientela más «crecidita». Aunque los pequeñines aparecen también cada vez más influenciado por estas presiones (como el caso de «Bob el Constructor», cuyos cuadernos, marketineados por la serie de televisión aparecen en el mercado). Muestra de tiempos cambiantes, pero iguales artilugios publicitarios para los cuadernos más caros, en función a todas luces, de su presentación de tapa. Son las líneas «eco» nativas: otrora, los cuadernos con tapas de leones, tigres, o elefantes, eran los más buscados por los prepúberes. Hoy, ceden espacio a iguales fotos conservacionistas, pero de fauna local: lobos marinos, guazú-virás, lobitos de río…. y hasta carpinchos.

A propósito: quizás las últimas sobrevivientes de una era escolar ida en materia papelera sean la hojas «Tabaré». Con la misma guarda azul de hace medio siglo… cuestan también lo mismo que hace medio siglo. Cada hoja cuesta $ 0,50, lo mismo que en la década de 1960.

(Absténgase el lector de recordar que el peso perdió seis ceros en igual tiempo).

 

Más allá del lápiz

Aunque algunas de las tarjetas de crédito bonifican a compradores de artículos escolares con hasta un 10% del total de su compra (en determinadas condiciones), la lista pendiente parece impagable.

Las presentaciones en blister abaratan precios en rubros elementales (2 lápices + 2 gomas + 2 sacapuntas, a partir de 15 pesos), en el otro extremo nuevos productos «tientan» a los niños.

Los blisters de diferentes productos significan ahorros de hasta el 30% en relación a la compra individual de cada uno de los mismos. Los blisters de productos similares, reducciones de casi 100% (individualmente una goma cuesta cinco pesos, pero hay blisters de cuatro gomas por $5,90).

Aunque tradicionalmente los lápices de colores cuestan más baratos cuanto más grande sea la caja adquirida, esa relación se hizo extensiva a marcadores de tinta y sus variedades, polarizándose: hoy seis lápices de colores Faber Castell, cuestan en el orden de los 30 pesos, pero la docena cuesta 48 pesos… y la caja de 24 lápices, en el orden de 69 pesos. Una docena de lápices de colores de fabricación brasilera está en el orden de los 35 pesos, e iguales pero de origen chino se consiguen por 10 pesos. Las crayolas por 24 unidades, varían entre 14 y 26 pesos, depende la calidad.

Los marcadores para pintar en comercios (los hay más baratos en la calle, pero sin reclamos), parten de 10 pesos la docena, 16 la docena y media, a 22 las dos docenas. Existen a mayor precio los de marca que se autopromocionan como «superduración» o «permanentes», a un precio no inferior a siete pesos cada uno, en blisters de seis unidades.

Los sacapuntas sufren un paradigma histórico: décadas atrás todos soñábamos con un sacapuntas de metal (hoy están entre los más baratos (4,90 pesos). Después el sueño del pibe eran los de plástico (hoy, más baratos todavía: los chinos cuestan tres pesos cada uno, en blister de tres unidades). Hoy el «bulbo con depósito», un sacapuntas de plástico blando con tapa, supera los 20 pesos.

Los casi imprescindibles bolígrafos son, no obstante, el máximo exponente de precios distintos: en la feria cuestan $ 0,50 y los más novedosos (de gel con brillantina) cuestan 15 pesos cada uno.

 

Más de lo mismo

Aunque el «engrudo» carece de competidor por su precio, a la escuela habrá que llevar otra cosa: la goma líquida más barata (25 mililitros) cuesta alrededor de cuatro pesos, el adhesivo blanco económico (38 grs.) en el orden de 7,50 la moderna goma en barra ( 9 grs.), casi diez pesos, y la más cara, la cola vinílica no tóxica, casi un 50% más.

Caso curioso el de la geometría, cuyos adminículos se abaratan con los años: el compás más barato cuesta hoy 15 pesos, una regla desde tres, un semicírculo siete, y una escuadra, desde seis. El juego más simple, en blister, ronda los 16 pesos el «promedial» con caja de plástico los 30.

Las cartucheras sobreviven a los tiempos: las más deseadas (de tela «jean», a partir de los 14 pesos), más sencillas desde 12 una cartuchera completa con lápices y marcadores, desde 60 pesos, según comercio.

 

Tiempos modernos

El avance industrial, ajeno, abarató algunos artículos que aun cuando parezcan caros, el lector recordará como de imposible adquisición en tiempos idos.

El pizarrón, otrora feudo de la maestra, se adquiere ahora por menos de 100 pesos. Aunque no es imprescindible, abre camino a decenas de productos otrora inalcanzable y hoy necesarios. El borrador: desde 16 pesos.
¿Las tizas? A ocho pesos las blancas, nueve de colores, en cajas de 12.

El ancestral globo terráqueo (de plástico inflable, grande) cuesta 80 pesos.

Los forros de «pvc» para cuadernos, de colores, cuestan 4,50 cada uno, incoloros se consiguen desde seis pesos la docena.

Los sobres de pvc para hojas de garbanzo los hay a partir de diez pesos, aunque resultan más baratas ya las carpetas «oficio» de tapa transparente, desde seis pesos.

Las etiquetas para el cuadernos siguen vigentes: un peso la unidad, pero si se las quiere con imágenes alcanzan los siete pesos cada una, según lo que incluyan.

Otros requerimientos escolares actuales incluyen: abrochadoras («máquinas de ganchitos») desde 60 pesos sacabroches, desde 14 pesos perforadoras de papel, desde 50 tijeras (desde 5 pesos las que no cortan, desde 12 las que lo hacen).

Aunque la lista es inagotable, debe dejarse constancia de un artículo infaltable: la mochila. Es tal vez, el producto con mayor gama de precios, básicamente debido a los estampados que luzca. Las mochilas más económicas (capaces de cargar un mínimo) cotizan desde los 45 pesos en la feria, unos 90 en los comercios. Las mochilas «con carro» cotizan un 100 por ciento más que sus iguales para hombros. Cuando las mochilas tienen diseños que incluyen a «Barbie» o «Winnie-the-Pooh», aunque de igual calidad a otras, pueden rondar los 400 pesos mínimo. *

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