Tiene la palabra

Contestando al señor ministro Stirling

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En un artículo publicado en el diario El País del domingo 8.2.04, el señor ministro del Interior, escribano G. Stirling, la figura más respetada por mí dentro del Partido Colorado, señala muy enfáticamente que «no puedo imaginar el gobierno del Frente»

Aprovechando la condición democrática, y de tribuna abierta, que ofrece a la ciudadanía el diario LA REPUBLICA, pretendo dar una sincera y respetuosa contestación al respetable ministro.

Sin ser político ni periodista, sólo un simple ciudadano, uruguayo maduro que ha vivido distintas etapas sociopolíticas de este país, creo poder responderle con claridad a la afirmación del ministro.

 

El Frente puede ser un buen gobierno

Si: Maneja las empresas estatales con criterios de eficiencia, y limpieza administrativa equipándola con personas idóneas y honestas ingresadas por concurso libre y de oposición, y no como hasta ahora las cuales se han dirigido con ánimo destructivo, con conducción ineficiente, con criterios de politiquerías y acomodos, amiguismos y algunas otras cosas que mejor no nombrar.

Implanta una reforma tributaria que implique el impuesto a la renta a todos y no como lo hizo el partido colorado y blanco sólo a los sueldos y a las jubilaciones con las consecuencias que ello trajo.

Estableciendo un neto dominio del Estado en el área financiera, con un BROU poderoso, que sin monopolizar la actividad financiera marque el paso y las pautas en el crédito y las finanzas, establezca políticas de fomento agropecuario, pero a la vez manejando en gran escala las líneas de crédito que dan ganancias (porque de otra manera no tienen plata para fomentar), acompañado por un Banco Central que realice los debidos controles sobre la actividad bancaria y no como en el gobierno blanquicolorado cuya gestión trajo consecuencias que me recuerdan aquellos anticomunistas que en tiempos pretéritos decían: «Cuidado, no voten a la izquierda porque les van a quitar el dinero que hicieron con vuestro trabajo y a sus hijos los mandan… no sé dónde». Y resultó que los blanquicolorados se encargaron de llevar adelante esta maldita pancarta, que según parecía sería la consecuencia, únicamente si la izquierda llegaba al gobierno.

Usa las ganancias de las Empresas Públicas con destino netamente nacionales, me explico, usarlas para construir hospitales, puentes, carreteras, disminuir el IVA, etc. y no mandarlas a las casas centrales de los Bancos que después nos la vuelven como préstamos con altos intereses. Lo que se hace en casa que quede en casa. Como lo quiso don Pepe ¿se acuerda?

Ejerza un gobierno democrático, con lo cual quiero decir que el que llega con el voto de todos los ciudadanos debe respetar, cuando es gobierno, los intereses de todos, y no como los blanquicolorados que llegados al poder dan la espalda al pueblo y se inclinan reverentes ante las multinacionales entregando los intereses de quienes confiados los pusieron en el gobierno.

Recuperar aquello del líder, es decir del político que el pueblo tiene un compromiso con él y lo vota, y ese político cuando llega al poder defiende los intereses de quienes lo pusieron en el gobierno. Nunca le dan la espalda al electorado. Esos hombres en quien confiar, eso también hay que recuperarlo, porque además se recupera la confianza política.

Logra que los cargos públicos se llenen por rigurosos concurso o sorteo y no como ha sido hasta el momento, a la digito-presión y a muñeca, claro está para comprar los votos que se necesitan para ser gobierno, porque de otra manera, si fuera usando sus condiciones de estadistas y políticos líderes, no llegarían nunca.

Haciendo del Poder Judicial, un auténtico poder del Estado, y para ello tenemos que nombrar los miembros de la Suprema Corte por algún mecanismo independiente del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo, y además su presupuesto debe estar constitucionalmente fijado por un porcentaje del presupuesto general del país. De esa manera fortalecemos la independencia de los jueces y estaremos en condiciones de enfrentar la inmoralidad y la ilegalidad que se originen en el manejo de la cosa pública.

Cuando tenemos que hacer algo, por ejemplo, una gran curtiembre para industrializar nuestros productos, no pedir préstamos, sino hacerlo con trabajo y esfuerzo, sin enajenarnos ni aumentar nuestras dependencias.

En el plano de la política internacional nos unimos a países como el nuestro, endeudados, empobrecidos y dependientes de una deuda externa grande y eterna y seguimos el ejemplo de Brasil que juntos a otros países han formado un grupo que se apartó de los gustos, preferencias e intereses que el imperio de Bush indica, y en materia de comercio internacional tomó cierta orientación que considera fundamentalmente la condición de países en desarrollo. Podríamos aprovecharla. ¿De qué manera?

Un ejemplo puede ser el caso de Africa, que de seguir con el sida y el hambre está destinada a desaparecer. Pues bien, los organismos internacionales tales como el Banco Mundial, etc. podrían hacer préstamos para la compra de alimentos y medicamentos con la condición de que quienes los vendan sean los países en vías de desarrollo y con grandes deudas con los organismos de créditos internacionales evitando así el castigo de los subsidios que imponen los grandes.

Esa es una de las pocas maneras que podemos vender sin sufrir el castigo de los subsidios y, a la vez, formar un bloque mancomunado por las deudas, las necesidades de pagar y la necesidad de defender sus productos. ¿Qué se ha hecho en ese sentido? Es evidente de que lo primero que tenemos que hacer es formar un bloque frente a los poderosos y no ser sus servidores.

En materia de educación, los gobiernos blanquicolorados optaron por hacer una reforma educativa tal que quien tiene plata y pueda pagar tiene la educación que puede, y el que no tienen plata va a la enseñanza pública que todos sabemos los problemas que tiene. Como ve, eso no está de acuerdo con las afirmaciones que han hecho los propios blanquicolorados, en el sentido de que el mejor PBI de un país lo mide la educación de su pueblo.

Por otra parte no se consideran algunas leyes de la educación, como por ejemplo la de Durkein que dice «la educación penetra en la sociedad en la medida que llena los requisitos ocupacionales de sus ciudadanos» La sociología le da a la educación el ideal educativo y nosotros enseñamos sin rumbo, sin meta, no hay planificación ni diversificación de la enseñanza superior.

Jerarquizando al Estado como administrador, dándole la cristalinidad, la eficiencia, la idoneidad que debe tener por supuesto poniendo gente que quiera que esto sea así.

Estas medidas las puede tomar un partido comprometido con su pueblo, y con esto quiero decir con sus intereses, justos reclamos, necesidades verdaderas, y sepa darle al país la independencia que se necesita frente a las nuevas formas de imposiciones que vienen del orden internacional, necesitamos políticos nuevos que reúnan las condiciones del líder. Eso lo tiene el Frente y por eso puede ser gobierno.

 

Saluda muy atentamente

Aníbal N. Angona – I 2.825.884-5

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