Uruguay en el ojo de la tormenta
Los dos informes conocidos ahora, ordenados por el Pentágono y el Banco Mundial, avalan (peor aún: aceleran) las previsiones para algunos países dadas a conocer por la Organización de las Naciones Unidas.
El ascenso en el nivel de los mares, es la afectación más directa al ecosistema en Uruguay, según el capítulo asignado a esta región del mundo. Nuestro país quedará así condenado en sus áreas bajas, con la desaparición de sus playas. El documento oficial de ONU asegura que Uruguay «podría perder hasta el 0,05% de su territorio». Aunque ello bien podría representar casi el tamaño de Montevideo, el fenómeno, abarcará las áreas más bajas de nuestra geografía, con derivaciones económicas mucho más graves que las mismas orográficas.
Además del deterioro de toda playa y balneario en el país, las zonas costeras comenzarán a sufrir «mareas tormentosas», es decir, iguales fenómenos climáticos adversos «potencializados» por la mayor altura de la marea. Ciudades como Punta del Este, Piriápolis, La Paloma, verán alteradas, además de sus fisonomías, varias de las características que les identifican hoy internacionalmente.
Los primeros estudios realizados refieren a un aumento del nivel oceánico para esta parte del hemisferio, de hasta 20 centímetros antes de 2010, y de 50 centímetros antes de 2015. Aunque la primera fase no hará desaparecer las playas, las humedecerá a niveles impredecibles.
Los informes ahora presentados a nivel de Pentágono y Banco Mundial, aceleran esta realidad.
Otros problemas se sumarán en los países de nuestra región. La pesca, sufrirá cambios radicales ante el avance de aguas oceánicas frente a las fluviales.
Cambios más profundos podrían generarse a nivel de la producción agrícola, en tanto el régimen de lluvias apunta, en esta región, a una eventual subtropicalización del esquema: lluvias menos periódicas, más fuertes, con períodos intermedios de mayor sequedad.
Aunque para los uruguayos el presente febrero ha sido una continua interrogante entre soles y chaparrones, los estudios meteorológicos aún son incipientes como para revelar lo agudo del fenómeno.
Los estudiosos del tema consultados por LA REPUBLICA, coincidieron en que los parámetros de febrero están dentro de un rango habitual de lluvias y soles para esta época del año. Las predicciones a futuro inmediato, en absoluto reflejan la preocupación de un alerta climático que, aún en nuestro país pasa inadvertido. *
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