La derecha descubre la desigualdad social

El editorial del miércoles 18 se aparta peligrosamente de su habitual tarea de desenmascarar a la izquierda y combatir sus oscuros e inconfesables fines y se dedica a comentar un informe del Banco Mundial sobre el aumento de las desigualdades en el mundo y sobre todo en América Latina y el Caribe.

«Hay que abrir los ojos de par en par, porque los datos incluidos en el informe del Banco Mundial son muy preocupantes. Presentado recientemente en Bogotá, ese documento señala que ‘las desigualdades sociales tienden a empeorar velozmente en América Latina y el Caribe’. El Uruguay figura dentro de esa lista, como una de las víctimas regionales del deterioro provocado por ‘las viejas estructuras de poder político y económico, que todavía entorpecen las posibilidades de los pueblos para dejar atrás la pobreza'».

No me diga, amigo lector, que no parece escrito por Olesker o por alguna pluma obediente a los dictados del totalitarismo marxista. ¿Cómo fue posible que el digno periódico se haya dejado engatusar por un organismo como el Banco Mundial, que  como todos saben  ya fue copado y está controlado por comunistas confesos?

Dice El País más adelante: «‘Los ricos  dice el informe del Banco Mundial  reproducen ricos y riqueza, mientras los pobres reproducen más pobres, condicionados por su precaria formación’, frente a lo cual ‘es la élite política y económica la que ha controlado hasta hoy el poder y ha hecho uso de él para sus propios intereses, con la exclusión de sectores que se vuelven cada día más periféricos'».

Si les habrán lavado el cerebro a los cagancheros, que hasta llegan a transcribir un párrafo del informe del BM que los acusa directamente a ellos… Y lo peor es que insisten en el tema: «Tal como en el antiguo período colonial, hoy también son los grupos de élite los que dan forma a las instituciones y a las políticas públicas para fortalecer sus intereses».

Cuando uno piensa que estos ilustres patricios, cuyos ancestros hicieron la patria, las constituciones y las revoluciones, y que de común acuerdo con sus rivales colorados sentaron las bases de la sociedad y de la economía y han controlado el poder desde siempre para dar forma a las instituciones y a las políticas públicas, no se explica cómo no advierten que son ellos mismos quienes integran las élites a que hace referencia el informe bancomundialista.

¿Quiénes si no los grandes terratenientes, grandes comerciantes, grandes industriales y grandes banqueros conforman las élites gobernantes? ¿O son los peones, los asalariados y los microempresarios los culpables de la desigualdad recién descubierta por El País y que tanto lo alarma? No, el informe citado en el editorial de marras es claro hasta en denunciar las causas del fenómeno:

«La desigualdad es resultado de una confluencia de factores, como la alta concentración de la tierra en pocas manos, el bajo ingreso de millones de familias, la escasa redistribución de los recursos a través de impuestos y gasto público».

¿No le digo que parece escrito por un ideólogo radicalizado? ¿No tiene un inconfundible tufillo frentista?

Ahora, eso sí, para empardar  para no apartarse demasiado de la doctrina y como para no olvidar que el modelo neoliberal es lo más mejor que se ha inventado  el informe concluye que el gran culpable de todo es, como siempre, ¡el Estado! Por eso sugiere «transformar el viejo Estado de bienestar, que ha terminado por proteger a los que más tienen en perjuicio de los desamparados».

Como se advierte, el remedio es sencillo; lástima que los uruguayos no lo entienden así: hay que remplazar el Estado de bienestar por otro que bien podría denominarse de malestar. Se olvidaron de las élites que  según su propia confesión  controlaron el poder desde tiempos de la colonia. ¿No serán ellas las que desvirtuaron los cometidos del Estado y lo pusieron a su servicio para concretar excelentes negocios, para pagar favores y para practicar el más escandaloso clientelismo?

No obstante, es un comienzo. Y no sería de extrañar que en un próximo editorial la emprendieran contra las multinacionales y propusieran la reforma agraria y la nacionalización de la banca.

Por eso le digo: hay que abrir los ojos; pero no por ese supuesto aumento de la desigualdad (que no es más que otra patraña de los comunistas), sino porque éstos se están infiltrando sutilmente para lavar cerebros  y apoderarse de las almas  de los auténticos demócratas. *

(*) Periodista

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