LOS INVERSORES ESTAN, LA PLANTA SE ENCUENTRA OPERATIVA; RESTA DECISION POLITICA

Funsa: "Cambiamos seguro de paro por trabajo seguro"

Puede ser esta una semana decisiva, porque la cosas están dadas para la concreción de resoluciones que emanarían de contactos entre el Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU), eventuales inversores y representantes de los trabajadores de la empresa –ahora cerrada– que posibilitaría los acuerdos económicos. El Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), igualmente aparecen involucrados en las tratativas que buscan encontrar los caminos de solución.

Defender lo suyo

Cuando el 5 de diciembre de 2002 un grupo de trabajadores de Funsa, tras el cierre de la empresa, resolvió instalar un campamento frente a la fábrica, estaban convencidos de que defenderían «lo suyo» hasta las últimas consecuencias. No permitirían que el establecimiento que por muchos años fue sustento para sus familias y fuente de recursos para el país, corriera la suerte del desmantelamiento que sufrieron textiles y otras industrias que cerraron sus puertas.

Claro que la historia tiene otros jalones que se fueron dando con el impulso del tesón de sus protagonistas que, de ninguna manera querían que la inmensa chimenea y las ruidosas máquinas pasaran a ser una pieza más del Patrimonio Nacional. Debían constituirse en producto y mano de obra.

En la propia planta industrial, LA REPUBLICA entrevistó a Luis Romero, presidente de la Federación del Caucho y a la vez Asesor del Proyecto de Reapertura de Funsa, para tener de primera mano la situación actual y sus perspectivas.

Una historia que comenzó con la instalación del campamento mencionado, continuó en mayo de 2003, oportunidad en la que –autorización judicial mediante– se hicieron inventarios y relevamiento de las condiciones de la fábrica en general.

Dos meses más tarde, monitoreos y observaciones de todo tipo, fueron el comienzo del mantenimiento firme y sostenido con la presencia de operarios siempre en número creciente. Horarios fluctuantes que fueron de 9.00 a 17.00, o de 7.00 a 16.00, con tareas honorarias fueron dando forma a la recuperación operativa del establecimiento.

No están solos

Romero señaló muy especialmente el agradecimiento de todo el personal hacia instituciones y personas que sumaron indispensable solidaridad, como para que el emprendimiento lograra frutos.

Así por ejemplo, mencionó a la a la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), al MTSS extendiendo los Seguros de Desempleo, a la Junta Nacional de Empleo (Junae) con sus jornales solidarios, organizaciones sindicales uruguayas, especialmente la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU), los almuerzos a cargo del Instituto Nacional de Alimentación (INDA) para los trabajadores que asistían a la recuperación de la planta, organizaciones gremiales internacionales como la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), en Argentina, o la Central Unica de los Trabajadores (CUT), Fuerza Sindical y la Confederación General de Trabajadores (CGT), las tres últimas de Brasil, además del Fondo de Solidaridad AFL-CIO, de Estados Unidos.

«Todos ellos», expresó Romero, «nos ayudaron a paliar las dificultades del traslado y alimentación de los compañeros. Sin estas ayudas», afirmó, «no hubiera sido posible llegar a lo que hemos logrado».

Paralelamente, enfatizó en lo que llamó la «sensibilidad» de la jueza Cristina Crespo y el contador Miguel Navajas, síndico de la empresa, que abrieron los caminos para la recuperación de las instalaciones.

Inminente definición

El dirigente sindical definió a la actual semana como «clave» para concretar definiciones. El jueves pasado se entregó una nota al presidente del BROU solicitando una reunión urgente, aconsejada por los ministros de Industria y de Trabajo, para dar trámite rápido a los asuntos pendientes, como por ejemplo, solucionar la deuda que dejó la empresa al cerrar.

Son cinco millones y medio de dólares que «pretendemos comprar, determinar el pasivo y quedar en condiciones de negociar con los inversores interesados», indicó. Aseguró que son varios los interesados en invertir en Funsa, porque «el negocio del neumático es altamente rentable y con un mercado de alcance mundial. Por ejemplo, de Brasil llegan semanalmente interesados en la adquisición de cubiertas agrícolas, que sólo esperan nuestra reapertura».

En materia de inversiones, puntualizó, hay fuertes industriales uruguayos dispuestos a «tomar la posta» y argentinos que podrían sumarse en la medida en que esto se ponga en movimiento. La infraestructura está pronta, máquinas, edificio y el personal esperan una inmediata decisión que bien podría ser política, subrayó.

Destacó Romero que no hay problemas con la adquisición de materia prima, que en algunos casos podría venir de Asia. Los contactos están hechos, sin intermediarios y en las mejores condiciones.

Definió los propósitos y la realidad en pocas palabras: «Esto es un todo. Inversores con posibilidades ciertas de alta rentabilidad; beneficios para el país; efecto multiplicador en el comercio, servicios y proveedores; trabajo para cientos de uruguayos.

Una decisión política y cambiamos seguro de paro por trabajo seguro». *

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