ACORRALADOS POR LA FALTA DE PERSPECTIVAS, MAS DE 40 MIL PERSONAS CARECEN DE EMPLEO Y SERVICIOS PUBLICOS

Barros Blancos: cómo ser pobre y no morir en el intento

No es fácil la vida cuando el horizonte de las expectativas se angosta cada vez más. Algo así sienten los pobladores de Barros Blancos, en las cercanías de Pando, cuya denominación fue cambiada por pueblo Capitán Juan Artigas. Con un panorama social duro y de difícil solución, donde la marginalidad, la desocupación y la miseria se dejan ver para quien quiera verla, las autoridades comunales y del INDA se han puesto a trabajar con la idea de hacer llegar a mil familias una canasta «reforzada» de alimentos de 14 kilos de peso, a los efectos de que al menos sea un colchón de la situación.

Pero lo que a priori es sólo un trámite, se puede volver algo de características kafkianas que lleva a la desesperación ,y como se sabe, el hambre no sabe de trámites burocráticos.

Las consabidas canastas se entregarán sólo a 1.000 familias, a primera vista las más comprometidas. La pregunta es si alcanzarán.

Las autoridades han dispuesto que para que la ayuda llegue a las manos deseadas y no tomen otro camino, como ha sucedido en alguna oportunidad, por estos días se están distribuyendo formularios en la Junta Local de Barros Blancos, en los que los postulantes deben incluir desde los datos más básicos, hasta el estado real de su situación social.

Paralelamente, deben aclarar si se trata de inquilinos o propietarios, y también deben declarar sus ingresos, además de conseguir un documento del BPS que establezca que no se encuentran inscritos en el organismo previsional.

 

Insuficiente atención sanitaria

Otro de los problemas lo representa el hecho de que dentro de los requerimientos establecidos en ese formulario se solicita un informe médico de la persona aspirante a la canasta.

Ocurre que la médica que atiende en la policlínica de Barros Blancos lo hace tres veces a la semana (lunes, miércoles y viernes), para lo que se entregan unos 30 números. A ellos se suman los casos de urgencia, nada pocos, indican los vecinos.

La profesional le hace frente a más de 450 consultas al mes, algo que se busca revertir con la llegada de otro médico, impostergable, si se tiene en cuenta la duplicación de la demanda en sólo dos años. Se calcula que existen alrededor de 30 mil carnés de asistencia gratuita, a lo que se agregan las endémicas carencias de medicamentos.

Por su parte, el diputado frenteamplista (Asamblea Uruguay) Luis Gallo se reunió con las autoridades del Centro de Salud de Pando, del que depende la policlínica de Barros Blancos, a los efectos de manejar la posibilidad de agregar un nuevo profesional, pero las carencias presupuestales no lo permiten. Ahora la palabra la tienen las autoridades de ASSE.

Todo el panorama se amplifica con una deteriorada situación social, donde una treintena de asentamientos le dan cabida a verdaderos enjambres de niños al borde de la miseria.

Mientras la marginalidad aumenta, el verano seco esconde otros de los graves inconvenientes de la zona: el estado de las calles.

A la ya mitológica falta de saneamiento  verdadero foco de inconvenientes sanitarios  se suma el paisaje lunar, que es lugar común para la enorme barriada.

En los últimos días, los vecinos comenzaron a hacer funcionar una maquinaria solidaria tendiente a recolectar túnicas, calzados y demás enseres para que los chicos más necesitados puedan comenzar las clases con un mínimo de dignidad. Ellos parecen no formar parte de las auspiciosas estadísticas que maneja el Ejecutivo. *

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