El Pentágono y el Banco Mundial enfrentan a Bush ante alarma por el cambio climático
Un planeta arrasado por inundaciones, crecida de mares, tifones, en tanto empeorarán las condiciones meteorológicas, con consecuencias letales para países que van de Holanda y Bélgica, a Tuvalú en el Pacífico sur.
Aunque el alerta ha sido insistente bandera de las organizaciones ecologistas, es la primera vez que organizaciones como el Pentágono y el Banco Mundial, advierten sobre consecuencias terribles por esta causa, incluyendo el mapa geopolítico de la Humanidad. Y todo, antes de los diez próximos años.
Desde la óptica del informe a nivel del Pentágono: «Las próximas guerras estarán basadas en la necesidad de subsistir, más que cualquier otra causa religiosa, ideológica, o de cuestión nacional».
El informe, catalogado como el más extenso sobre el tema del que se haya expedido el Pentagono, agrega que ya en 2007, «los cambios climáticos generarán tan violentas tormentas costeras que algunas áreas de Holanda, acabarán siendo inhabitables».
En el frente interno, avalan a la hipótesis que antes de 2010, «el delta del río Sacramento, en California, se anegará de tal forma que el sistema de acueductos que transporta agua potable de norte a sur se verá afectado».
El informe añade que entre 2010 y 2020, la temperatura en el hemisferio norte decaerá en hasta 4-5 grados centígrados, con lo cual las temperaturas en Gran Bretaña, por ejemplo, se equipararán con las actuales de Siberia.
El informe apunta que la relación de sustentabilidad del planeta y el hombre aparecerá por primera vez en números «rojos» absolutos.
Es decir: hasta ahora se estimaba que el planeta es capaz de mantener a toda la Humanidad, de equipararse el desnivel de riqueza; el prototipo apunta a que dicha posibilidad hipotética, también desaparecerá.
El informe al Pentágono prevé la «inevitabilidad» de la proliferación de armas nucleares, apuntando a Japón, Corea del Sur y Alemania, como los próximos en desarrollarlas, así como también Irán, Egipto y Corea del Norte. Los países europeos y norteamericanos, se convertirán en «virtuales fortalezas», para evitar olas inmigratorias masivas, desde las naciones más castigadas por la crisis. El informe anticipa que las hambrunas y guerras dejarán el planeta reducido en millones de vidas, «hasta tanto se restablezca un equilibrio sustentable».
El «Armagedón»
El «Sumario Ejecutivo del Escenario de abrupto cambio climático y sus implicancias para la seguridad Nacional de los Estados Unidos», como se titula el documento que el Pentágono considera parte de su política a futuro inmediato, prevé que la mayor tragedia estará en torno a las reservas de acuíferos potables. Incluso cauces entre los más grandes del mundo, como el Nilo, el Danubio y el Amazonas, se verán seriamente comprometidos.
Las zonas semi-desérticas del planeta, derivarán a desiertos, en tanto la temperatura y los vientos se incrementarán rápidamente.
Las extensas áreas arroceras asiáticas corren los mayores peligros de desaparición, tanto o más que las cuencas y deltas más bajos. Bangladesh desaparecería geográficamente antes de 2020. Igual destino correrían varios puertos del norte europeo, en tanto los tifones se harán insoportables.
Las costas de Estados Unidos y Canadá «deberán ser patrulladas con guardacostas artillados, debido a la proliferación de embarcaciones intentando llegar a sus costas». Los pescadores, también pasarán a estar armados, debido a la competencia feroz que estiman próxima.
Proceso acelerado
Si bien las advertencias sobre el fenómeno de cambio climático mundial están próxima a cumplir su primer medio siglo de conocimiento público, jamás habían sido aceptadas por estrados como el Pentágono. Aunque el escepticismo generalizado podría apuntar que se trata de otra estratagema para encontrar nuevos enemigos y fondos frescos, lo cierto es que la ciencia les advirtió de un punto nuevo. Si bien hasta ahora se consideraba que existía la posibilidad potencial para las naciones de reordenar la situación, los últimos informes advierten dos ítems clave. Primero: que el tiempo para lograr el retroceso de las causantes del fenómeno, es ya en los modelos, superior al disponible antes del caos meteorológico. Segundo, y peor aún: después de determinados cambios atmosféricos, se ha constatado que el fenómeno se precipita más rápidamente que cuantos cálculos a la fecha se han hecho. La convección oceánica al elevarse, en lugar de elevar paralelamente los vientos, los multiplica. Estos vientos multiplicados arrasarán rápidamente toda la capa fértil del suelo en incalculables hectáreas, acelerando la hambruna.
Las nuevas conclusiones apuntan a que una vez superado en 2-3 grados centígrados la actual temperatura, las condiciones atmosféricas negativas «se desarrollarán abruptamente».
Del Banco Mundial
El segundo informe hecho público casi simultáneamente con el del Pentágono y ordenado por el Banco Mundial, admite que «el mundo está en serio peligro y el mayor desafío para ese futuro no es el terrorismo, sino nuestra propia dependencia de los combustibles fósiles».
Los documentos en poder del Banco recomiendan acciones inmediatas, buscando abatir algunas de las predicciones, lo cual ha sido refrendado por los banqueros: «El calentamiento global requiere acción inmediata», anunciaron.
Al Banco Mundial, responsable financiero directo en las «industrias extractivas» (gas, carbón, petróleo), le es reclamado en ese marco la suspensión de inversiones en esas áreas cuando menos por ocho años.
El 94 por ciento de las inversiones en energía del Banco Mundial son para combustibles fósiles y un 6 por ciento para energías renovables.
«El WBG (World Bank Group) debería aumentar sus inversiones en energía renovable a un 20% mínimo de inmediato», sugiere el informe. «De continuarse con el actual uso de combustibles fósiles, el calentamiento terráqueo y el descongelamiento de áreas heladas, derivará en una multiplicación hasta por cuatro del ascenso en el nivel de los mares, en menos de diez años, con relación a 2003″. Los documentos en poder del Pentágono y el Banco Mundial, contrastan sin embargo de manera frontal con la actitud del presidente Bush, quien ha catalogado el calentamiento global como algo todavía sin pruebas acabadas. Bush no firmó los acuerdos de Kyoto para reducir las emanaciones que causan el cambio climático, afirmando que lo aprobado era «anticientífico». Existe coincidencia general en que Bush ganó así la continuidad de fondos para su campaña electoral por parte de uno de los más grandes aportantes: la internacional petrolera Exxon. *
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